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Opinión / Sabatinas

XP

Por Fermín Mínguez 05 mayo, 2018 - 11:51

Mira que tenía temas en la mochila esta semana, pero los guardaré para las siguientes. Quiero hablar de compromiso y de continuidad esta semana, y nadie mejor que XP para eso.

Campo de juego de rugby
Campo de juego de rugby del equipo Gótics.

XP es el nombre por el que conocemos a Xavi Pérez en Gòtics, mi equipo de rugby. Hemos compartido equipo tres temporadas, y no exageraré nuestra amistad pero sí diré que nos llevamos bien y que nos incordiamos con cierta frecuencia, así suele ser un vestuario de rugby.

XP es un tipo constante. Hace tres semanas comentábamos con el míster que era el único jugador de toda la plantilla que había jugado todos los partidos de la temporada, cuando se lo dijo sonrió y respondió “ya te dije a principio de temporada que podías contar conmigo”, y se metió al vestuario.

Quizás les parece otra de mis tonterías, pero me parece que tiene un valor extraordinario ese planteamiento, que de septiembre a abril, en un deporte como este donde cuando no te duele una cosa te duele la otra no falle un día tiene mérito.

Si a esto le sumamos que tiene 21 años y lo que te apetece hacer un fin de semana es lo que te apetece con esa edad, irte a pasar la tarde del sábado o la mañana del domingo con cuarenta descerebrados (majos, pero descerebrados)  durante ochenta minutos, y recibir la del pulpo el mérito se dobla.

Para que lo valoren más, si se están imaginando un armario empotrado de dos por dos con músculos hasta en las cejas este no es el caso. Espero que no se enfade conmigo, pero XP es un muchacho pequeño, fino y con cara de crío.

Esta es una de las coñas que nos traemos entre manos. Este año en un partido de pretemporada donde llegamos justos de jugadores y yo muy justo de forma y lesionado, jugué unos veinte minutos más cerca de ser un extra en The walking dead que de un jugador de rugby.

Al acabar el partido se acerca y me dice, “se ha notado cuándo has entrado”. Con ese amago de sonrisa que tiene que no sabes si abrazarle o darle un capón, “cuando des el estirón también se notará cuando entres tú” respondí. Les prometo que agradecí la coña y XP lo sabe, tiene esa capacidad de reconocer el esfuerzo en los otros.

¿Que por qué les cuento esto?, pues porque creo que ya es hora de reconocer la continuidad y el compromiso como valor. Acostumbrados como estamos a reconocer la brillantez fugaz de voceros y pseudoestrellas, a opinar sobre los destellos efímeros, a tomar parte puntual y urgente en las decisiones de moda, nos olvidamos de quienes permiten que la máquina siga rodando, que la vida se siga abriendo paso.

Cuando acaba una temporada siempre se recuerda aquel ensayo espectacular o importante, o ese placaje que dejó sentado a no sé quién, celebrando la espectacularidad, y sin embargo pasan desapercibidos quienes lo hacen posible. XP ha placado en todos los partidos, todos, a gente que le saca kilos y centímetros (hasta que dé el estirón, claro), ha ensayado en varios partidos dando puntos que valen igual que los espectaculares, ha sido capaz de jugar en varios puestos para facilitar alineaciones sin quejarse y siempre ha estado disponible. XP es de los buenos, de los que ganan.

Y sé que no le va a gustar nada que hable de él, porque es un tío discreto, pero es que hay que poner el foco en los buenos, darles el valor que merecen y reconocer su importancia.

Claro que hay sentencias con las que hay que discrepar y posturas judiciales que no se entienden y habrá que mostrar disconformidad, pero también hay cientos de sentencias ejemplares que sustentan nuestro estado de derecho, y cientos de jueces a los que no podemos sino agradecer su labor.

Claro que hay ovejas negras en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, pero eso no los convierte a todos en impresentables, al revés, hay miles de ellos que hacen que las cosas funcionen. Por supuesto que hay políticos bocachanclas que cada vez que hablan sube el pan, y otros que parece que están en política para enriquecerse, pero hay también en quienes se puede confiar.

Y pasa igual con los mecánicos, los taxistas, médicos, albañiles y porteros de discoteca por ejemplo. Ya está bien que estemos alerta y que como ciudadanos hagamos ver que no vale todo y que seremos guardianes de nuestra libertad, pero es necesario no obviar la labor de quienes no fallan nunca. Yo el primero, claro; me comprometo a mirar más a los buenos, a hablar más de ellos.

Esto es lo que me ha enseñado Xavi, esto y a dar ejemplo de lo que es la constancia como valor. Resistir de forma proactiva, creyendo en lo que haces, sin descanso, haciendo lo mejor que puedes lo que te toca hacer, vaciándote para potenciar tus virtudes y llegar a donde tus capacidades parece que no te hubieran dejado llegar.

Xavi ha llegado a ser capitán este año del equipo de su vida, y se lo ha ganado con constancia, exprimiendo un perfil físico que no acompañaba en principio (ya paro XP, ya paro, que aquí no puedes contestarme llamándome momia). La constancia como opción y como camino al reconocimiento, y esto es lo que perdura, lo que te instala en el recuerdo colectivo. Es mejor brillar mucho tiempo que ser fugaz. Hace falta más espuma y menos pompas. Más XPs.

Lo malo de esto es que estas reflexiones las hacemos siempre a toro pasado, tarde, con esa sensación de haberlo tenido delante y no haberlo valorado a tiempo, otra vez. Siempre es tarde, siempre nos emplazamos a la próxima vez.

Mi amigo XP falleció esta semana en un accidente de tráfico.

Y ahora es cuando no puedo seguir escribiendo porque tengo una pena infinita que además no quiero sacudirme porque creo que se la debo. Pero he aprendido mucho de él, y de la despedida que le hizo su familia poniendo el foco en lo positivo.

Curioso, hay quien está en tu vida muchísimo tiempo y es incapaz de enseñarte nada, y hay quien está poco y te enseña hasta cuando se ha ido, así son los brillantes, ¿verdad, XP? Esto no depende de tiempo ni tamaño, sino de intensidad.

Perdóname por no haberte dicho esto antes, pero estaba seguro de que nos quedaba mucho tiempo para poder decírtelo, mea culpa. Ahora es mi responsabilidad poner en marcha lo aprendido de ti y hacerlo desde la constancia y no desde el dramatismo que tanto me gusta. No caeré en la tentación del discurso de cuestionar si merece la pena el esfuerzo del día a día para que todo acabe abruptamente un día cualquiera, porque sé que merece la pena. Tú eres el ejemplo, Xavi, de que lo importante es decidir y apostar por esa decisión con todas las consecuencias.

De momento voy a hacer todo lo posible, como compromiso personal, por estar lo más en forma posible para el comienzo de temporada y jugar una última temporada contigo, la más difícil pero la más bonita, y esto solo lo conseguiré con constancia. Estaré allí, como tú.

Y pondré el foco en quien lo hace bien, que se pudran los malos, querido. Y a esto, a poner en valor lo que alguien haga bien lo llamaré “hacer un XP” si no te importa. Porque uno sigue vivo en la medida en la que lo recuerdan, y lo recuerdan en la medida en la que se ha hecho respetar, así que imagínate cómo será tu recuerdo si depende del respeto que te has ganado, infinito.

Nos dejas con la obligación, a todos tus hermanos, de transformar la tristeza en compromiso.

Gracias XP, ojalá duraras para siempre. Ojalá no nos dejes nunca de mirar. Nosotros, como cantaba Yupanqui, te llevaremos grabado encima para que nunca te quedes atrás.

Y así, seguimos andando 
Curtidos de soledad
Y en nosotros nuestros muertos 
Pa que nadie quede atrás

Yo tengo tantos hermanos 
Que no los puedo contar
Y una novia muy hermosa 
Que se llama ¡Libertad!

Chau, número 11. Piel de gallina, puño en alto, fe intacta y una cicatriz nueva en el alma. Espéranos. Vete pintando las líneas del campo y a ver si das ya el estirón para cuando lleguemos… Sonrío. Gràcies Xavi.

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