Opinión / A mí no me líe

Chivite consuma su traición a Navarra

Por Javier Ancín 19 junio, 2019 - 14:47

El PSOE ha engendrado hoy un Frankenstein uniendo sus votos a los proetarras de Bildu y a la ultraderecha vasca, regalando la presidencia del parlamento foral de Navarra a un boronico del peneuve.

La socialista, María Chivite (d), felicita al nuevo presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, líder del PNV en Navarra. EFE/ Jesús Diges.
La socialista, María Chivite (d), felicita al nuevo presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde, líder del PNV en Navarra. EFE/ Jesús Diges.

Estaba cantado, los ayuntamientos fueron un espejismo, ahí no hay cojones de ir contra la voluntad del pueblo de no querer nacionalismo vasco, porque los vecinos del alcalde que es el alcalde quién elige los vecinos o yo qué sé (quién fuera Rajoy disfrutando de una jubilación con los colegas en Ibiza y no tener que soportar esta mierda de socialismo y nacionalismo con la calor que empieza a hacer) te pone ojos y cara, al alcalde, quiero decir, y pueden tirarte al pilón cada día.

Un ayuntamiento toca suelo, pone farolas, arregla aceras, destroza avenidas pero toca suelo... el ciudadano te ve a diario y sabe lo que estás haciendo porque te ve hacerlo, ya seas jabalí o Spiderman con tienda en lo viejo y eso es jodido, sobre todo cuando sabes que no tienes la mayoría social y el destrozo que estás perpetrando es una cacicada más grande que la cabeza de Caravinagre.

Estaba cantado, decía, que el futuro de Navarra menos en Navarra se iba a decidir en cualquier lado, en este caso en un estercolero moral entre la madrileña calle Ferraz/palacio de la Moncloa, la Guipúzcoa del terrorista Otegi y el Bilbao de los matxirulos de la ultraderecha vasca del peneuve.

Sánchez necesita los seis votos del peneuve en el congreso de los diputados para ser presidente y le ha regalado Navarra al grimoso Egibar para que la magree a su antojo, como le reclamaba con su boca llena de babas viejas hace unas semanas en la tele. Jugando a ser Dios, que es lo que han pactado seguir haciendo los nacionalistas vascos con los socialistas, siempre machos en la sombra repartiéndose el poder, cambiando una pelele por otra, cambiando a Barkos por Txibite.

El PSOE ha engendrado hoy un Frankenstein uniendo sus votos a los proetarras de Bildu y a la ultraderecha vasca, regalando la presidencia del parlamento foral de Navarra a un boronico del peneuve.

Qué penica da Navarra... ¿alguien se imagina que el partido socialista le diera la presidencia del parlamento riojano, por ejemplo, al partido cántabro o al partido aragonés? En Navarra ha pasado, nuestras instituciones manoseadas por un partido que es de otra comunidad, defiende los intereses de otra comunidad, tiene los centros de decisión en otra comunidad, porque el PSOE ha querido.

El desguace de la comunidad foral de Navarra sigue el plan que los nacionalistas/socialistas tienen diseñado hace tiempo. Hasta que no seamos una provincia de la comunidad vasca, los hermanos pobres de los alaveses, porque detrás de ellos íbamos a quedar, dejando de ser Navarra, no van a parar.

Si hoy ha sido su gestación, el parto del monstruo finalizará el día que Txibite, felpudo de los que desangraron nuestra tierra y de los que recogieron las nueces llenas de vísceras calientes de demócratas navarros, complete la segunda parte de este acuerdo al que ha llegado su jefe Pedro Sánchez con proetarras y ultraderecha vasca, y le hagan la presidenta más títere de la historia de Navarra: la mitad de la marioneta ‘Txibite’ para Otegi, la otra mitad para Egibar y la presidencia para Sánchez, que mirará para otro lado en el momento que esa manada actúe sometiéndonos a su delirio, sin que nadie ya escuche nuestros gritos de espanto cuando nos metan las manos por dentro. Y eso es todo.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Chivite consuma su traición a Navarra