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Opinión /

Aplausos a Antza: la “convivencia” era esto

Por Iñaki Iriarte 23 diciembre, 2021 - 9:36

El Gobierno de Navarra plantea una convivencia que, por lo visto, incluye la aceptabilidad del culto público al terrorista… cuando es nacionalista. 

El 24 de enero de 1977, Carlos García Juliá participó en el asesinato de cinco personas vinculadas a Comisiones Obreras en la conocida como “Matanza de Atocha”. Condenado a 193 años, solo pasó en prisión un total de 14, con una larga fuga de por medio que le llevó a estar en paradero desconocido durante 25 años. Extraditado desde Brasil, la habilidad de su abogado le permitió salir definitivamente de la cárcel en noviembre de 2020. Según una de sus víctimas, antes de fugarse celebraba cada aniversario de la matanza con una mariscada. Sin embargo, interrogado al recuperar la libertad, declaró que “claro” que se arrepentía de los hechos y que había pedido perdón a las víctimas. ¿Cómo saber si era sincero o un cínico?

Imagínense ahora que un partido político le hubiera organizado un acto de apoyo cuando fue trasladado a prestar declaración tras ser extraditado. Imagínense también que le hubieran aplaudido y abrazado. Imagínense que al ser liberado, lo hubieran nombrado para un puesto clave en la dirección de ese partido. Imagínense que sus víctimas hubiesen tratado de abrir una vía para que pasase más tiempo en prisión y que, desde el mismo partido, se hubiese respondido que eso sería un ataque a la paz y la convivencia. ¿Alguien consideraría aceptable pactar gobiernos y presupuestos con ese partido político?  

Todo lo planteado en el párrafo precedente es lo que está haciendo durante estos días Sortu (el 80% de EH Bildu) con David Pla y Mikel Antza, ambos exdirigentes de ETA. Al primero lo ha nombrado vicesecretario general; al segundo lo ha arropado efusivamente cuando iba a declarar como investigado por haber ordenado el asesinato de Gregorio Ordóñez. Y, sin embargo… Sortu, Bildu, siguen decidiendo gobiernos y presupuestos en España y Navarra gracias al Partido Socialista, Unidas Podemos, el PNV y Geroa Sozial Berdeak. 

De Sortu-Bildu se podrán decir muchas cosas. Pero lo cierto es que nunca han ocultado su admiración por los presos de ETA. No en vano, les han recibido como héroes cientos de veces y han reclamado recurrentemente su excarcelación. Siempre han afirmado que “su compromiso con la liberación de Euskal Herria” constituye para ellos un “modelo” y un “ejemplo”. No puede decirse, por lo tanto, que hayan engañado a nadie, ni que haya nada de anómalo en su comportamiento de estos días. 

El escándalo no está ahí. El escándalo es que ni el Partido Socialista, ni Unidas Podemos, ni el PNV, ni Geroa Sozial Berdeak, consideren una línea roja el apoyo abierto, indisimulado, a condenados por terrorismo. Condenados, además, con los que ni siquiera tenemos la duda de si son sinceros o cínicos en su petición de perdón y su arrepentimiento, porque nunca los han expresado. El escándalo es que el Gobierno de Navarra (PSOE, Podemos, Geroa, IU) nos diga además que está elaborando un Plan de Convivencia. Una convivencia que, por lo visto, incluye la aceptabilidad del culto público al terrorista… cuando es nacionalista. El escándalo es que pidan a Navarra Suma que retorne al Plan y que, en cambio, no hayan enviado un ultimátum a Sortu-Bildu para que rectifique de inmediato o se atenga a la ruptura inmediata de todos los acuerdos. 


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