Opinión / Sabatinas

Los referentes

Por Fermín Mínguez 08 febrero, 2020 - 9:55

Dice la RAE que referente es el término modélico de referencia. Es decir, el espejo en el que mirarse, la inspiración, lo que nos marca el camino. Aparentemente van cambiando según pasa el tiempo, lo que no es tan cambiante es su repercusión.

"Esa diferencia entre lo que es prescindible y lo que realmente hay que mantener. Enfocados en obtener un prestigio social que dura lo que un pacto preelectoral, perdemos el foco de aquello que es duradero y que además nos sienta bien".
"Esa diferencia entre lo que es prescindible y lo que realmente hay que mantener. Enfocados en obtener un prestigio social que dura lo que un pacto preelectoral, perdemos el foco de aquello que es duradero y que además nos sienta bien".

Cada época tiene sus modas y sus referencias sociales, económicas y culturales; esto parece obvio. La tendencias que marcan qué hay que conseguir para ser considerado una persona de éxito. Fíjense que siempre utilizamos los dañinos términos impersonales para esto, las tendencias marcan, como si no hubiera nadie detrás definiéndolas por la razón que sea. En fin, que de lo que se trata es de conseguir determinadas cosas para sentirnos bien. Si lo conseguimos somos unos campeones y si no es cuando decimos que el sistema nos castiga. Y entre estos intentos, logros y fracasos vamos tirando y evaluándonos.

Miren, esto, además de pernicioso, es una mentira como la copa de un pino. O de un cedro libanés. En la semana en la que algunos hemos perdido a un referente como José Luis Cuerda cabe recordar la diferencia entre contingente y necesario. Ese momento mágico de “Amanece que no es poco” en el que se jalea al alcalde con un “¡Alcalde: todos somos contingentes, pero tú eres necesario!” Maravilla. Esa diferencia entre lo que es prescindible y lo que realmente hay que mantener. Enfocados en obtener un prestigio social que dura lo que un pacto preelectoral, perdemos el foco de aquello que es duradero y que además nos sienta bien, nos llena y nos da alegrías que son propias, y que como no podremos colgar en Instagram, ni puntúan para los gurús del prestigio, ninguneamos en un acto de imbecilidad absoluta.

Ahora somos verdes, ecos y healthies. Deportistas y concienciados  con el medio ambiente, y cuanto más verde-eco-elthy-runner-ha-si-yeah-hold-tight!! seamos pues más puntuamos en prestigio y en reconocimiento. Antes había que ser valiente, rápido, fumador, seguro y campeón, el mega Fary. Tener un Rolex con cadena gorda, un coche pepino y un puro fardón todo adornado de un traje a medida y una corbata pintona, te metía en el podio. El pelo engominado era el pleno al quince. Hoy esto nos recuerda casi a Torrente y lo rechazamos por demodé. Ahora mejor sin corbata, algodón ecológico,  coche eléctrico, un iWatch potente y el pleno es un pelo semisalvaje. ¿Pero esto cuánto va a durar?, y lo que es más preocupante, ¿realmente nos hace mejores?

El Soci, que me da que irá apareciendo con frecuencia por aquí, me decía el otro día que hemos cambiado el objeto de deseo pero no la forma de acceder, los referentes, que si bien parecen mejores, siguen sirviendo para fraccionar y segmentar. “El deportivo de tropecientos caballos full equip de antes es el Tesla de ahora, que no es que sea igual de caro, es que todavía es más exclusivo”. Un tipo listo El Soci, ¿no creen? Ser el más ecológico del mundo cuesta una pasta. El kit de triunfador sigue siendo el mismo, estamos convencidos de que es una apuesta de valor y de futuro, y sigue siendo el mismo juego trilero de buscar sin cesar la bolita del reconocimiento.

El sistema que nos obliga a jugar a esto, tan cruel y tan exigente que no te deja salir de la rueda. Claro, el sistema. No somos nosotros quienes nos metemos la presión de triunfar y cumplir unos objetivos auto impuestos..

Lo contingente tiene que ser la forma de conseguir los objetivos que realmente son necesarios, poder pasar tiempo de calidad con quien queramos pasarlo, ser honesto con las personas que nos quieren, y definir nuestra forma de ganarnos el pan de modo que nos permita disfrutar de ese pan también. Lo necesario es poder sentarte alrededor de una mesa con un puñado de amigos a los que decides ver porque son importantes aunque ya no los veas con frecuencia, y lo contingente es la forma, da igual que sean unas croquetas con lacón, que una mesa con berenjenas, pulpo y alcachofas (que además se comerán antes de que te sientes, como no estés rápido). Lo necesario debe ser poco y que dé alegría, y lo contingente dirigirlo allí, no al revés. Si lo contingente marca el camino, este será infinito, porque cada vez que lo consigamos, tocará empezar otra vez, como Sísifo pero en la vida real.

No me pondré tierno con lo de que lo importante es la sonrisa de tu hijo y esas cosas, porque o ya lo saben o les importa un pito, y me parece estupendo, oigan, que lo que le parece relevante a cada uno es diferente. Lo que sí es importante es pensar si en lo que estamos invirtiendo tanto esfuerzo será algo permanente, necesario, o sigue dependiendo de la validación de otros.

Que está muy bien tener referentes, pero que también podemos ser referencia, no lo pierdan de vista.


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