Opinión / Tribuna

El deporte, motor social en la reconstrucción

Por Fernando Aranguren 08 mayo, 2020 - 9:24

Como al resto de la actividad económica, el Covid- 19 va a traer consecuencias demoledoras para el mundo del deporte. Tras la “sesentena” de confinamiento, nada volverá a ser igual en la práctica y los eventos deportivos durante un largo tiempo.

Primer día en el que la gente puede salir a la calle a hacer deporte individual durante la crisis del coronavirus en Pamplona. Miguel Osés
Primer día en el que la gente puede salir a la calle a hacer deporte individual durante la crisis del coronavirus en Pamplona. Miguel Osés

Estos sesenta días nos están sirviendo para comprobar que el ejercicio es un pilar fundamental para nuestro bienestar personal y emocional. No solo hemos visto infinidad de iniciativas para mantener la actividad física en nuestros hogares, sino que también hemos disfrutado reviviendo momentos históricos que nos ha regalado el deporte: etapas épicas de los tours de Induráin, victorias en Juegos Olímpicos, mundiales de fútbol y baloncesto o vídeos históricos de nuestro querido Osasuna… El contenido televisivo ha sabido adaptarse, y poner en valor todo lo logrado y mostrar el bagaje deportivo español.

Pero más allá de las grandes gestas que todos guardamos en la memoria, el mundo del deporte se sostiene gracias a los pequeños. La industria deportiva aporta el 1,44% del PIB de España, una cifra nada desdeñable, teniendo en cuenta que la base de su estructura  se concentra en el tejido asociativo de clubes. Según un reciente documento publicado por ADESP, entre 2005 y 2015, durante la anterior crisis económica, desaparecieron el 23% de los clubes, una muestra de la enorme fragilidad del sector.

Los principales sustentos del deporte son las administraciones y las aportaciones privadas en forma de patrocinios. Ambas van a sufrir una importante sacudida en sus arcas, lo que nos obliga a los responsables públicos a ser ingeniosos e introducir variables que minimicen todo lo posible  el impacto contra nuestros clubes, federaciones y deportistas.

Navarra cuenta desde hace casi dos décadas con leyes de patrocinio deportivo que han ayudado a que hoy tengamos clubes en la máxima categoría de muchas disciplinas deportivas, atletas que cosechan medallas constantemente, tres equipos ciclistas y un trabajo en escuelas de base de un valor incalculable. Navarra no se entiende sin deporte.

Es previsible que muchas empresas, a pesar de los beneficios fiscales de la ley de patrocinio, no puedan seguir soportando en sus cuentas las aportaciones que venían haciendo hasta ahora. Por ello deberían plantearse nuevos retos que incentiven la apuesta por el deporte. Fomentar el turismo deportivo y aprovechar las instalaciones de primer nivel que posee Pamplona debe ser un aliciente para atraer actividad deportiva que genere economía en nuestra ciudad.

El deporte debe ser un motor social que nos empuje hacia adelante tras esta crisis. Los beneficios que aporta a la sociedad son inmensos: salud y calidad de vida, capacidad de resiliencia, una sociedad más unida y comprometida, educación en valores entre los más pequeños. Por todo ello, la dimensión humana del deporte debe ser fundamental para el restablecimiento de nuestra sociedad tras esta crisis sanitaria, social y económica.

Fernando Aranguren Reta, Concejal especial de deporte y juventud del Ayuntamiento de Pamplona


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