Opinión / A mí no me líe

A Koldo no le votan, el mitín de Geroa en Baluarte

Por Javier Ancín 22 Abril, 2019 - 17:54

12 de la mañana. Hora del Angelus. Lo que le gusta un rezo a Geroa Bai -desde este instante PNV en mi escrito- la órdiga... me pongo el jersey sobre los hombros, como aprendí que se hacía en el batzoki de Benidorm, de pequeñito, y para misa.

Koldo Martínez, durante el acto central de Geroa Bai para las elecciones del 28 de abril, celebrado en el Baluarte de Pamplona con las intervenciones de Uxue Barkos. MIGUEL OSÉS
Koldo Martínez, durante el acto central de Geroa Bai para las elecciones del 28 de abril, celebrado en el Baluarte de Pamplona con las intervenciones de Uxue Barkos. MIGUEL OSÉS

Epa, kaixo, egunon... se saluda una pareja efusivamente en la puerta. Llevan las chapas esa del euskera en la solapa, y a continuación cambian al castellano. Bien. Venía con miedo de perderme algo pero veo que aquí tampoco voy a tener problema con el idioma.

Bajamos... primera decepción. Yo pensaba que íbamos a estar cómodamente en el auditorio principal, sentados en las butacas, pero por lo que se ve no confían en llenarlo y se han instalado en un espacio pequeño del Baluarte.

Me apoyó contra una pared y miro y espero. A mi lado le suena a uno el móvil con la tonadilla del aurresku... me cago en mi puta vida, no puede ser, no va a hacer falta hoy ni esforzarse en buscar chistes hoy, se van a hacer solos.

Reconozco entre el público a algunos de los perfiles tuiteros más bestias, a algunos de los que se exaltan con más rabia en Facebook contra mí. Qué feos somos todos fuera de los avatares... y qué gorditos. Je. Y qué pelotas algunos... joder, saludando a los mandamases con unas formas tan serviles que dan vergüenza ajena, como si creyeran que les va a caer alguna migaja del pastel que se solo comen los que han llegado en coche oficial. Más allá de alguna mirada furtiva o sostenida más de la cuenta nada de nada. Bueno, algo sí que ha pasado, el más furibundo esta temporada, sentado a mi lado, puta casualidad, le coge la mano a u pareja, se la aprieta y me miran. Sonrío. El esquiva la mirada, disimulando, ella hace como el gesto de las abuelas válido tanto para cerrarse la bata como para apretarse el bolso contra el pecho, no vaya a ser que se lo roben. Eso es todo el reflejo de las redes sociales en la realidad. Bien está.

Entre periodistas y organización igualan casi en número a los asistentes, jubilados de más de 65 años de media. Nótese mi generosidad al sacar a los periodistas fuera de la parroquia, porque tal y como se saludan con los políticos, pareciera que les deben algo. Madre mía... la prensa.

Una señorona con un colgante gordo del oso de Tous, a las 12:10 , me saca de mis cavilaciones y me pregunta si se van a retrasar mucho. Al verme con el iPad tecleando me confunde con algún periodista de la organización o yo qué sé. ¿La independencia?, le contesto. Yo creo que sí se va a retrasar, un poco bastante. No le ha hecho gracia... ñe. ¿Tiene prisa? Le digo no la sonrisa más conciliadora que tengo para destensarle el ceño fruncido. Sí, tenemos que volver a Getxo y no queremos que se nos haga tarde. ¿A Neguri?, le suelto con los ojos abiertos. Bai, ¿conoces? No puede ser, de nuevo el chiste se hace solo.

Bueno, al lío... sale un chaval con tono de curica de Loyola. Pide perdón por el retraso y se da importancia: hemos tardado en comenzar porque ¡hemos tenido que traer más sillas porque no cabíais todos!

150/200 personas, y han traído unos 10 sillas más. Esto es la política nacionalista, amigos... sobredimensionar gilipolleces.

Sale Barkos cansada, afónica... se habrá quedado sin voz de ayer gritando contra Navarra en el Aberri Eguna de los jefes de Bilbao, pienso. Pasado un rato se viene arriba, tirando de oficio, fuerzas de flaqueza, y saca la presentadora de teleberris que lleva dentro, modulando la voz, para meterse contra UPN. Como ha empezado tan baja, la megafonía estaba demasiado alta y se clava su voz en la meninge... piedad, por favor, que estamos de resaca parece decir el cerrar de ojos, molesto, de un par de personas que veo entre la feligresía. El Aberri Eguna ha hecho estragos.

Blablablá... “Navarra suma” malos, muy malos, fachas, españoles. Blablablá... Habla de pecados y penitencias... al PNV le salta el automático clerical en cuanto se confía. Y el euskera, mucho euskera, todo euskera, la de Dios de euskera... pero en castellano. El discurso no habrá tenido más de un 10% de euskera. Curiosa... cuando hablaba en euskera la gente aplaudía tan alto que no se le escuchaba nada de lo que decía. Y Fin. Aplausos, más, en pie la parroquia y se vuelven a sentar ordenadamente. Oremos.

Vuelve de nueva el joven curica de Loyola a escena y mete un vídeo: Esparza, Rivera y Casado muy malos, malísimos... y termina el vídeo con un fondo rojo muy intenso, oscuro, sanguinolento, de película de terror, con las palabras Navarra no se toca/ Nik, Nafarroa disparadas contra él... con tanta violencia que me hace tirar la cabeza hacia atrás. El nacionalismo vasco debería de moderar las metáforas... que cantan mucho, joder.

En fin, sigamos. El curica presenta a la candidata al Senado solo señalando una cosa: es euskalduna. Pues muy bien, oyes. Comienza a hablar con más de lo mismo, es decir, nada, con tono plomizo, soso, anodino y en los diez primeros minutos ni lo usa, el euskera, digo. Me aburro y me piro al baño, que en los baños de estos saraos a veces te encuentras con gente curiosa. A ver si sale Koldo rápido y nos vamos pronto a comer, que empieza a haber gana.

Bingo... un abuelete fondón con chapela en el sobaco lavándose la cara. ¿Qué, mucha resaca del Aberri Eguna de ayer?, le digo. Y me contesta como contestan los vascorros de cashhhhhherio, doblando las palabras: mucha-mucha, kabentzotz...

¡Estoy en un sketch de Vaya Semanita! Y para no romper la magia del teatro, después de lavarme las manos a su lado, salgo cantando “Y un Inglés vino a Bilbao”, con la mano como los cliks de Famobil, como si llevara un vaso de chiquito de vino incrustado en ella, justo en el momento en el que Koldo Martínez sale al púlpito.

Koldo me cae bien porque le pasa como a mí, no vemos el momento de dejar Irroña para pirarnos a Madrid. Pero nunca lo acabamos de conseguir del todo... a él porque no le votan y a mí porque no me botan.

Suelta su más de lo mismo de los mítines... hasta que comienza el espectáculo. La única fuerza con su centro de decisión en Navarra, dice, y la gente aplaude floja, mirándose extraña... ¿El PNV su centro de decisión en Navarra? ¿Estamos locos? Si hay un partido centralista en España ese es el PNV, joder... centralista de Bilbao, pero centralista.

Koldo sigue con el show. Llama medio incómodo a un grupo de comunicación al que UPN, Cs y PP no quieren dar entrevistas. Virgen santa... incómodo dice. No, joder... hostil. Ese grupo oficialista del peneuve que pagamos todos los navarros no es incómodo, es hostil contra Ciudadanos, PP y UPN. Koldo, a ver, que ya sabemos que esos periodistas son vuestros hermanos en la fe, joder... pero no lo reconozcas tan abiertamente. El PNV ya está desatado... en fin, ya ni las formas cuida.

Sigue con más de lo mismo, mucho más de lo mismo hasta que comienza a venirse a arriba con las metáforas. Pegarse un tiro en el pie dice Koldo que es votar a UPN... ¿dónde será el tiro si votas al nacionalismo vasco?, me digo yo... y al poco rato vuelve con los tiros y los revólveres: votar al PSOE es jugar a la ruleta rusa con el autogobierno de Navarra. Bueno, este tiro al menos ya sabemos por las películas dónde es: en la sien. ¿El nacionalismo vasco no es consciente de que es mejor dejar las pistolas tranquilas, aunque sea para usarlas como metáforas, o es que le da igual?

Blablablá... lo pondría en euskera pero es que apenas ha sido utilizado. ¿Esto no va a terminar nunca? Blablablá... Koldo se alarga en su homilía, la gente se incomoda, aburrida mira los móviles y algunos empiezan a desfilar, como cuando después de la comunión no vuelves al banco...  vamos a dejarlo aquí, me piro yo también, que ya tengo suficiente, a comer como un buen vasco, que ya casi son las dos, y a las dos todo vasco de bien está comiendo, copón. Koldo sigue hablando a mí espalda, pero en el último momento me doy la vuelta, como cuando en los títulos de crédito de una peli mala te meten un último golpe de efecto cómico y te pilla en el pasillo. No puede ser... NO PUEDE SER. Jajaja...

Jajaja... ¡A Koldo le meten música los suyos para que se calle, como cuando los cansomaris de los Goya agradecen el cabezón hasta a su bisabuelo por parte de suegra y todo el mundo quiere que se piren ya! Y eso es todo.


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A Koldo no le votan, el mitín de Geroa en Baluarte