Opinión / Sabatinas

Sobrevivir o perdurar

Por Fermín Mínguez 04 marzo, 2017 - 9:13

El sábado pasado falleció Pablo Ráez. Seguro que han leído miles de reseñas, columnas, escuchado tertulias en ese ejercicio tan nuestro de reconocer las cosas a posteriori.

El joven Pablo Ráez compartió en sus redes un mensaje de superación horas antes de su decisivo trasplante de médula. INSTAGRAM
El joven Pablo Ráez compartió en sus redes un mensaje de superación horas antes de su decisivo trasplante de médula. INSTAGRAM

Hemos llenado las redes sociales de fotos y frases motivadoras, de likes, de corazones, de dedos para arriba, cadenas de mensajes y muestras de condolencia, cosa que me parece estupenda y además denota la sensibilidad y el impacto que ha tenido Pablo en nosotros. Personalmente me ha tocado especialmente esta muerte, llevaba tiempo siguiendo la trayectoria de Pablo y estaba convencido de que iba curarse, en ese convencimiento de que los buenos ganan que tengo, convencido de que ganar era curarse, y nada más lejos de la realidad.

Tras la historia y la muerte de Pablo han aumentado en más de un 35% las solicitudes de médula en España, casi un 80% en Andalucía. Los buenos ganan, aunque sea de una forma desagradable. Es una sensación agridulce, incómoda. No sé si de haberse curado Pablo hubiese habido este aluvión de donaciones que harán que otros como él se curen porque encuentren una médula compatible. Quizás si hubiéramos sabido de su curación nos hubiéramos felicitado por la misma, lo hubiéramos celebrado y hubiéramos ido olvidando progresivamente su historia. Hubiese sido un alivio moral, nos hubiéramos sentido mejor. O al menos yo me habría sentido mejor. No hubiese habido cabida al reproche, porque no puedo dejar de pensar que si este alud de donaciones hubiera llegado antes, quizás una hubiera sido la óptima para Pablo. Quizás la mía.

Me niego también a esa visión autocomplaciente de que era su destino y que luchó hasta el final y eso lo reconocemos con homenajes, calles, premios y dedicatorias. Que están muy bien, sí, pero el riesgo es que acabar convirtiendo su figura en una especie de Che de camiseta que nos permita reivindicar la lucha sin implicarnos. Igual es que estoy especialmente sensible con la muerte esta semana, porque me ha tocado vivir otra cercana consecuencia de una enfermedad degenerativa para la que sigue haciendo falta investigación y se agolpan los recuerdos. Y desde esta hipersensibilidad me acuerdo de la campaña del cubo de agua que recorrió la red dejando más risas que dinero. Sería perfecto repercutir el coste de todas las celebraciones y reconocimientos en investigación.

La historia de Pablo, desde mi punto de vista, es algo más que una historia de lucha y superación, es algo mucho más bonito y más difícil; es la historia de asumir una realidad, de ser consciente de cada oportunidad que se presenta y de intentar aprovecharla. De ser dueño absoluto de tu vida, que curiosamente es una vida que no depende sólo de ti, sino de ser compatible con alguien, y de que un desconocido sea generoso contigo. Y a pesar de eso no pierde la fe ni la actitud. Y en lugar de ceder ante la adversidad la hace pública y consigue que un país entero se identifique con su lucha. Y ahora que además se implique con ella.

Ganar no era sobrevivir, aunque estoy seguro de que todos y cada uno de sus cercanos pensarán que esto no es así, que lo más importante, de hecho lo único que podía importar era superar la enfermedad. Pero con esta oleada de donaciones, este poner bajo los focos una enfermedad compleja que favorezca la inversión en investigación va más allá de sobrevivir, es perdurar.

Y es que ahora depende de nosotros, cada uno aportando desde su situación, con lo que pueda, y todos donando, pero no solo médula, hasta las pestañas, porque eso también es perdurar. Eso es ser generoso, eso es hacer algo por amor, que es como se hacen las cosas importantes en la vida.

Así que aportaré mi grano en lo personal, y esta es mi aportación desde aquí, ya que tengo la suerte de poder compartir esta columna con ustedes:

¿Dónde hacerte donante de médula?: mapa de ciudades y guía del donante

Ayuda para la investigación de la ELA: colabora.

Para que puedan donar médula, y para que puedan colaborar con la investigación de la esclerosis. Háganlo sin pensar demasiado, sin esperar nada a cambio. Por amor.

Tocaría cerrar con un párrafo motivador, pero no quiero correr el riesgo de convertir esto en un homenaje de retuit, y nada más motivador que seguir donando y colaborando.

Gracias por el ejemplo y la oportunidad.

Gracias Pablo.

Gracias Pili.


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