Opinión / Sabatinas

Los talentos

Por Fermín Mínguez 21 febrero, 2020 - 22:11

“El Coletas come lubina y los agricultores en la ruina”. Eso decía una pancarta e una de las manifestaciones de agricultores de esta semana. Cada uno ejerce la presión como puede, lo malo es confundir las responsabilidades, ¿no creen?

“El Coletas come lubina y los agricultores en la ruina”. Eso decía una pancarta e una de las manifestaciones de agricultores de esta semana. Cada uno ejerce la presión como puede, lo malo es confundir las responsabilidades, ¿no creen?
“El Coletas come lubina y los agricultores en la ruina”. Eso decía una pancarta e una de las manifestaciones de agricultores de esta semana. Cada uno ejerce la presión como puede, lo malo es confundir las responsabilidades, ¿no creen?

Soy muy fan de los eslóganes de manifestación. Crecí en Pamplona en la Avenida de Bayona, en la Trave, que era la avenida por donde pasaban todas las manifestaciones con dirección al centro. Se concentraban a la altura de los Golem, donde aparcaban los autobuses, e iban caminando hasta el centro de Pamplona. Este recorrido que era una excursión para los oriundos, es un paseo para los de ciudad grande, ni la distancia entre paradas de metro casi.

Así que tengo un repertorio importante de consignas, desde los greatest hits del manifestacionismo, como “No nos mires, únete” o los que pedían que “No-sé-quién, escucha, el pueblo está en lucha”, a las más locales donde mi favorita era una que decía “El pantano, ¿por qué, pa qué, pa quién?”. Era tanta mi admiración que incluso en casa me manifestaba para reclamar cosas tan importantes como la cena.

Mis hermanos todavía me recuerdan aquel “Manifestación… ¡¡¡CENA SOLUCIÓN!!! // Manifestapena… ¡¡¡YO QUIERO LA CENA!!!” por el pasillo de casa que podía contar con su apoyo si tenían hambre, las menos veces, y que podía acabar con las fuerzas de represión paternal disolviendo la concentración hasta el gorro de que les tocase las narices. Lo bueno es que el objetivo cena siempre se conseguía. Lo malo es que llegó un momento en el que la mesa de negociación decidió que ya tenia edad suficiente para gestionarme la cena yo solo, lo cual era lógico, y entonces se acabaron las manifestaciones y mis exigencias de cena bajaron porque no es lo mismo pedir que dar, y mucho menos exigir que tener que generar el recurso, ¿verdad? Vamos, que si me hubiera seguido manifestando en lugar de hacerme la cena todavía la estaría esperando.

Lo fui probando cuando me emancipé, pero por mucho que lo hacía no solo no se hacía la cena, tampoco la colada, la plancha y la limpieza del baño, y miren que me empeñaba en componer eslóganes chulos. “LA-VA-DO-RA!! O-PRE-SO-RA!!” o “PLÁNCHATE SOLA, CAMISA, PLÁNCHATE SOLA, PLAAAAANCHAAATEEEE SOLA…”, pero nada, que no. Se lo contaba a mis amigos en los bares, y me daban la razón, me animaban y eso. Alguno incluso me llamaba de vez en cuando a ver si había progresado, pero cuando le decía que no y les invitaba a echarme una mano siempre tenía la mala suerte que tenían algo que hacer. En fin, que tuve que ponerme manos a la obra y hacerlo yo mismo, y así hasta hoy.

Si fuera agricultor me sentiría un poco así, que quieren que les diga. En los últimos días han recibido el apoyo de partidos de la oposición, de asociaciones de consumidores e incluso una asociación ha dicho que el vicepresidente del Gobierno, al mismo que achacan comer lubina, les ha dicho que aprieten, que sigan apretando. Gobierno y oposición a la par tendría que ser garantía de solución, ¿no?, pues no.

¿Conocen la parábola de los talentos?, de boomers para arriba seguro que sí, el resto no lo tengo tan claro. En lenguaje actual diría que un business ángel da financiación a tres start ups, y al tiempo vuelve a ver qué han hecho con ella. A la que prestó cinco talentos, le devolvió diez diciendo que había elaborado un plan de negocio agresivo y que resultó exitoso después de trabajar mucho. La siguiente fue financiada con dos talentos le devolvió cuatro después de posicionarse en redes a través de campañas de influencing y branding development. A la última le prestó un talento, le pudo la presión de innovar y se dedicó a mantener negocio, sin jugársela a innovar y le devolvió lo mismo que le había prestado.

El business angel, que era ángel pero no un pardillo, reconoció el mérito de los dos primeros y al último le quitó lo que tenía para dárselo al que más tenía y lo dejó en concurso de acreedores, dando el mensaje que quien más tiene más se tiene que esforzar para sacarle partido. Como mensaje es muy bonito, habla de responsabilidad y de ejercer el poder con criterio y responsabilidad. Excusarse en que se tiene poco o en que otros hagan más es de necios. Como también es de necios tener la capacidad para cambiar algo y no hacerlo, luego la culpa será del boogie.

En este caso del campo, como en cualquiera que precise una solución política, la solución está en quien puede legislar y mejorar las leyes si es necesario. Así de simple. De forma que si el gobierno, la oposición, los consumidores y la asociación de medios de comunicación están de acuerdo en algo, que lo ejecuten. Gobierno y oposición que firmen un pacto de estado que proteja al campo. Los consumidores que compren, compremos, aquellos productos que nos garanticen que cumplen la normativa, y los demás que apoyen estas campañas. Todo lo demás es humo y ganas de hacer ruido y separarnos entre buenos y malos, y en ese tú antes y peor que no lleva a ningún sitio.

Me temo que los partidos seguirán echándose en cara lo que unos y otros hacen mal, los consumidores nos pondremos una chapa que diga “Yo también soy agricultor” mientras compramos el producto más barato posible en cualquier superficie y los agricultores de bien seguirán sin notar ninguna mejora real. Pero eso sí, a gritos, a comisiones de mejora, a carreteras cortadas y a cargas policiales que no nos gane nadie.

Quien tiene el talento, la posibilidad, tiene la obligación de hacer todo lo posible para sacar lo mejor de él. No sirve hacer lo mismo cuando no se puede decidir que cuando sí se puede, no es lo mismo oposición que gobierno, y lo que sí debería ser lo mismo es reconocer el bien común. Así que menos palabras y más hechos. Es injusto exigir la solución a quien tiene el problema.

La otra opción es seguir con arengas y pancartas sabiendo que no solucionarán demasiado. Aunque les he de reconocer que de vez en cuando me manifiesto por el pasillo a ver si cuela, siempre es más fácil que rebelarse…


  • Los comentarios que falten el respeto y que no se ciñan al tema de la noticia, podrán ser eliminados.
  • Cada usuario será el único responsable de sus comentarios.
Los talentos