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Opinión / A mí no me líe

Armando Cuenca: cualquier día nos mea y nos dice que llueve

Por Javier Ancín 03 febrero, 2017 - 8:00

Mi personaje favorito de la Marvel siempre fue Spiderman, Peter Parker. La caricatura la tenemos de concejal en el ayuntamiento de Pamplona, Armando Cuenca.

Armando Cuenca (Aranzadi) Spiderman.
Armando Cuenca (Aranzadi) con su camiseta de Spiderman en el día del Privilegio de la Unión de Pamplona.

A Stan Lee, el bueno, el dibujante de cómics, no al otro Lee de camelo que pulula por la periferia de Pamplona de correveidile, se le ha revolucionado su creación. El Spiderman bueno es un tipo pluriempleado entre periodista y superhéroe, un trabajador incansable con un sueldo precario recibiendo mamporros de órdago. Recordad cómo ponía la cámara pegada con su tela para conseguir las mejores fotos de sus intervenciones y así tener contento a su jefe en el periódico.

El caso es que Peter Parker hemos pasado a... tachán, Armando Cuenca, nuestro Spiderman del Arga, que te sablea por todo, no perdona el colega una, sueldo de concejal y vendedor de enciclopedias a domicilio. Todo en uno pero con dos paguicas bien majas a cuenta del contribuyente.

No me extraña que siempre sonría. Yo estaría igual, partiéndome la caja (pública) a diario. Me forro y te explico que es por tu bien. Viva el mal, viva el capital que ya me lo llevo yo, el brujo averiado con sus electroduendes podemitas-batasunos, que otros que tal bailan. Ahora que pienso, Superman también era periodista. A ver si los superhéroes verdaderos vamos a ser los que trabajamos en prensa y no los políticos que cobran pastizales, más dietas y dietas estando en dos o tres sitios a la vez, diciéndonos los sufrimientos que pasan por nosotros mientras se forran. A ver...

Yo no sé cómo lo hacen pero la mayoría de estos políticos del cambio, para la zona azul será el cambio, digo, le facturan gastos, servicios o milongas por una cosa o por otra al ayuntamiento, que hay que recordárselo, pagamos todos. Hala, facturica de su negocio y plis-plas a seguir viviendo por y para del pueblo.

También ocurre que cuando no le facturan directamente ellos ya se encargan de poner a un afín o un familiar para que le caiga algo de la pasta que suelta un ayuntamiento como un rico de chistera y puro. Yo también tengo un blog donde pongo mis neuras, mis fotos y la música que me gusta, ¿qué tengo que hacer para que me aticen 6000 euracos en publicidad los del ayuntamiento como leí por ahí que le atizaron a una web gestionada por afines? Con 6000 € yo puedo vivir casi un año, que soy un espartano neonuevoliberal. Eso sí que sería un acto de justicia social.

La nueva política es pasar la gorrilla. Perfecto. No sé si es legal, abogados tiene la santa madre iglesia de la justicia, pero sí sé que es feo de narices. Es tan antiestético como un Cristo con dos pistolas y bomba lapa lo que hace nuestro superhéroe y los que por ahí pululan, como él, pastando a la vez que gestionando presupuesto público. La estética ya quedó claro que no la tiene como virtud el empresario Armando Cuenca, amante de vestirse de gala con camisetas para dar la nota.

El hombre araña, eurico a eurico, para su negocio como un dandy del extrarradio (canción de Sidonie, anoten). Para eso sí que se pone digno el colega. Nadie le podrá reprochar que no cuida de su baserri. Así yo también me monto un referente empresarial anticapitalista y bla, bla, bla, bla... humo (espero que humo de comercio justo). Y todo legal, oiga. No hay como que no te den pero que te pongan donde haya para salir a flote pasándonos la factura a todos. Parece esto ya una novela de Delibes foral de caciques y cacicas. Solo nos faltaba que nos meen y nos digan que llueve, milana bonita.

Para colmo don Armando, supongo que por decir que hace algo, no sé qué historias quiere inventarse para la bicicleta. Mucho postureo y poca pedal me parece que practica el señor Armando Araña. 35 años llevo andando en bicicleta por esta ciudad y me quedan claras dos cosas. Primera, como tiene unas avenidas muy largas los coches dan mucho miedo a los domingueros del pedal como yo.

Y segunda, como tiene unas aceras muy anchas se puede convivir estupendamente peatón y peatón en bici, porque un ciclista urbano no es un vehículo, para mí es un peatón que va con ruedas. Por joder al coche nos quiere exponer a un peligro brutal a todos los que nos desplazamos así por la ciudad, bajándonos a la calzada. Maravilloso lo de arreglar cosas que no están desarregladas.

Basta un poco de sentido común para que podamos vivir todos como lo hemos hecho hasta ahora sin grandes problemas y sin tantas normas estúpidas. Lo que tendría que hacer el señor Cuenca es dimitir e irse a su café-restaurante-resto del mundo-con libros-y cosas de comer o a Parla o a Chicago a perfeccionar su sentido arácnido y dejarnos en paz de una laica vez. Y eso es todo.


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Armando Cuenca: cualquier día nos mea y nos dice que llueve