Opinión / Sabatinas

Pick and Go

Por Fermín Mínguez 27 enero, 2018 - 10:21

Hay semanas en las que hay tantos temas sobre los que apetece escribir que es difícil decidirse, el problema es que suelen ser los mismos y cuando empiezas a escribir tienes la sensación de repetirte, ¿no les pasa?, ¿no tienen la sensación de estar discutiendo en bucle?

Un cartel con una inscripción de ánimo.
Un cartel con una inscripción de ánimo.

Esto es entonces un tema de actitud. Hemos pasado de la práctica a la teórica, hemos preferido ser entrenadores que jugadores, bueno ni entrenadores, tertulianos antes que participantes. Resulta más fácil ser Roncero y vocear soluciones que ponerse el pantalón corto y buscar el balón.

Empecé a escribir sobre el asesinato de la pareja de mayores en Bilbao a manos de menores y la brecha que supone un sistema educativo roto y unas políticas sociales de integración fracasadas, otra vez. Otra vez una barbaridad para hacernos reflexionar sobre qué pasa con los menores. En tercera persona, claro, los menores y no nuestros menores.

En paralelo salta el debate de la soledad de los mayores. Un problema que está adquiriendo tales dimensiones que en el Reino Unido han creado un ministerio, y aquí la soledad está siendo objetivo y justificación de políticas sociales.

Este es mi tema, pienso, porque tengo la suerte de trabajar en la mayor empresa de Teleasistencia de este país y porque la vejez ha sido siempre mi mayor interés. Pero otra vez iba a decir lo mismo, que la soledad se produce por falta de compañía, que parece obvio pero eso significa que alguien está solo porque otros no van a verle. Esos otros siempre son ajenos, claro, casi como los de la peli de Amenábar, fantasmas; nunca nosotros y delegamos en terceros, voluntarios o Asuntos Sociales, el café con el vecino, la visita al familiar o el “¿necesita usted algo?” de primero de civismo. Otra vez, y da miedo aburrirles y que se cansen de mí.

Entonces aparece el tema de las lealtades públicas y la nueva forma de hacer política, este tema parece que rompe y aunque me aburre sobremanera hablar de política porque en este ambiente más que razonar y cuestionar a “los nuestros “ parece que solo se puede criticar y machacar a “los otros” (otra vez los otros…) es perder el tiempo, creo que puede dar juego.

Pero me encuentro hablando de que aprobar presupuestos “con un pinza en la nariz” por lo mal que huelen me recuerda a lo más rancio y antiguo de esa política antigua que se critica, la del apoyo incondicional a cambio de un trozo del pastel, de no cuestionar a mis socios de gobierno porque prefiero el calor del gobierno que en la oposición hace más frío. Y que sigo anhelando ese escenario político construido a base de apoyos puntuales cuando uno está de acuerdo con lo que se propone y coincide con su programa político, en lugar de votar sí a todo para mantenerme en la poltrona y de paso incordiar a los oponentes y crear tensión. Pero es más de lo mismo, es volver a hablar de perder el objetivo y preferir el resultado. Del “tú peor”, “tú más”, “tú lo hiciste antes”, y así.

Venga abrir temas para luego cerrarlos con la sensación de vivir en bucle, que también es un tema repetido, de estar en El día de la Marmota social, que también es repetido y creo que puse hasta el “I got you babe” de Sonny y Cher como acompañamiento musical en  algún artículo. La sensación es fea, gris, es desmotivador creer que no hay nada nuevo que contar y quizás es que ya he llegado a mi límite de narrador y ha sido bonito mientras duró, un abrazo, hasta luego y gracias por la oportunidad, porque sin ilusión es difícil escribir. De hecho sin ilusión es difícil vivir y llega la resignación. ¿A ver si va a ser esta la razón de tanto repetir problemas?, tener una sociedad resignada y abandonada. Tener unas personas resignadas y abandonadas, que sociedad son personas. Hace falta ilusión. Y si es un tema de ilusión sé dónde buscar, ¿lo intuyen?

Rugby, claro, tenía que ser el rugby.

No les aburriré con la vuelta a los entrenamientos y la cojera, la contractura y el morado en la cara porque esto es parte del deporte, sufrir es parte de la belleza de este  deporte y la clave para recuperar la ilusión, pero esta vez quiero hablarles de una estrategia de juego llamada pick and go, recogerla y seguir vendría a ser. Me encanta además, seguramente porque es de las pocas que puedo seguir haciendo con cierta dignidad.

Es una jugada de delantera, los antiguos gordos, que consiste en percutir contra el rival, irte al suelo y dejar el balón para que tus compañeros delanteros, más gordos, limpien el balón (lo dejen disponible para poder cogerlo) y uno de ellos lo recoja y vuelva a chocar contra la defensa rival y vuelta a empezar. El objetivo es doble, por un lado ir avanzando poco a poco pero continuamente hacia la zona de marca, y por otro castigar a la defensa rival obligándole a placar y recolocarse. Si se hace bien la mayor recompensa es conseguir un ensayo de delantera o que se genere una situación de ventaja para que las bailarinas de los tres cuartos aprovechen el trabajo hecho para ensayar con una carrerita de las suyas, en fin.

La jugada es preciosa por lo que exige de sacrificio y continuidad, de no perder la fe. Cuando coges el balón y chocas eres consciente de que lo más normal es que te plaquen y te lleves un viaje estupendo, pero lo haces con la fe de que puede que  no te paren y ensayes o que si te paran habrás conseguido una ventaja para el equipo. El objetivo está más cerca. Y te recolocas y vuelves a pedir balón para volver a chocar y ganar ese metro que beneficie a tu equipo, percutes otra vez con la esperanza de romper la defensa rival. Cambio de ritmo, pedir la bola, cogerla, bajar el centro de gravedad, meter hombro y dejarte el alma al chocar, balón al suelo, ofrecerlo a un compañero, salir y volver a empezar. Tantas veces como haga falta y el cuerpo lo permita. Sin perder la fe, con el convencimiento de que haces lo correcto y que tu equipo está detrás, te poyan y te necesitan. No puedes fallar.

Otra lección de vida del rugby, bendito el día que llegó a mi vida. Te divertirás decían, y eso ha sido lo de menos, fíjense. La vida es pick and go, defender lo justo una y otra vez, reivindicar lo bueno una y otra vez. No rendirse, no abandonar y no permitir que te duerman.

Pick and go desde el alma. Tantas veces como haga falta. Aunque cueste o precisamente porque cuesta. Recoger el testigo del anterior y chocar. Avanzar un metro y volver. Por lo menos que a quien quiera aprovecharse de la situación le cueste defenderla. Que nos paren.

Pick and go. Así que recuperaré los temas recurrentes las veces que haga falta, espero que no se aburran. ¿Se apuntan?, cuanta más gente chocando más efectivo es. Y ya tengo nombre para mi columna a partir de la semana que viene.

¿Recogen y chocan? Seguro que sí, gracias.

Esto de resistir no es nuevo…

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