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Opinión / Periodista. Director de Comunicación y Marketing del Consejo General de la Abogacía Española.

Tres crisis que nos acechan

Por Francisco Muro de Iscar 23 mayo, 2016 - 9:42

Sigo pensando que en las próximas elecciones va a haber sorpresas, pero, seguramente no tantas como para dejar un panorama despejado para formar gobierno. 

Así que habremos perdido muchos meses, alguno o algunos tendrán que presentar su dimisión y la mesa de negociación tendrá que ser urgente, abierta, sin exclusiones y sin vetos. Hay que esperar que el sentido común vuelva y que los intereses generales primen sobre los partidistas, porque España no puede aguantar más tiempo sin un Gobierno sólido. Sigue habiendo solo dos alternativas: el pacto del PSOE con "Unidas y Unidos Podemos" -perdón por la licencia, pero o somos o no somos...- o el bloque PP-PSOE-Ciudadanos. Aunque PP y Ciudadanos pudieran tener una mayoría suficiente, España necesita hoy un bloque fuerte capaz de hacer las cinco o seis reformas imprescindibles -fiscal, educativa, de las pensiones, la territorial-administrativa, la de la justicia y la constitucional- y si queremos que esas reformas perduren como necesitamos para no estar siempre en un debate inútil, el PSOE es imprescindible. Lo que hace falta saber es si el PSOE está dispuesto a ese acuerdo o prefiere tirarse al monte con Pablo Iglesias. Incluso como comparsa de Podemos. Hoy por hoy, nadie puede asegurar que si Unidos Podemos queda por delante del PSOE, este no acepte el pacto o que se rompa en dos mitades.

Europa mira a España con mucha atención porque un Gobierno a la griega en nuestro país no tendría la misma repercusión que el de Syriza. Si la economía española se desliza por el populismo, el riesgo para Europa será muy elevado. Y no será nada comparado con el posible "Brexit", la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Si las dos circunstancias se juntan, entonces Europa saltará por los aires e importará poco lo que hayamos votado en España, porque tendremos que ver si los europeos están dispuestos a reinventar Europa o si tira cada uno por su lado. El retroceso sería enormemente importante, no solo a nivel político o económico -que sería monumental- sino a nivel de los ciudadanos. Imaginen lo que sería la vuelta a las monedas nacionales, las fronteras cerradas, las economías recortadas, el comercio con barreras y aranceles, los proteccionismos... Europa se desintegraría, retrocederíamos décadas política, social y económicamente y crecerían los nacionalismos que tantas catástrofes producen y han producido.

Y por si fuera poco, las elecciones norteamericanas. Una victoria de Donald Trump -y se puede producir, sobre todo por la división en el bando demócrata- pondría el mundo patas arriba. Y una Europa débil o rota sería lo peor que nos puede pasar a los europeos y a los españoles. El mundo es global. Nos acechan tres crisis. Es, pues, un momento decisivo. No podemos hacer nada para influir en el rumbo que siga Estados Unidos, pero sí podemos hacer mucho para defender la idea de una Europa fuerte -más Europa es lo mejor que nos puede pasar con lo que tenemos dentro- y, sobre todo, sí podemos decidir quién queremos que nos gobierne a los españoles. Necesitamos un gobierno de consenso, sensato, fuerte y decidido.


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