Opinión /

Un navarro entre los últimos de Filipinas

Por Gustavo Galarreta 14 noviembre, 2016 - 7:52

Leo en la prensa la noticia del próximo estreno de la película española “1898, Los últimos de Filipinas”.

Indica la noticia que se trata de una superproducción española que cuenta con actores de la talla de Luis Tosar, Karra Elejalde o Carlos Hipólito entre otros y que la película cuenta la historia de un capítulo casi olvidado de nuestra historia en el cual unos pocos soldados resistieron el asedio de casi un año en las Islas Filipinas, cuando aún estas eran colonia española.

La verdad es que muchos de los episodios más heroicos en los que el sacrificio de unos pocos llegó a capítulos épicos han pasado al olvido o el paso del tiempo ha borrado su huella en los libros de historia. Este capítulo de los últimos de Filipinas tiene un gran carga de emoción y sacrificio que a la larga fue en vano como muchos otros pasajes de la historia española.

Tras leer la noticia, viene a mi memoria aquel soldado navarro del pueblo de Morentin que formó parte del destacamento asediado. Releo el libro del General Saturnino Martín Cerezo quien durante el asedio tenía el grado de Teniente y fue quien dirigió la defensa tras la muerte de sus superiores.

El Soldado de Segunda Julián Galvete Iturmendi formaba parte del Batallón Expedicionario número 2 destinado en el destacamento de Baler, al mando del Capitán D. Enrique de las Morenas. El destacamento de Baler estaba situado en la Isla de Luzón dentro de las Filipinas, de soberanía española. El Soldado D. Julián Galvete Iturmendi, partió de Manila el siete de febrero de 1898 llegando al pueblo de Baler cinco días más tarde, poco se imaginaba este joven del Valle de la Solana que su nombre estaría unido a uno de los episodios históricos donde el valor de unos pocos, llenó de pasajera alegría los corazones de una sociedad española que veía como lo que antaño fue un gran imperio se desmoronaba, perdiendo una a una sus colonias.

En las Filipinas; tras una serie de levantamientos contra los españoles dos años atrás, se había firmado un tratado en el cual se firmaba una paz que a la vista de muchos no era más que el aplazamiento de un levantamiento mayor contra los españoles. Con esta débil paz el Soldado Galvete Iturmendi se encontraba en Baler el treinta de Junio de 1898 cuando los soldados españoles fueron atacados por  lo cual el Capitán De las Morenas decidió refugiarse en la iglesia de Baler y esa decisión haría pasar a la historia a los cincuenta y ocho hombres que en ella se refugiaron.

El Soldado Galvete Iturmendi fue herido de bala el 18 de Julio de 1898 y falleció en la iglesia de Baler el 31 de Julio de ese mismo año siendo el primer soldado muerto en combate en el sitio de Baler. El sitio de la iglesia de Baler se prolongó durante  337 días, donde cincuenta y ocho hombres se refugiaron en una pequeña iglesia y aguantaron las constantes embestidas de los Filipinos, nadie puede ponerse en la piel de aquellos hombres que aguantaron las mayores privacidades en lo físico y en lo mental.

No solo el enemigo atacaba a los sitiados, sino que las enfermedades como el beriberi acabaron con la vida de dieciséis hombres, se produjeron siete deserciones y dos fusilamientos. Solo aquellos hombres saben los sufrimientos que pasaron para posteriormente conocer que su sacrificio fue en balde ya que en diciembre de 1898 en París, España y Estados Unidos ponían fin a la guerra que mantenían y en ese tratado España cedía la soberanía de las Filipinas a los Estados Unidos. Es curioso que durante muchos años en la famosa Academia de Oficiales de West Point en Estados Unidos se tomó como ejemplo de cómo realizar la defensa a un asedio usando las tácticas aplicadas en Baler por los soldados españoles.

Espero que la película pueda retratar la épica de aquellos hombres que llevados al límite de su aguante físico y mental supieron aguantar los envites del enemigo. Muchas veces se ha dicho que el cine español nunca ha abordado con verdadero orgullo los distintos pasajes históricos que salpican nuestra historia como si lo han hecho otros países, pero ese es nuestro sino,  el revisar la historia desde un contexto actual queriendo realizar una lectura de hechos pretéritos con una visión actual.

No cabe duda que el sitio de Baler fue uno de los capítulos que el paso del tiempo casi había borrado de los libros de historia, pero espero que esta película ponga de actualidad hechos pasados de nuestra historia que cuando vemos reflejados en grandes producciones nos sentimos orgullosos de aquellos personajes en los que vemos reflejados valores ya casi olvidados y que héroes anónimos con el Soldado D. Julián Galvete Iturmendi tengan su sitio en nuestra historia.


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