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Opinión / Sabatinas

Rosa, rosae

Por Fermín Mínguez 23 enero, 2016 - 9:59

Y venga declina, y venga declinar todo el mundo estas semanas. Creo que desde mis tiempos de BUP y COU donde arrastré Latín como un ceporro no había oído hablar tantas veces seguidas de declinar.

Varios líderes políticos, y ayer el mismo presidente del Gobierno, han declinado asumir su cargo o el que podía serlo. Aquí me pierdo, siempre entendí que declinar iba vinculado a rechazar algo que uno merecía, en un gesto de generosidad, o de honradez, y discúlpenme, en ninguno de los casos de estas últimas fechas me parecía que era así.

He visto perfiles políticos de todos los palos que declinaban después de haber perdido votos o fracasado en las negociaciones, o firmado acuerdos muy desfavorables, o tras hacer lo contrario que dijeron que iban a hacer, o cuando han visto que no era posible seguir como habían planeado. Tenía más pinta de renunciar, rendirse o no asumir responsabilidades que de declinar.

Como no entendía, insisto, he decidido ir a la R.A.E. que limpia fija y da esplendor, para que me eche una mano para comprender. Y he encontrado siete definiciones. Son estas.

1.tr. Rechazar cortésmente una invitación.

Cortésmente, cortésmente no. Esta definición no puede ser, si hubiera puesto forzadamente, u obligadamente, incluso altivamente quizás sí, pero cortésmente no. Es más, si fuera aceptar la invitación que han enviado los ciudadanos vale, pero verse obligado a irse, dejando clara la propia generosidad del que se va. Eso no es cortés, ¿no creen?

2.tr. Gram. En las lenguas con flexión casual, enunciar las formas que presenta una palabra como manifestación de los diferentes casos.

A ver si va a ser esta. A ver si lo que hacen es declinar invitación en Latín. Que luego decimos que los españoles no hablamos idiomas y nuestros dirigentes están con el Rosa, rosae. O bien están presentando los diferentes casos que les llevan a declinar la invitación al puesto. No, esta tampoco va a ser.

3.tr. desus. reclinar.

Está en desuso. La dejaremos pasar. En estos tiempos de modernidad no proceden términos en desuso. ¿Se imaginan además a algún cargo público reclinándose a cambio de algo? Por favor, seamos serios. Por favor.

4.intr. Inclinarse hacia abajo o hacia un lado u otro.

Pues parece que lo de agacharse insiste. A ver si lo de declinar invitaciones va a tener que ver con doblar el espinazo, con tragarse el orgullo. Aunque me quedo con la segunda parte, la de inclinarse hacia un lado o hacia otro, o hacia el que haga falta. Esto me empieza a cuadrar. Pero me recuerda demasiado al debate de si el fin justifica los medios y recuerdo también como cerró el debate uno de los clientes de una residencia en la que trabajé. “Justificará los medios si es mi objetivo el que se cumple, el de los demás mejor que no tenga medios”. Luis se llamaba, genio y figura. Negar lo que haga falta para luego ponerlo en marcha con tal de mantener mi objetivo. Y si a pesar de esto no funciona, pues declino. Que queda muy digno. Pero no sé si se refiere a esto. Luis seguro que no lo entiende así.

5.intr. Decaer, menguar, ir perdiendo en salud, inteligencia, riqueza, lozanía, etc.

Vaya. Esto si es familiar. ¿No reconocen la definición en alguna situación reciente? Sobre todo lozanía, y riqueza. Quizás también en salud. Tanto personal como de proyecto. Volverse caduco, demodé, y no tiene nada que ver con la edad sino con la actitud. Fuera de pista. Demasiada velocidad, demasiada seguridad en la trazada y luego toca pasarse de frenada. Menguar.

Sigamos por si acaso.

6.intr. Dicho de una cosa: Caminar o aproximarse a su fin y término. Declinar el sol, el día.

Dice de una cosa, de una cosa No de una persona. Pero no me nieguen que el término no es bien bonito, caminar hacia su fin. Voluntariamente. Porque así lo he decido. Otra cosa es que luego la culpa sea de la situación socioeconómica, del frágil equilibrio internacional, del calentamiento global o del mismísimo cha-cha-chá. Culpen a quien quieran, pero hay mucho de esta definición en el porqué de sus declinaciones. Han ido caminando despacito a su fin y término. Despacito pero decididos.

7.intr. Ir cambiando de naturaleza o de costumbres hasta tocar en extremo contrario. Declinar de la virtud en el vicio del rigor, en la debilidad.

Miren ustedes por dónde. Al final va a ser esta la explicación. Por esto hay que leer siempre hasta el final. Igual han cambiado tanto de naturaleza que están en el extremo contrario, o quizás necesitan tanto del extremo contrario, que cambian su naturaleza.

Lo dice la R.A.E. del rigor a la debilidad.

Es lo que tiene fijarse sólo en el objetivo, en el ganar a pesar de todo. Que uno acaba siendo débil porque deja de ser riguroso.

Si ya sabía yo que la R.A.E. iba a tener razón. Al final las renuncias vienen porque no tienen la fuerza suficiente para decidir sin negociar. Así que no es cortés, es obligada la renuncia.

Toca encontrar un sitio donde situarse y tomárselo con calma, como cantaban los Eagles (vaya racha llevamos en 2016). Y estoy casi seguro que esta invitación, la del retiro dorado, no la declinarán.
 


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Rosa, rosae