Opinión / Sabatinas

El revisionismo (va a llegar...)

Por Fermín Mínguez 27 junio, 2020 - 9:35

Cada vez que oigo juzgar con ojos de hoy a los ojos de ayer, me viene a la cabeza aquello de “nuevos ricos del saber”, que decía la directora de mi colegio y que les he comentado alguna vez. No sabía yo que al ventajismo también se le pudiera llamar ventajismo.

"Estoy absolutamente a favor de poner luz sobre la parte gris de los sucesos históricos, pero para que sirven de mejora, no para despistar de lo que de verdad importa".
"Estoy absolutamente a favor de poner luz sobre la parte gris de los sucesos históricos, pero para que sirven de mejora, no para despistar de lo que de verdad importa".

Lo de los ojos de ayer y los ojos de hoy lo he tomado prestado de una canción de Diego Vasallo, todo está en las canciones, y es que me parece muy ilustrativo. Juzgar a posteriori es algo tramposo, es decir, uno va aprendiendo lecciones por la vida que le ayudan a no repetir errores o a repetirlos pero sabiendo sus consecuencias.

Esto en el mejor de los casos, también hay imbéciles, no como insulto sino como definición, que no solo no aprenden sino que desaprenden, y a algunos además les hemos dado un altavoz o un micrófono y se dedican a gritar su incapacidad por tertulias. Miren que soy poco de teorías conspiratorias, pero no puede ser que este grado de inconsciencia sea natural. No puede ser que de una reclamación objetiva, clara, justa y necesaria acabemos haciendo un circo de tres pistas y cambiando el foco del debate. Me cuesta ver como el debate que ha provocado la muerte de George Floyd ha girado de una reflexión sobre el racismo a llamar a Cervantes bastardo y opresor.

Pero claro, siempre es más fácil debatir sobre una parte de la Historia sobre la que no tenemos control alguno, que mojarse y trabajar por la parte de la Historia que sí depende de nuestro trabajo. Buscar la foto es más fácil y tiene más repercusión.

Entiendo que se han dado cuenta de que los mismos políticos, parlamentarios o concejales, que han posado estos días por nuestras ciudades rodilla en tierra y puño en alto, son los mismos que pueden legislar sobre conductas racistas, pero es mejor la foto. Algunos de ellos, fíjense bien, vestido con marcas que están siendo cuestionadas por los derechos de sus trabajadores en sus fábricas en Asia, pero no les vayamos a estropear la foto, por favor, que están dando visibilidad al problema. Es de traca. Visibilidad le damos quienes no podemos actuar directamente, quienes sí pueden deben darle soluciones.

Pero no, a los nuevos listos del saber les gusta reescribir la historia, no escribirla. Estamos mirando con ojos incorrectos, de tertuliano listo. Miramos al pasado pensando que cómo pudieron cometer semejantes atrocidades e intentamos corregirlas para tranquilizar conciencias, cuando lo que hay que hacer es aprender para que no se repitan. Es más pensar, “menos mal que hemos evolucionado y ya no se cometen esas atrocidades”, en futuro, en positivo, que conformarnos con tirar una estatua y leer un manifiesto sobre lo mal que nos hace sentir que hace tropecientos años se cometieran atrocidades.

Ya nos hemos dejado cambiar el pie, y ahora discutimos si Colón cumplía o no en sus barcos la normativa de prevención de riesgos y salud emocional de sus tripulantes, o si por qué no convocó una mesa de negociación con la aprobación del tribunal de La Haya cuando llegó a América, y ya no discutimos de la situación de los inmigrantes ilegales, a los que no nos importa en qué situación estén mientras nos vendan polos de imitación a buen precio. Porque esa es la realidad, no la de la foto con el puño en alto.

Estoy absolutamente a favor de poner luz sobre la parte gris de los sucesos históricos, pero para que sirven de mejora, no para despistar de lo que de verdad importa. Porque, que yo sepa, Colón no ha tenido mucho que ver con lo que está pasando ahora, hoy, en Siria o Yemen, ni Cervantes está inspirando a Boko Haram. Y esto sí es preocupante, que haya lugares donde se está actuando con la misma violencia e impunidad que hace quinientos años y contra la que nos manifestamos, pero contra la que no hacemos nada ahora que podemos. Igual es que los negros de África nos importan menos, sus vidas no entran en el Black lives matter. A ver si en nuestra prepotencia de primer mundo lo que queremos decir es que sólo importan algunos. Para que vamos a actuar sobre la raíz del problema pudiéndonos hacer una foto con cara compungida.

Revisionismo en lugar de activismo es ventajismo. Mira, da para frase de camiseta.

Puestos a revisar con lo que sabemos ahora, espero que pronto arranquen todas las estatuas de Juan Sebastián Elcano, sinvergüenza, asesino y explotador. Porque vale que dio la primera vuelta al mundo y eso, que ahora es bien fácil, pero ¿saben ustedes que salieron doscientos treinta y nueve hombres y sólo volvieron dieciocho?, ¿y que entre los muertos estaba Magallanes, el capitán original?, a ver si se lo cargó para colgarse la medalla… Tres años dando la vuelta al mundo estuvieron, venga hombre, no se tarda tanto. ¿Un tipo se carga a más de doscientos compañeros de trabajo, incluido su jefe, en un viaje de tres años que se puede hacer en un par de semanas y vamos a levantarle estatuas? Venga hombre, a la hoguera. Y encima guipuzcoano, seguro que robaba setas en Urbasa.

Y luego está Fleming, que no se le ocurrió mejor idea que probar la penicilina en conejos a ver si funcionaba. Hay que ser despreciable. Y nosotros aquí. Medicándonos alegremente, superando infecciones sin merecerlo porque este tipo se dedicó a llevarse no sé cuántos conejos por delante. Tenemos una sociedad construida sobre sangre y sufrimiento. Vergüenza debiera darnos vivir, de verdad. Vergüenza y asco.

Pero vergüenza y asco hacia atrás, claro. Porque los nuevos ricos del poder en cuanto llegan a tenerlo lo primero que hacen es levantar estatuas, homenajes, y poner nombres de calles a los suyos. En una nueva demostración de consejos vendo pero para mí no tengo, muchas veces generando una tensión que en nada ayuda a construir, sino a volver una y otra vez al mismo punto. Como seguramente dijo Churchill, los revisionistas del futuro se llamarán a sí mismos anti revisionistas…

Esto es bastante más sencillo de lo que parece. Si se detecta una situación injusta pasada, que puesta en valor puede ayudar a mejorar la situación actual, se reconoce, se hace una crítica constructiva y se trabaja o legisla o para que no vuelva a ocurrir. Y una vez superada nos hacemos fotos de celebración. Si esa situación es actual, se actúa y se interviene para solucionarla, y luego, si quieren, la foto de rigor. Pero lo de la foto al principio, la manifestación y las pintadas, si no desemboca en algo tangible tiene bastante poco sentido, porque tiene que ver más con nuestro ego que con las víctimas.

Pero bueno, mejor debatir y estar entretenidos, tampoco tenemos nada más importante que hacer estos días aparte de reconstruir un país, ¿no? Alguien seguro que saca tajada de todo esto, y otra vez, como dice Luis, no seremos nosotros, la vida sigue igual.

Así que si quieren seguimos revisando y hablamos de Noé, vaya tipejo, hacinando animales en un barco…


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