Opinión /

España y los retos en materia de seguridad internacional

Por Gustavo Galarreta 05 Agosto, 2018 - 11:35

El autor analiza la posición en la que se encuentra España tras la última cumbre de la OTAN. Los nuevos desafíos y la situación en materia de defensa son vitales en estos momentos.

Imagen de varios soldados en una intervención militar en el desierto. ARCHIVO
Imagen de varios soldados en una intervención militar en el desierto. ARCHIVO

Mientras se celebraban los Sanfermines y para los navarros nos parece que el mundo se detiene en torno a lo que sucede en Pamplona, se celebraba en Bruselas la cumbre anual de la OTAN, donde una vez más el protagonismo se lo llevó el presidente de EE UU, Donald Trump, que pedía a los líderes de la Alianza duplicar el objetivo de los gastos en defensa, del 2% al 4% del PIB.

No debemos olvidar que el compromiso actual es el de alcanzar el 2% del PIB en el 2024, que es lo formalmente acordado. Nuestro país, según los últimos presupuestos, destina un 1,53% de su PIB a esta materia, cifra ya anticipada por el Gobierno anterior y que el Ejecutivo se ha comprometido a mantener.

Fue una cumbre en la que EE UU mantuvo su posición de que no va a ser quien mantenga a raya las amenazas que se ciernen sobre los países del marco de la OTAN, mientras otros disfrutan de esa seguridad sin cumplir ni los mínimos pactados. Es por eso que demanda un compromiso mayor de algunos países.

En esa comparativa de estados y su distinta aportación según su PIB, en el marco europeo, España ocupa el tercer lugar por la cola, detrás de Bélgica y Luxemburgo. Lo cual no quiere decir que nuestro país no haya realizado un esfuerzo importante a la hora de dotar a nuestra defensa de los presupuestos que se merecen para encarar los distintos desafíos a los que nos enfrentamos en materia de seguridad y defensa.

Pero, en mi opinión, uno de los mayores desafíos a los que tienen que hacer frente los distintos gobiernos es el de realizar una buena política en materia de lo que se denomina “Cultura de la Defensa”, que no es otra cosa que el hecho de que la sociedad conozca de primera mano cuáles son los desafíos a los que nos enfrentamos en esta materia y cómo los afrontamos.

Cuando se pone sobre la mesa de debate dos materias tan importantes como la defensa y la economía, suelen salir posiciones encontradas al respecto entre quien no entiende el gasto en defensa y quien defiende la importancia de ese tipo de inversión.

Formamos parte de la OTAN y, como tal, nos debemos a los acuerdos que se den en el marco de esa organización, y en esa línea, nuestro gobierno ofreció a la OTAN el liderar la iniciativa de adiestramiento que la Alianza Atlántica lanzará próximamente en Túnez, dando formación y asesoramiento a las Fuerzas de Operaciones Especiales de Túnez sobre el desarrollo de un Centro de Fusión de Inteligencia, así como sobre contraterrorismo y desactivación de artefactos explosivos improvisados.

Este ofrecimiento de liderazgo viene de la participación en los últimos dos años en misiones de adiestramiento de militares de operaciones especiales tunecinos por parte del Mando de Operaciones Especiales y de La Legión. Nuestro gobierno también ha ofrecido la base de Rota (Cádiz) y sus capacidades, como el buque Juan Carlos I o los anfibios Galicia y Castilla, en caso de que la ONU decida acometer en el futuro una evacuación de su misión en Libia. Esta proyección internacional de nuestros ejércitos solo demuestra la máxima de que la defensa nacional empieza muy lejos de nuestras fronteras.

Pero también formamos parte de la Unión Europea, donde tenemos una política de defensa y seguridad común, la cual se basa en la confianza mutua ante los distintos desafíos que tiene Europa en esta materia.

Recientemente, España y otros 22 países de la Unión Europea crearon la Cooperación Estructurada Permanente en materia de Defensa (PESCO). Se trata de una iniciativa, permitida por el Tratado de la UE, que faculta a un grupo de estados miembros a coordinar sus objetivos en el ámbito de la seguridad, las adquisiciones de material bélico y las futuras operaciones conjuntas de defensa y de paz.

Ya pasados unos días de la cumbre celebrada en Bruselas, los distintos países europeos están empezando a afianzar la idea de cómo Europa tiene que analizar sus propias amenazas y optimizar sus medidas de respuesta a las mismas. Para ello, se tienen que afianzar los mecanismos europeos necesarios, como el citado PESCO, para atender estas materias, que van desde los flujos migratorios irregulares hasta la vulnerabilidad del ciberespacio.

Pongo estas dos materias tan distintas, de las muchas que se dan, para que el lector se haga una idea de lo difícil que es enfrentarse a una realidad tangible que estamos viendo estos días en Ceuta y nuestra seguridad que no percibimos, que es la de las nuevas amenazas, como los ciberataques a infraestructuras criticas en materia de vulnerabilidad energética, dos realidades que vivimos pero que no percibimos de la misma manera.

Es por eso de la importancia de saber hacer pedagogía en materia de defensa y lo que en realidad se encuentra detrás de las frías cifras que se manejan y que suelen resultar, solo eso, fríos números, cuando lo que hay detrás son muchas personas que día y noche dan lo mejor que tienen para que nuestro país tenga lo que se merece: una buena defensa de lo que somos como país.


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
España y los retos en materia de seguridad internacional