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Opinión /

Esparza disuelve Navarra Suma

Por Iván Sánchez 18 diciembre, 2022 - 9:28

El líder de UPN cree que por separado conseguirá atraer el voto de una parte de la izquierda que actualmente está desencantada con el PSN, pero que no estaría dispuesta a apoyar a una coalición en la que se encontrase el PP. ¿Está Esparza en lo cierto?

El presidente de UPN, Javier Esparza (c), durante una rueda de prensa, en la sede de UPN, a 12 de diciembre de 2022, en Pamplona, Navarra (España). Desde la presidencia de UPN, apuestan porque la formación regionalista se presente en solitario en las próximas elecciones  forales, por lo que no se reeditaría la coalición Navarra Suma que ha reunido en esta legislatura a UPN, PP y Ciudadanos. La rueda de prensa tiene lugar después del Comité Ejecutivo de UPN en relación con las próximas elecciones municipales y forales.
Eduardo Sanz / Europa Press
12/12/2022
El presidente de UPN, Javier Esparza anuncia la disolución de Navarra Suma. Eduardo Sanz / Europa Press

En Navarra, las elecciones autonómicas y municipales se acercan, y los partidos políticos lo saben. A lo largo del último mes se han ido anunciando las alianzas y los candidatos que competirán entre sí en las próximas elecciones de mayo. En medio de este panorama, ha habido una noticia que ha dado especialmente de qué hablar: el anuncio de Javier Esparza sobre la ruptura entre UPN y el resto de formaciones que integraban Navarra Suma (PP y Cs).

A primera vista, esta decisión ha podido resultar sorprendente para algunos, pues las encuestas parecían anticipar que la formación de derechas iba a ser la fuerza más votada para gobernar el Parlamento de Navarra, la alcaldía de varios municipios, entre ellos Pamplona. Por ello, muchos consideran que el movimiento ha sido del todo desafortunado, pues fragmentar la derecha no parece una jugada llena de astucia política. Lo que en principio nos hace sospechar que detrás de la toma de la decisión se encuentran motivos más personales que políticos, especialmente la ambición del líder de UPN por hacerse con el gobierno de la comunidad foral.

Sin embargo, no hemos de precipitarnos a la hora de juzgar esta decisión. De hecho, una de las principales razones que se ha esgrimido desde el partido de Esparza para justificar su movimiento es que las encuestas que ellos manejan les indican que presentándose por separado pueden conseguir un mejor resultado. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo puede ser que, en vez de dividir el voto entre las tres formaciones, consigan una suma mayor de escaños por separado?

La respuesta es más sencilla de lo que parece: Esparza cree que UPN por separado conseguirá atraer el voto de una parte de la izquierda que actualmente está desencantada con el PSN, pero que no estaría dispuesta a apoyar a una coalición en la que se encontrase el PP. ¿Está Esparza en lo cierto?

Por un lado, hay que admitir que existe un número considerable de votantes del PSN, aquellos votantes de izquierda moderada y no independistas que están viendo cómo el partido de Chivite no tiene ningún reparo en doblegarse a las demandas de los nacionalistas. Basta con ver la relación que tiene con los dos principales partidos independentistas: a Geroa Bai lo tiene como socio de gobierno y a EH Bildu como socio de presupuestos. Ambas relaciones muy estables, pues parece querer renovarlas de cara al futuro.

Todo lo anterior muestra que sí que existe en la izquierda un sector de votantes insatisfechos. Ahora bien, ¿es plausible que dichos votantes vayan a apoyar a UPN si se presenta por separado? Lo dudo mucho. La razón principal para ello es que, si consideramos las posibles alianzas que podría hacer UPN, vemos que sus opciones parecen reducirse a pactar con el PP o pactar con el PP. Visto que el PSN plantea mantener su alianza con Geroa Bai, la única forma de Esparza para lograr la presidencia sin aliarse con el PP es la mayaría absoluta, lo cual es prácticamente imposible. Por tanto, es poco factible que alguien de izquierda que no fuese a votar a NA+ porque el PP estaba dentro de la formación, decida ahora votar a UPN para que este forme un gobierno de coalición con el propio PP.

Por si esto fuera poco, Esparza parece olvidar un rasgo que caracteriza a la gran mayoría de votantes del PSN: que estos tienden a mostrar un alto grado de lealtad al partido. Esto no significa que todos vayan a votar al partido de Chivite con la nariz tapada, pero sí que una cantidad considerable actuarán de este modo. Lo que sí que es más probable es que aquellos que se encuentran insatisfechos por la deriva del PSN, en vez de apoyar a otros partidos como el de Esparza, se limiten a abstenerse en las elecciones.

A la luz de todo lo anterior, la conclusión es clara: Esparza se equivoca. La decisión de disolver Navarra Suma no hace sino fragmentar a la derecha. En suma, la decisión de Esparza solo beneficia a Chivite, Asirón y compañía, y le permite al líder de UPN garantizarse un asiento en el que parece ya estar cómodo: el de líder de la oposición.


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