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Opinión / A mí no me líe

Bombardeos en Kiev como coches bomba en Madrid

Por Javier Ancín 10 octubre, 2022 - 10:28

El terrorismo acaba adoptando siempre las mismas estrategias. Jotake hasta encontrar un PSOE con el que pactar poner fin a los asesinatos obteniendo réditos políticos, es decir, victorias sobre los cadáveres de los niños que he ido concienzudamente apilando.

JAvier-ANcín
JAvier-ANcín

Los lunes, ya de por sí sórdidos, se oscurecen aún más con las imágenes que llegan de la guerra en Europa.

Levantarse con bombarderos rusos indiscriminados sobre población civil, que es como Rusia hace la guerra. Como no puede alcanzar objetivos militares, no puede derribar el estado que es Ucrania, sociabilicemos el dolor a ver si así, asesinando niños, amontonándolos en una mesa de negociación futura, ganamos algo en ese río revuelto de sangre.

¿Les suena? El terrorismo acaba adoptando siempre las mismas estrategias. Jotake hasta encontrar un PSOE con el que pactar poner fin a los asesinatos obteniendo réditos políticos, es decir, victorias sobre los cadáveres de los niños que he ido concienzudamente apilando. Matar mucho hasta dar con ese gilipollas local que diga que hay que dar una salida al que mata para que deje de hacerlo, que no se puede acabar con él y ya está, que hay que consentir que gane, que hay que permitir que nos perdone la vida dándole mando, dándole poder real, dándole lo que quería.

En España el PSOE les prometió que serían sus socios, que pactaría con ellos hasta gobiernos... y no se han alejado de la ruta de Eguiguren ni un milímetro. Si dejas de matar te doy lo que exigías matando. Olvidaremos también que tuviste que operar con una crueldad extrema para que la sociedad se hastiara de ver tanta sangre y nos dejará hacer a los socialistas.

En Ucrania hemos comprobado una vez más que el mal es insaciable y que si le concedes una franja, acabará invadiéndote una península y cuando le dejas arrancarte Crimea, acabará comiéndote para que no quede de ti ni las raspas de Kiev.

Con el mal no se negocia, al mal se le combate y se le vence. Si el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones, imaginaos cuando tus intenciones, en este caso las del PSOE con el terrorismo nacionalista vasco que no son buenas sino solo estratégicas, cómo de asfaltado queda ese trayecto convertido en autovía al averno. A la larga desastre seguro, aunque el viaje por esa senda al PSOE le sirve para seguir mamando presupuesto público a dos carrillos.

No por repetitiva es menos pertinente la historia que ya todos conocemos, la de Chamberlain llegando a Londres y al bajarse del avión, a grito pelado, proclamar que os traigo la paz, peace for our time, por haber pactado en Múnich con Hitler que iba a ser bueno y no seguiría su política expansionista. Hasta que le invade el nazi Polonia y el borracho de Churchill tiene que remangarse, meterle una hostia al palurdo ese de pitiminí y zambullirse en el barro hasta las orejas para ganar una guerra contra el mal que a punto estuvo de costarnos el mundo y la libertad.

Amable recordatorio, el socialista Eguiguren no es pardillo Chamberlain, es peor, un sibilino político que nos trajo una paz rarísima, haciéndonos tragar el mal a grageas, cada ocho horas, desde el minuto uno. Esperemos que los ciudadanos ucranianos sepan algo más de historia del mundo actual para no cometer los mismos errores. Y eso es todo.


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