Opinión / A mí no me líe

Cervantes, la gran fábrica de nacionalistas vascos

Por Javier Ancín 09 febrero, 2017 - 22:46

Bueno, pues ya está aquí, a la bandera del peneuve (micromachismo) ya le han abierto la puerta para que sea colocada y colocado, enchufada y enchufado, en todos y todas los balcones y balconas de los ayuntamientos y ayuntamientas de Navarra/varro (me pagan por palabras y por palabros, es lo que hay amados lectores y amadas lectoras).

La figura de Miguel de Cervantes sobre una ikurriña.
La figura de Miguel de Cervantes sobre una ikurriña.

Como no tenemos problemas en esta comunidad de falsos ricos venidos a nada, tras los huesos, (¿de quién eran esos huesos para la sopa que nos sirvieron como si fuera caviar? Hasta yo tengo dudas y ya soy ateo viejo) de los caídos y caídas, las que te arreas por las escaleras de esa mole los días de hielo y hiela, seguimos arreglando los problemas reales y realas y republicanos y republicanas de la gente cubriéndolos/dolas con ikurriñas.

El trapo de los hermanos Arana, esos racistas y racistos de tomo y lomo, toma y loma, con el que nos quieren cubrir para que no nos quejemos más en este establo y establa que es Nafarroa y Nafarroo y que en cualquier lugar de Europa, pongamos Alemania, estaría prohibida/do su culto por la ideología con la que fue cosida.

Cojan las obras completas del fundador (cualquier brandy nos vale), esas que el peneuve (micromachismo II) no tiene valor para reeditar jamás, porque públicamente a ver quién defiende ese estercolero mental, diciéndolo fino. Quizás tienen miedo a exponerse a una querella por las burradas que ahí expone Sabino, el padrecito de la patria. Pero esto es España, hijos míos, el lugar donde cualquier idea de orate puede gobernarnos aunque atente contra los derechos fundamentales de las personas. Más papistas que el papa del Palmar de Troya somos.

La ikurriña y riño solo es un símbolo de un partido nacionalista vizcaíno que por esos azares de la vida triunfó más allá de la muga del señorío/a. Romanticismo en el peor sentido de la palabra romanticismo, o sea, en todos los sentidos, levantado por trolas de vendedores de crecepelos y pelas, sobre todo de pelas, muchas, y duros, muchos duros, y euros presentes todos. Teorías hay mil y yo, como buen estudioso del tinglado nacionalista, también tengo la mía elaborada. Atentos que es muy sesuda, muy gongorina. Niños, sacad papel eta lápiz que he abierto la ikastola/lo.

Yo creo que el odio de Arana hacia lo maketo es porque leyó el Quijote y se le cruzaron los cables, ya de por sí un poco pelados de fábrica. Fin de la cita, sobre todo si habías quedado para cenar con una nacionalista/tonto. Da igual, tampoco iba a ver ayuntamiento ni casa de juntas carnal ni nada entre vosotros. A lo nuestro. Ya habrá otras citas. Viva Suecia y los Sanfermines, por ejemplo. Nos debemos al conocimiento, sigamos. Hagan memoria los que lo hayan leído. ¿Quién es el único infeliz al que descalabra el caballero del bacín de barbero en la cabeza? Exacto, un escudero vizcaíno.

El otro se pone a farfullar privilegios, le pone al caballero andante la cabeza como un bombo, ya de por sí percutida, y le mete tal espadazo que le arranca la oreja de cuajo para que se calle y dejé de dar el coñazo. ¡Agravio, agravio a la patria vizcaína! Matiz arriba y arribo, matiz abajo y abaja así me explico los orígenes en la cabeza de Sabino y na de su ida de olla. Esas cosas marcan mucho, putos españoles, puto manco y puto chalado del Quijote con su Rocinante, Rucio, Sancho, la cansalmas de Dulcinea y todos los bálsamos de fierabrás del mundo. De un golpe así el aranero de Arana no se recuperó nunca y se vengó montando un universo igual de locoide que el que le monta Cervantes al caballero de la triste figura.

Lo divertido del asunto no es que Arana estuviera como un cencerro de zampanzar de Ituren, sino que en el siglo XXI estemos gobernados por sus seguidores y seguidoras, con sus diferentes facciones de reformas y contrarreformos, pero con un tronco/ca común: la euskoínsula barataria de euskalherrio y ría, ría conmigo y conmiga, no se corte, corta (con perdón). Descojónese, no se reprima/primo.

Estoy hasta el moño/coleta de que condicione mi actual aparato social, mi estado moderno de leyes y estructuras de bienestar presente unos tiempos mitológicos y mitológicas en los que no había ni electricidad ni agua caliente en casa. Por no haber no había ni champú Filvit para los piojos.

La historia, repitan conmigo, solo sirve para ganar el quesito amarillo del trivial y para que los historiadores nos demos el coñazo entre nosotros/tras con que tal archivero o archivera es más majo o maja que aquel otro. Y para pedirles una cita, claro, e ir a cenar con ellos y ellas y lo que surja/surjo. ¡Sanjurjo! ¡Oier!. Oé, oé, oé... Es viernes. Salgan y dispérsense. Y no me den mucho la murga mis trolls, que yo también voy a salir de juerga/go y no tengo tiempo para prestarles atención. Y eso es todo.


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