Opinión /

La seguridad en San Fermín

Por Gustavo Galarreta 27 Junio, 2018 - 8:20

El autor opina sobre la percepción fuera de Navarra de las fiestas de San Fermín y lo hace desde el prisma que todo el mundo demanda y no muchos conocen en profundidad; la seguridad en la fiesta.

Miembros de Policía Foral vigilan las inmediaciones de la Procesión de San Fermín. IÑIGO ALZUGARAY
Miembros de Policía Foral vigilan las inmediaciones de la Procesión de San Fermín. IÑIGO ALZUGARAY

Quedan pocos días para que den comienzo nuestras fiestas de San Fermín, se nota en el ambiente como esa espera de todo un año llega a su fin. Es hora de disfrutar, que el mundo entero vea y participe de  los verdaderos Sanfermines; los de los momenticos, los de fiestas de acogida, los de la fiesta que se celebra en la calle, esa fiesta que  año tras año es capaz de despertar a millones de personas para ponerlas frente al televisor a las 8 de la mañana para ver nuestros encierros.

Los dos últimos años nuestras fiestas han estado en las cabeceras de los informativos por unos hechos que aun siguen causando estupor y máximo rechazo. Se ha trasmitido durante este tiempo una idea totalmente alejada de la realidad de nuestros Sanfermines. Por eso mucha gente ha puesto su grano de arena para dar a conocer una visión real de los Sanfermines desde el prima de los distintos protagonistas.

Una materia que es de vital importancia en el desarrollo de la fiesta es la seguridad y no solo la seguridad que se va a primera vista, la de nuestros policías en las calles de Pamplona. La seguridad informativa, la seguridad alimentaria, la seguridad en las nuevas tecnologías, la seguridad médica o asistencial y muchos aspectos más que se trabajan desde el ámbito de la seguridad.  

Muchísima gente durante meses preparan con mimo todo el dispositivo de seguridad para que las fiestas de San Fermín se desarrollen con la normalidad suficiente para que todos y cada uno de los actos programados puedan ser disfrutados por los pamploneses y visitantes.

Dar seguridad a una fiesta que es capaz de generar que una ciudad de 200.000 habitantes alberge año tras año en algún momento de la fiesta a más de un millón de visitantes, es todo un reto para quien se dedica a velar para que todo lo planificado se desarrolle con relativa normalidad, pero dentro de esa normalidad subjetiva que son los Sanfermines, se da también una realidad que es; la visita de la población delincuencial que orbita sobre las fiestas de todo el mundo y busca en esas masificaciones hacer su agosto al igual que las personas que no saben respetar a los demás o entiende que la ingesta de alcohol lleva aparejada la violencia contra los demás.

El número de personas que forman parte del dispositivo de seguridad es prácticamente el mismo desde hace unos años atrás, pero la ciudadanía percibe más presencia de los hombres y mujeres que vestidos de uniforme velan por el buen desarrollo de nuestras fiestas, al igual que los que no visten uniforme pero de la misma manera trabajan para prevenir y controlar los hechos delictivos que se producen en nuestras fiestas.

El dispositivo de seguridad para San Fermín es un trabajo coral que como anillos concéntricos aúna el trabajo de aproximadamente 3.500 personas pertenecientes a la Policía Municipal, Policía Foral, Policía Nacional, Guardia Civil y los Auxiliares de Protección Civil. Este gran dispositivo es un ejemplo de coordinación policial y asistencial a nivel nacional e internacional, ya que  por todos es sabido la importancia y magnitud de nuestras fiestas, así como que cada uno de sus actos que movilizan a miles y miles de personas son un desafío en materia de seguridad.

Para que en el epicentro de la fiesta los actos puedan desarrollarse con total normalidad, lejos de él se realizan los controles preventivos en el extra radio de nuestra ciudad. El estado de alerta terrorista que en la actualidad se encuentra en el nivel cuatro ha estado estos años atrás en boca de todos ya que se percibe más presencia policial en los eventos que más gente congregan, lejos de percibirse esta presencia policial como algo negativo para la fiesta, lo que ha conseguido esta presencia ha sido contribuir a generar una confianza total en el trabajo desarrollado por todos aquellos que se desvelan  para que las fiestas se celebren con total normalidad.

Que nuestras fiestas sean vistas desde fuera como unas fiestas donde no se respeta a la mujer, me duele; como hombre, como marido y como padre, ya que conociendo como otras fiestas tan cercanas e importantes como la Aste Nagusia de Bilbao, la Blanca de Vitoria, la Semana Grande de San Sebastián o las del Pilar de Zaragoza las cuales tienen índices muy parecidos en delitos contra la mujer, los medios de comunicación nacionales no  informan de la misma manera sobre estas fiestas.

Me gustaría terminar con la que para mí es la imagen de nuestras fiestas, no es otra que la de los gaiteros el día seis en la plaza del ayuntamiento entonando la biribilketa del maestro Gainza, en ese instante se produce un momento mágico de comunión entre; los gaiteros, los mozos y mozas que esperan año tras año escuchar esas notas musicales, testigos y parte de esa unión  entre los músicos y la gente que disfruta de la fiesta es nuestra Policía Municipal que arropando a los gaiteros y en total sintonía con la gente, hacen que un acto tan sincero sea uno de los momentos más vibrantes para los pamploneses y para todos los navarros, momento en el que se aprecia la verdadera relación entra la policía y sociedad a la que sirve.


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