Opinión / A mí no me líe

Lo de Alsasua no fue una pelea de bar

Por Javier Ancín 13 abril, 2018 - 9:01

Si de algo sé es de bares... y de nacionalistas vascos. Tormenta perfecta.

Los 'momotxorros' de Alsasua con una pancarta en favor de los agresores de Alsasua. . MIGUEL OSÉS.
Los 'momotxorros' de Alsasua con una pancarta en favor de los agresores de Alsasua. . MIGUEL OSÉS.

Se convocan en Pamplona dos manifestaciones. Una a favor de los agresores y otra de los agredidos. Pues bien, ¿de parte de quién se pone el gobierno ese que dicen navarro, presidido por Barkos, una nacionalista vasca... de segunda división o de tercera, que entre los nacionalistas vascos también hay clases, o sobre todo entre los nacionalistas vascos hay clases?

A ver si alguien piensa que el peneuve de Bilbao es igual que el felpudo, su felpudo, que tienen en Pamplona por partido gobernando. Por favor, seamos serios, una cosa es ser un Koldo de Neguri y otro un Mokoldo (esto es una coña donostiarra que si no eres de aquí, de Donosti, desde donde escribo y vivo exiliado, no la pillas. Nuestro Koldo la pillará. Es guipuchi) de Escoriaza. En fin, hay nombres que predestinan. No hay otra explicación. Volvamos de la digresión.

Se convocan dos manifestaciones, una a favor de los agresores alsasuardentales y otra a favor de los dos picolos y sus parejas forrados a hostias. ¿A cuál de las dos manifestaciones va el gobierno de Navarra y pide -tiene cojones-, que vayamos la ciudadanía?

La duda ofende, Pazos... Pacitos, joder. A la de los cafres de la Barranca. ¿A cuál va a ir a dar su apoyo sin fisuras un gobierno cuya ideología nos ha puesto la cabeza de violencia como un bombo durante los últimos cuarenta años?

De toda esta movida lo que más me jode es a lo que apelan, en mi nombre mis instituciones -que a mí no me representan, dicho sea de paso-, para defender a esos animales violentérrimos: una pelea de bar. ¡Una pelea de bar! Y se quedan tan pichis/pitxis. Y lo de Puerto Hurraco entonces una disputa vecinal, no te jode... y pequeña.

Vamos a ver, uno que tiene más mili ya que el cabo de Machichaco y que adora los bares porque los considera uno de los pocos lugares civilizados que quedan en este mundo, me parece una vergüenza que quieran manchar ese noble lugar así, también en mi nombre, asociándolos a linchamientos ideológicos.

Si ETA, a finales de los 90, le dio por volarnos las discotecas, hoy, a los que recolectan las nueces les ha dado por hundir la reputación de los últimos espacios libres que no controlan: los bares.

Ahora que están de moda, voy a confesar. Yo también tengo un máster. Mi máster me lo saqué en Hardbar (Pablo Casado, vete a tu casa tú también, anda. Pírate ya y que venga Levy). Presencial, tanto, que salí el último del aula siempre. El doctorado lo tengo por el club Berghain/Panorama bar de Berlín, quién entienda un poco de esta materia lo comprenderá. El centro educativo más impresionante en el que he recibido clase y en el que tuve una discusión con el portero de los tatuajes... pero acabé entrando, aunque esa es otra historia.

A lo que voy. En los miles de garitos en los que he estado a lo largo del mundo, nunca, en mi puta vida, he visto que un grupo de tíos forren a hostias a unas tías. Lo máximo que he visto fue una pelea de dos muchachas a puñetazos, con su guardia perfecta, protegiéndose mentón e hígado como dos profesionales, en la puerta de un after... 9 de la mañana, en la Valencia del protosiglo XXI.

¿Una pelea de bar lo de Alsasua? Vamos, hombre, no me toques las pelotas, gobierno nacionalista vasco de navarra, qué chorras va a ser aquello una pelea de bar. En los bares sí que no toleramos agresiones sexistas. Y eso es todo.


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