Opinión / A mí no me líe

El cuatrivaskito esconde el euskera y las ikurriñas

Por Javier Ancín 15 mayo, 2019 - 9:42

Mi querido compañero de vida, farras y letras, don Eduardo Laporte, el mejor columnista que tiene Navarra de largo, hizo un descubrimiento que al ekipo mediko de ofendiditos, como viejas beatas malas del nacionalismo vasco que son, les sacó de quicio: el cuatrivaskito.

La presidenta del Gobierno foral y candidata de Geroa Bai a la reelección, Uxue Barkos, y la candidata a la Alcaldía, Itziar Gómez, en un acto electoral en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY
La presidenta del Gobierno foral y candidata de Geroa Bai a la reelección, Uxue Barkos, y la candidata a la Alcaldía, Itziar Gómez, en un acto electoral en Pamplona. IÑIGO ALZUGARAY

Me había propuesto seguir la campaña electoral, otra más, el día de la marmota de las campañas electorales, del cuatrivaskito pero cuando fui a meterle mano al asunto me di cuenta de que, fuera de un chalado parlamentario de Uxue Barkos que se dedica a grabarse vídeos rompiendo el DNI en barras de bar, con las pupilas como de haber visitado el cuarto de baño más veces que un prostático, no había mucha cosa más. ¿Ese tarado ha sido y va a seguir siendo parlamentario navarro por el PNV en el parlamento foral? La virgen...

Dentro de ese cajón desastre donde cabe desde un antisistema subvencionado, un okupa que cobra entrada, algún curilla de los de Setien, algún fraile de los de Nuin Perico y su borrico, un etarrilla -bueno, varios... bueno, muchos-, el nacionalismo de ultraderecha del PNV o Cuenca, cuyo mérito más notable esta legislatura es haber destrozado la movilidad en Pamplona y desfilar con camiseta de Spiderman por la ciudad; solamente tienen una idea que ofrecernos y que repiten como papagayos: profundizar en el cambio o profundizar en el autogobierno. ¿Y eso qué es? Yo qué sé. En el mundo del cine lo llaman Macguffin, en Navarra, hacer el chorra.

Por ahora para lo único que han usado el autogobierno de Navarra es para robar a las madres navarras. El cuatrivaskito, tan sociales ellos, tan feministas... tan mentirosos, tan hipócritas, decidió que las mujeres navarras se quedaran sin el dinero retenido ilegalmente de sus bajas maternales. Todas las mujeres en España que han sido madres se les devolvió su dinero menos a las navarras, que aquí se lo quedó el cuatrivaskito. ¿Para qué queremos el autogobierno y una hacienda propia, para devolver como en España el dinero a las madres robado injustamente a las madres?

No, nosotros queremos una hacienda propia para quitar el dinero a las madres y dárnoslo entre nosotros y entre nuestros amigos, cuatrivaskitos. El nuevo Fuero que rige con el cuatrivaskito es este. No hay más. Mientras a las mujeres se las empobrece por ser madres, ellos se enriquecen con ese dinero subvención va, subvención viene... colocadito va, colocadito viene. Autogobierno del auto morro sin bajarse del auto oficial de forma automática. Profundizando, eso sí, como una fosa.

Por cierto, estos partidos del cuatrivaskito tambien se dicen ecologistas, pero la realidad es que empuercan fachadas de edificios con su propaganda electoral pegada con lametones de goma o llenan de plástico hecho pancarta metros y metros de vallas públicas, con sus cintas adhesivas también de plástico. Luego cobran millonadas en subvenciones públicas para concienciarnos a nosotros, que ya estamos concienciados, de que no hay que usar plástico.

El uso que el cuatrivaskito hace de lo público y de las propiedades ajenas es siempre el mismo, este es mi coto privado y hago en el lo que me da la gana y te la enguarro como quiero. Ellos se van de juerga, tú, ciudadano, pagas su fiesta, con tu portal de casa forrado de carteles de Uxue y Asirón.

Esta campaña también nos ha servido para ver cómo el alcalde batasuno de Irroña, nervioso, enmierdaba aún más la chapuza de Pío XII. Tras pintarla y llenarla de conos -¿por qué han sembrado de conos las calles de Pamplona?- se ha dedicado a asfaltarla a petachos, dejando zonas con los baches de siempre, para volverla a repintar y sembrar de conos. Ahora parece el pantalón de payaso, yo qué sé, como el de aquellos etarrillas que salían en la etebé, intentando hacer reír a los niños y que al igual que esta avenida más que risa daban pena.

De todas formas algo bueno tienen las campañas del cuatrivaskito: las ikurriñas desaparecen. No se ve ni una, oye. Y el euskera deja de tener un lugar sobredimensionado, que para pedir el voto mejor en un idioma que entiendan todos primero. Y eso es todo.


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El cuatrivaskito esconde el euskera y las ikurriñas