• miércoles, 30 de noviembre de 2022
  • Actualizado 00:00

Opinión /

La indignación por la Sanidad en Navarra se queda en casa

Por Iván Sánchez 20 noviembre, 2022 - 10:24

Resulta sorprendente ver a ciertos navarros que, ante la situación en Madrid, no dudan en dirigir su dedo acusador hacia los responsables, pero que, ante una situación idéntica en su propia región, les tiembla el pulso a la hora de denunciar a los culpables.

Varias personas sostienen carteles y una pancarta durante la manifestación celebrada este sábado en Madrid para rechazar la "privatización y los recortes" en los servicios públicos y reclamar la subida de las pensiones y salarios al Índice de Precios al Consumo (IPC) "real". EFE/Víctor Lerena
Varias personas sostienen carteles y una pancarta durante la manifestación celebrada en Madrid para rechazar la "privatización y los recortes" en los servicios públicos y reclamar la subida de las pensiones y salarios al Índice de Precios al Consumo (IPC) "real". EFE/Víctor Lerena

Recientemente, están apareciendo en los medios de comunicación y en las redes sociales imágenes y noticias que denuncian la mala situación en la que se encuentra el sistema de salud público madrileño. No es de sorprender que los ciudadanos madrileños salgan a la calle, como de hecho están haciendo, para reivindicar una sanidad pública digna. Lo que sí que es extraño ver a una gran cantidad de ciudadanos que, desde Navarra, expresan fehacientemente su ira e indignación hacia la situación de la sanidad madrileña, pero denotan una total pasividad hacia el deterioro de esta en su propia comunidad.

Las quejas en Madrid se centran en el deterioro de su Atención Primaria, principalmente por la falta de presupuesto, la escasez de personal, el deterioro del material sanitario y los altos niveles de listas de espera. Todo ello ha llevado a la dimisión de un número considerable de médicos que se sentían ignorados por el Gobierno de Ayuso. Y, para más inri, este gobierno ya había sido señalado hace medio año por una sospechosa compra de mascarillas al hermano de la presidenta. Como era de esperar, la indignación ciudadana terminó por estallar y las calles de Madrid se llenaron de manifestantes denunciando la situación.

Si volvemos ahora nuestros ojos a Navarra podremos ver, desgraciadamente, demasiadas similitudes con lo que acabamos de describir. Las críticas por parte de ciudadanos y personal sanitario han ido dirigidas a la escasez de personal, a la falta de presupuesto y al crecimiento de las listas de espera. Además, los médicos denuncian que el Gobierno de Chivite no se ha dignado a establecer diálogo con ellos y que la administración desatiende sus demandas. Tal es la situación que el anterior coordinador de las UCI de Navarra no vio más remedio que dimitir. Por si fuera poco, este gobierno se ha visto involucrado en un escándalo similar al de la compra de mascarillas de Madrid, el caso Sodena, el cual ha costado cerca de 1,8 millones de euros a las arcas públicas.

Con todo esto, podemos ver que hay un número bastante considerable de similitudes entre la situación de la sanidad pública de Madrid y la de Navarra. Ahora bien, hay que recalcar que hay diferencias importantes entre ambas. Es innegable que la sanidad navarra se encuentra, pese a todo, en una situación mucho más aceptable que aquella en la que se encuentra la sanidad madrileña. Además, hay que admitir que, por lo general, en Navarra la Sanidad suele recibir una proporción mayor del presupuesto que en Madrid. No obstante, no podemos dejar de señalar que es precisamente la mala gestión de ese presupuesto lo que ha causado el deterioro que sufre nuestra Sanidad Pública. Y que el hecho de que contemos con un mejor sistema de salud es fruto de todos los esfuerzos realizados durante las décadas anteriores. Otra diferencia recalcable es que en Madrid la ciudadanía ha salido a la calle a protestar contra una gestión nefasta, mientras que en Navarra la indignación se ha quedado en casa.

Con todo lo anterior, resulta sorprendente ver a ciertos navarros que, ante la situación en Madrid, no dudan en dirigir su dedo acusador hacia los responsables, pero que, ante una situación idéntica en su propia región, les tiembla el pulso a la hora de denunciar a los culpables. Pero, si de verdad queremos un sistema público de calidad, no podemos guiarnos por los colores de los partidos a la hora de evaluar la situación. Urge que todos seamos capaces de aplaudir y denunciar al que lo merezca, y no al que me convenga.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
La indignación por la Sanidad en Navarra se queda en casa