Opinión / A mí no me líe

Los batasunos homenajean a etarras en Pamplona

Por Javier Ancín 12 septiembre, 2018 - 8:08

Bien, volvamos a escribirlo, que en Irroña hay mucho naburro y mucho nacionalista vasco sin uve qué no se entera. Hoy lo intentaremos en modo croquis.

Varias personas ocupan el Palacio de Rozalejo, en Navarreria, para usarlo como Gaztetxe. PABLO LASAOSA
Varias personas ocupan el Palacio de Rozalejo, en Navarreria, para usarlo como Gaztetxe. PABLO LASAOSA

Volvamos al Palacio del Marqués de Rozalejo, edificio de titularidad pública que la presidenta de Navarra, Uxue Barkos, ha permitido que esté okupado, pasando a ser un bar sin licencia, un pipero privado, al que los okupantes han puesto por nombre, Maravillas Lamberto.

¿Por qué la presidenta de Navarra permite que un edificio de todos esté ocupado por unos para sus negocios privados? Fácil, porque tanto ella como los okupas comparten ideología, nacionalismo vasco, y perro no come perro, sobre todo cuando el perro es batasuno y se le revuelve y le dice que aquí todos somos vascos, sin uve también, y que ojito con volver a montar un paripé como el que montó una madrugada con un desalojo de chichinabo. Uxue se riló, es decir, se cagó, y les puso alfombra roja a los ocupantes batasunos retirando hasta la denuncia en el juzgado por la toma ilegal del edificio. A todo esto, el alcalde de Pamplona, el batasuno Asirón feliz. Mis chicos ya tienen lo que querían: un espacio público gratuito para sus euskonegocios privados.

Avancemos. ¿Quién fue Maravillas Lamberto? Una chica de 14 años que fue asesinada en Larraga, junto a su padre, en agosto del 1936, dentro de lo que podríamos llamar las salvajadas criminales de retaguardia de la guerra civil. Su padre era del bando republicano, los asesinos del bando nacional. No consta que los asesinados fueran nacionalistas vascos, por lo tanto, antiespañoles. Es decir, tanto los asesinados como los asesinos se consideraban a sí mismo españoles. No la mataron por ser o no ser española. La guerra civil no fue lo que el nacionalismo vasco nos quieren deslizar siempre de matute: los nacionales, españoles; los republicanos, no españoles. Es decir, españoles malos, no españoles buenos.

Año 2018. A los batasunos etarrillas del pipero Rozalejo la chica asesinada les da igual, luego explico por qué. Toman el nombre porque consideran que esa historia asociada a ese apellido les viene bien para cuando quieran volverlos a desalojar: mira cómo sois, franquistas, todos, asesinos, crimínales... españoles, porque el nacionalismo vasco usa español como insulto, y ya está, a resistir contra el sistema. A resistir con el apoyo gubernamental, que es el sistema, del ayuntamiento batasuno de Asirón y el gobierno peneuvero de Barkos. Los etarrillas batasunos okupas no contentos con tener un edificio de todos solo para ellos, dan una vuelta de tuerca más: montan con mucho bombo un homenaje a un etarra.

¿Por qué he dicho que les importa una mierda Maravillas Lamberto? Veamos.

Hagamos memoria. La banda terrorista eta asesinó a decenas de niños entre 1960 y 2002, fecha de la última criatura a la que reventaron con un coche bomba. La cría tenía 6 años. Siglo XXI. Pleno siglo XXI. 6 años. Asesinada.

Por no hablar de todos esos niños que mutiló y dejó huérfanos, que eso lo siguieron haciendo hasta hace 8 años, algunos incluso presenciando la muerte de sus propios padres. ¿Hay mayor crueldad que asesinar a un padre, a una madre, con su hijo delante? Un charco de sangre, un cuerpo inerte con un tiro en la nuca y un niño o una niña que un segundo antes caminaba de la mano de su padre, de su madre, contemplando la escena que lo triturará de por vida.

Háganse cargo, porque a mí me cuesta asimilar a veces la dimensión de la hijoputez de esos criminales. Un niño o una niña contemplando a su padre asesinado, a su madre asesinada, solo, sola, llorando, rodeado de extraños, en mitad de la calle un charco de sangre, de repente.

Pues bien, a un miembro de esa banda criminal que asesinó niños homenajean los que usan el nombre de la niña asesinada Maravillas Lamberto para blanquear su hijoputez. ¿Y el grupo batasuno de ayuntamiento de Pamplona al que pertenece el alcalde Asirón, qué ha dicho? Que ellos no condenan nada, ni van a impedir nada. ¿Cómo va a condenar, y mucho menos impedir, un batasuno un homenaje a un asesino etarra? ¿Estamos locos? Irroña apesta. Y eso es todo.


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