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El batua como instrumento de adoctrinamiento juvenil

Por Jaime Ignacio del Burgo 09 abril, 2019 - 9:33

Tras la llegada al poder foral en 2015 del conglomerado aberzale por la desunión de los partidos constitucionalistas y fueristas el proceso de neocolonización vasca mediante la imposición lingüística se ha intensificado. 

El Alcalde de Pamplona Joseba Asirón recoge la ikurriña de la Korrika en la Plaza del Ayuntamiento. MIGUEL OSÉS
El Alcalde de Pamplona Joseba Asirón recoge la ikurriña de la Korrika en la Plaza del Ayuntamiento. MIGUEL OSÉS

En 1977 los nacionalistas de todo signo fracasaron en el intento de integrarnos por la brava en Euzkadi. Navarra rechazó incorporarse a la comunidad autónoma vasca y culminamos en 1982 la democratización de las instituciones forales y el fortalecimiento de nuestro autogobierno con un nuevo pacto con el Estado para el “Amejoramiento del Fuero”. Los nacionalistas perdieron la batalla pero optaron por abrir un nuevo frente en el campo de la educación y la cultura, donde desde hace un par de décadas se libra una batalla sin cuartel.

El discurso nacionalista se sustenta en la tergiversación de algunos hechos que tienen un fondo de verdad. Cuando los romanos descubrieron España, los vascones poblaban el solar sobre el que hoy se extiende Navarra. Al oeste de los vascones, otros pueblos distintos –várdulos, caristios y autrigones– ocupaban el actual territorio de las Provincias Vascongadas. El vascuence sería el primitivo idioma del territorio de los vascones. De forma milagrosa sobrevivió al proceso de romanización. A mediados del siglo XIX, el vascuence se hablaba en la Montaña navarra y en algunos otros lugares de la zona media, aunque nunca tuvo la pretensión de ser considerado idioma oficial del reino navarro.

A partir de aquí comienza la distorsión nacionalista de la historia. Tras la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla, producida en 1515, por vía de “unión aeqüeprincipal”, es decir, de igual a igual, el vascuence, afirman los nacionalistas, fue ferozmente perseguido para aniquilar la resistencia navarra frente a la invasión castellana. El franquismo, añaden, no haría más que apuntillar al vascuence, consumándose así un tremendo genocidio cultural.

Pasando por alto el hecho de que los vascongados jugaron un papel muy destacado en la conquista de Navarra al servicio de las armas de Castilla, lo cierto es que el progresivo abandono del vascuence fue consecuencia de la superioridad del castellano como lengua de progreso y de cultura frente a un idioma eminentemente rural cuyos textos escritos a finales del siglo XVIII podían contarse con los dedos de la mano. Cuando, bien entrado el siglo XIX, con la finalidad de erradicar el altísimo grado de analfabetismo de la población española, se impuso la instrucción obligatoria, sólo el castellano estaba en condiciones de ser utilizado en la enseñanza.

Educados en los dogmas nacionalistas, a través de las ikastolas, los niños vasconizados creen a pie juntillas que Navarra forma parte de Euskal Herria por ser uno de los siete territorios donde se habla o debiera hablarse en euskera. He aquí su argumentario. Es así que Navarra es vasca, luego todo buen navarro tiene el deber de conocer y el derecho a usar su idioma nacional. Si los navarros somos vascos debemos compartir el destino común de Euskal Herria, es decir, de este trozo de tierra europea donde se habla vasco.

Navarra es sinónimo de Euskal Herria, porque en la Edad Media el Reino quedó mutilado pues la pérfida Castilla nos arrebató los territorios vascongados, antes de acabar con lo que en el siglo XVI quedaba de nuestra soberanía nacional. Por su parte, los territorios vasco franceses también quedaron bajo la bota del Estado francés. De modo que como la patria vasca está oprimida por los estados español y francés, deber de todo abertzale es luchar por su liberación. De manera que ETA no ha sido un atajo de criminales, sino la vanguardia  de la lucha por la liberación nacional. Por eso el PNV que dice ser un nacionalismo democrático contrario a los métodos violentos pero corre siempre a tender la mano a los terroristas, porque, al fin y a la postre, comparten el mismo ansia de libertad para la patria vasca.

EL VÍNCULO DE LENGUAJE

"El vínculo del lenguaje –escribió Alexis de Tocqueville, un pensador francés de principios del siglo XIX que trasladó a Europa su admiración por la democracia en América– es tal vez el más fuerte y duradero de los que pueden unir a los hombres". Tenía razón. Pero el idioma sólo une a los que lo hablan, y suele ser un foso de incomunicación para los que tienen otro idioma. El empeño en imponer el euskera tanto en la Comunidad Autónoma Vasca como en Navarra responde al propósito de demostrar que los vascos son un pueblo distinto del español. Muchos nacionalistas se lamentan de tener que expresarse todavía en español, es decir, en una lengua erdera o extranjera, que ha sido y es el instrumento de la colonización castellana.

Desconocen, o pretenden hacerlo, que el idioma que llamamos castellano nació en tierras vascas y navarras en el siglo X, que los Fueros de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, en los que los nacionalistas dicen sustentar nada menos que el derecho de Euskal Herria a la autodeterminación, fueron escritos en idioma romance, y que las propias Juntas Generales vascongadas exigieron a sus miembros hablar castellano.

Ocultan que el Fuero General de Navarra, nuestra primera Constitución histórica escrito en 1238, además de estar escrito en idioma romance comienza refiriéndose a la "pérdida de España" a manos de los moros y se vanagloria de ser los "primeros Fueros hallados en España". La historia prueba de forma irrefutable que al menos desde el siglo XIII los reyes navarros juraban los Fueros en idiomate terre navarre, es decir, en el romance que hoy llamamos castellano. Y hay algo más. La historia no registra ni un solo instante en que el País Vasco y Navarra hubieran mantenido instituciones comunes de autogobierno ni constituido una unidad política. Si los nacionalistas pueden aspirar a la formación de un ente político vasco-navarro es porque ambas comunidades forman parte de España, pues si Navarra hubiera logrado permanecer hasta hoy como reino independiente esa posibilidad sería imposible al ser los vascongados miembros de otro Estado.

La potencia del bombardeo cultural nacionalista es impresionante. Los nacionalistas, además de su penetración en el campo de la enseñanza, disponen de importantes medios de comunicación. Entre ellos destaca la televisión vasca en lengua castellana, que cubre la totalidad de nuestro territorio y considera a Navarra, a todos los efectos, como un territorio más de Euzkadi. ETB es nuestro caballo de Troya.

Que hay en Navarra raíces vascas lo acredita hasta su principal equipo de fútbol, el Osasuna, único club español de primera división con nombre vasco. Luego por algo será. Pero la identidad de Navarra no puede basarse en razones étnicas, entre otras razones porque nuestra comunidad ha sido crisol de razas, lenguas y culturas. Lo he repetido muchas veces. Tan falso es afirmar que Navarra es vasca como decir que no lo es. Porque hay, en efecto, vascos en Navarra, y lo vasco está presente en amplias zonas de nuestro territorio, pero no es lo único determinante. En consecuencia, la pretensión de teñir de vasco todo lo navarro, apoyándose además en la siembra que hizo el terrorismo para allanar el camino, es una actitud totalitaria.

EL FUERO COMO FACTOR ESENCIAL

El debate sobre la lengua es, pues, engañoso. Aun admitiendo que, en efecto, el vascuence fuera el idioma hablado por la totalidad de los navarros, no por ello tendríamos por qué renunciar a nuestra identidad como pueblo y a nuestra personalidad política. La lengua puede ser elemento esencial, pero no tiene por qué ser el único factor determinante de la identidad de un pueblo, ni de una nación. Austriacos y alemanes son germanos, hablan el mismo idioma y poseen la misma cultura. Sin embargo, ambos pueblos siguieron una trayectoria histórica diferente, y sólo Hitler, por la fuerza de las armas, se atrevió a acabar con la independencia de Austria. Suiza es una nación, y en ella se hablan hasta cuatro idiomas diferentes.

Euskal Herria quiere decir tierra donde se habla en vasco, y por tanto hace referencia a un elemento cultural del que no cabe extraer consecuencias políticas. A nadie se le ocurre pensar que los países integrantes de la Hispanidad, por compartir un mismo idioma y unos mismos valores culturales, debieran constituir una sola nación en la órbita de España. Si, como ha dicho la presidenta Barcos, el vascuence es el alma de Navarra, en tal caso los navarros seríamos un pueblo sin alma, pues el euskera ni es ni ha sido el idioma mayoritario de la población navarra desde que, hace más de mil años, nacimos a la historia como comunidad política.

Tengo para mí que la principal seña de la identidad navarra es el Fuero, forjado a lo largo de más de mil años de historia en común como salvaguarda de la libertad de los navarros. Es el amor al Fuero y, por tanto, el amor a la libertad lo que ha forjado una comunidad llena de contrastes, de claroscuros, de luces y de sombras. Por eso Navarra es, ante todo y sobre todo, una unidad moral fruto de la historia y de la voluntad de los navarros de vivir juntos. "Demasiadas invasiones, demasiados contactos con el Norte y con el Sur, con el Este y el Oeste (fue camino de Europa) –escribió un autor navarro–, demasiados Fueros de repoblación para mantener, como un islote perdido en el océano, la pureza de una raza. Es que Navarra, puerta abierta a todos los caminos, vehículo de influencias europeas, es también una pequeña España, que en su reducido ámbito geográfico ofrece todas las variantes, todos los matices, toda la gama tonal, que impiden generalizar".

Tras la llegada al poder foral en 2015 del conglomerado aberzale por la desunión de los partidos constitucionalistas y fueristas el proceso de neocolonización vasca mediante la imposición lingüística se ha intensificado. Se rumorea que se ha intensificado en los últimos tiempos  el desembarco en Navarra de gran número de maestros y “andereños” guipuzcoanos dispuesto al adoctrinamiento en los dogmas aberzales de las nuevas generaciones. No sé si será cierto. Lo que sí es una realidad es que el cuatripartito está empeñado en declarar la oficialidad del vascuence en toda Navarra. No lo han conseguido en esta legislatura, aunque sí lo han implantado de hecho en Pamplona y su área de influencia.

Qué no harán en la próxima legislatura si el cuatripartito batuahablante se mantiene en el poder.  


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