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Opinión / A mí no me líe

Que te den por el óculo

Por Javier Ancín 16 noviembre, 2016 - 8:00

En está tierra tan dada a inventarse tradiciones yo he inaugurado una: sentarme con un cucurucho de castañas en el monumento a los Fueros a mirar la Diputación, con su andamio.

Retirada de la Laureada del Palacio de Navarra. PABLO LASAOSA 12
Retirada de la Laureada del Palacio de Navarra. PABLO LASAOSA 12

Lo del andamio quizás sea ya otra tradición más, dejarlo ahí como hecho diferencial milenario. Un pueblo, una lengua, un terrrrrrrrritorio plagado de erres y un andamio. Hala, ya tenéis imperio.

Cuentan que el andamio que puso Pezios para la retirada del escudo de Navarra, bueno, esto se apresuró a explicarlo el recluta patoso que tiene Pezios en tuiter, con su verborrea habitual genuflexa hacia la amada líder (bat sierbo, bat esclabo), era por nuestro bien.

Que en realidad éramos unos desagradecidos porque ellos, los nacionalistas vascos que desmontan Navarra, habían regalado al pueblo un óculo tantos años oculto tras, minucias esculpidas en arenisca, el escudo de la comunidad. También explicó, imagino que abriendo mucho los ojos y moviendo mucho las cejotas para despistar, que no era un óculo cualquiera, era un óculo mágico o majico, que en esta tierra nunca se sabe.

Tócate el ciruelo, una puta ventana circular, un ojo de buey, mágico. Y el pueblo mansurrón navarro lejos de oponerse aceptó, con las orejas gachas, como siempre, escondiendo la cabeza entre los hombros, “chico, pues será así si lo dice el moete”, que el nacionalismo vasco le cambiara el escudo por un esfínter anal puesto en la frente de su máxima institución de gobierno.

Yo que no me siento navarro, ni pamplonés, ni terrícola, ni de ninguna ciudad con menos de tres o cuatro millones de habitantes, asisto atónito al espectáculo del cambio del paradigma identitario. ¡Les hacen un calvo desde la Diputación y se queda la gente tan tranquila! Y pelo la siguiente castaña y dejo un reguero de cáscaras a mis pies porque total, aquí a nadie le escandaliza nada, a ver si me va a decir algo alguien por poner el suelo también hecho un Cristo.

Dentro de poco, esto siempre lo arregla una década de profesores iluminados, la gente hará suyo el andamio y lo reclamará como blasón para su tierra. Ese cuarto cuartel amenazante que reservan los vascos para los navarros, abajo a la derecha, siempre abajo a la derecha, o sea, los últimos, en vez de cadenas puede llevar el andamio, con sus verdes redes que lo cubren recogidas como un telón, formando un elegante arco apuntado, como para dotarlo de una dignidad que no tiene porque en realidad solo es teatro.

Un andamio que ya nadie sabe ni para qué fue puesto, pero que ahí quedó, para que lo contemplaran con orgullo, defendiéndolo llegado el caso con la vida de ataques extranjeros cuando quieran retirarlo, atentando contra nuestros valores andamiales milenarios. Pro andamiae patria no sé qué, ya sabéis: de Obanos a óculos. Luego habrá que hacer un amejoramiento del andamio, tranquilos, para que la integración total en Euskadi tenga un encaje perfecto, poniéndole ascensor y todo, como los muchos que hay por Bilbao, pero pagándolo solo nosotros.

Y entonces estrujo el papel vacío y lo tiró lejos y pienso, coño, esos en cambio no tienen andamios, los vascos, digo, prefieren perder el tiempo construyendo infraestructuras del siglo XXI y bajando impuestos para llevarse a su lado de la linde las empresas que huyen de aquí como alma que lleva el diablo. Si vas a Bilbao y miras en plaza Moyua, fíjate en el descomunal escudo franquista que tienen allí y que no le ha supuesto mayor problema al partido de la señora Pezios durante décadas.

Ardo en deseos, es un decir, tampoco hace falta que me quemen en la plaza de los Burgos los inquisidores mayores del reino, en saber cómo explicaría esto mi amigo el cejas en tuiter. Yo me lo explico un poco así, don Quijote se ponía una bacía de barbero en la cabeza porque estaba loco, a nosotros nos meten un andamio en las entrañas del reino para volvernos como cabras.

Ya lo escribí hace días por ahí, en algún muro (soy un grafitero digital). Os mean, os dicen que os mean, se sacan la chorra/txorra y por si quedara alguna duda os mean otra vez y aún hay algún infeliz navarro que sale a decir que no, que en realidad es lluvia. Pues eso, que para cuando queráis daros cuenta ya seréis un barrio chungo de Vitoria. Una Sarrigurren sin salida, valga la redundancia, en círculo.

Y entonces el andamio al final servirá para el eterno monotema, para derribar el edificio foral y hacer un Lezama II en el descampado que quede. ¡Nafarroa patateroak da! Que en traducción libre quiere decir que por fin los alaveses podrán descojonarse de alguien. Y eso es todo.


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