Opinión /

La coordinación policial como piedra angular

Por Gustavo Galarreta 17 Diciembre, 2017 - 10:17

Es necesario que todos los actores de seguridad trabajen al unísono para conseguir buenos resultados ante las acciones del terrorismo yihadista.

Policía Nacional. EUROPA PRESS
Policía Nacional. EUROPA PRESS

Hace unos días se celebraron en Zizur Mayor unas interesantes jornadas de trabajo y análisis sobre el terrorismo yihadista en nuestro entorno, jornadas a las que asistieron todos los actores que trabajarían en un escenario de tal calibre. Estuvieron presentes Policía Foral, Guardia Civil, Policía Nacional, policías municipales, seguridad privada y asistencia sanitaria de emergencia. Todos estos en la parte operativa, ya que también se dio voz a juristas, periodistas y políticos, como actores de primer orden en la evolución de un atentado terrorista en curso de corte yihadista. En primer lugar, debo indicar que estas jornadas de trabajo fueron realizadas y coordinadas por el sindicato AFAPNA, quien ha detectado una gran demanda de información y formación sobre una problemática real como esta.

Las jornadas contaron con ponentes de gran nivel, todos conocedores de su campo de actuación y de la realidad navarra, realizando una excelente labor de pedagogía. Las preguntas que se ponen sobre la mesa en unas jornadas técnicas como estas pueden ser: ¿es la sociedad consciente de este problema real? ¿Está mentalizada para asumirlo? Por último y no menos importante: ¿están en Navarra los cuerpos de seguridad preparados, coordinados y amparados para combatirlos? En este artículo de opinión no hay espacio ni para empezar a responder la primera pregunta, pero me gustaría hacer una pequeña síntesis de estas jornadas, para que el lector sepa de primera mano lo que ahí se debatió.

En primer lugar se debe indicar que la sociedad española, y la navarra en particular, no es consciente de la amenaza real que sufre Europa por la mal llamada Yihad global, pero sí ha demostrado estar preparada para asumirlo, ya que tras el 11-M y los atentados de Barcelona, la sociedad española supo reaccionar como la sociedad madura y democrática que es. Todos los actuantes en un posible escenario de ataque terrorista en curso están preparados para reaccionar y trabajar, pero distan mucho de estar bien coordinados.

La principal carencia que se detectó por parte de todos fue la coordinación entre las distintas policías que trabajan en Navarra. Se define la coordinación policial como la fijación de medios y sistemas de relación que hagan posible la información recíproca, la homogeneidad técnica en determinados aspectos y la acción conjunta de autoridades estatales y comunitarias en el ejercicio de sus respectivas competencias, de tal modo que se logre la integración de actos parciales en la globalidad del sistema. Esta definición sobre el papel queda muy bien, pero la realidad nos devuelve a las carencias que se detectaron en las jornadas.

Así, las policías municipales demandaron formación técnica en la detección de posibles radicalizados y, sobre todo, formación como primer actuante en acciones terroristas en curso, ya que, sin lugar a dudas, son las primeras actuantes, como se ha demostrado en la mayoría de atentados terroristas en Europa y en España. Las policías locales indicaron que tras los atentados de Barcelona y Cambrils, donde su actuación fue primordial, el ministro del Interior indicó que se iba a dotar de formación y de medios en esta materia, y todavía están esperando. Se detectaron además fugas constantes de información primaria obtenida por las distintas policías locales, por no canalizarla correctamente en bolsas de información que posteriormente se conviertan en inteligencia. Las policías que más información manejan son las locales, pero demandan de la Administración un compromiso real con la coordinación, para obtener los canales adecuados de comunicación y que se produzca un tránsito de información bidireccional entre quien aporta la información y quien la analiza.

En el plano de coordinación entre Policía Foral, Guardia Civil y Policía Nacional se detectaron problemáticas coincidentes con las policías locales y se puso sobre la mesa la falta de preparación conjunta de estos cuerpos, que son quienes van a actuar en una posible reacción ante este tipo de ataques, aunque se han realizado acciones conjuntas de entrenamiento entre Policía Foral y Guardia Civil, como el ejercicio en el centro comercial La Morea. Quien organizó este ejercicio no fue el departamento de Interior del Gobierno de Navarra, ya que quien lo echó a andar fue la Escuela de Enfermería de Navarra, mostrando así su interés y ganas de evolucionar para prepararse ante un posible escenario de estas características.

Por otro lado, se habló de como el plan preventivo de San Fermín 2017 funcionó bien, pero no se trabajó lo suficiente un plan de actuación donde todos los actuantes, incluidos los servicios médicos de urgencias, realizaran ejercicios de coordinación a nivel de comunicaciones, zonificaciones y solapes de trabajo conjunto. En las acciones terroristas actuales se detecta un gran dinamismo en acciones terroristas itinerantes y, por eso, no podemos trabajar en demarcaciones estancas, y mucho menos en materia de comunicaciones e información. Estas dos últimas facetas se detectan como vitales a la hora de realizar un buen trabajo de prevención y detección, pero el escenario institucional en Navarra es poco amigo de trabajar en esta materia. La coordinación policial es la piedra angular donde se basan los buenos resultados en materia de seguridad, pero si no le damos la importancia adecuada, estaremos creando unas fisuras en materia de seguridad que posteriormente serán muy difíciles de reparar.


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