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Opinión / Sabatinas

Las moscas

Por Fermín Mínguez 19 junio, 2021 - 8:18

¿Saben cómo comen las moscas? Es de lo más curioso. Si pasan y leen se lo cuento, no se me ocurre mejor lectura para acompañar al desayuno…

Me lo contó Don Roberto desayunando en Bilbao, y me ganó por la mano cuando me preguntó si sabía cómo comen las moscas y dijo “¿sabes que no tienen dientes?”.

He de decir que yo no tenía ni idea de cómo comen, cierto que nunca me había parado a pensarlo, pero imaginaba que ,con esas patas asquerosas que se les ven en las fotos y en los documentales de La2, cortaban y troceaban su comida, pero si no tienen dientes se complica. Admití que no lo sabía, Don Roberto sonrió como sonríen esas personas que tiene respuestas, y me lo contó, y ahora yo se lo cuento a ustedes. Den un trago al café que entramos en materia…

Pues bien esos encantadores insectos sin dientes necesitan deshacer la comida antes de metérsela en la boca, y como no tienen Thermomix, lo que hacen es vomitar sus jugos gástricos sobre el alimento en cuestión, deshacerlo y una vez hecho sorbete, se lo vuelven a meter en la boca. Precioso todo. Una vez han comido se van a buscar más alimento, quizás les guste su tostada, o a posarse en su cabeza para acabar de limpiarse después de comer. Encantadoras. Para darle más emoción al relato, piensen que tanto les da comer miel, que carne en descomposición o excrementos, ese es su selectivo criterio. A las moscas lo que les importa es comer, les importan ellas solamente, ni el qué ni el cómo. Pero no crean que todo acaba con este trajín de comida para adentro y para fuera, que va, además tienen tiempo, den otro sorbo al café, de defecar cada cinco minutos. Maravillosa la vida y hábitos de la mosca. Menos mal que viven poco, dirán, y es verdad, pero cada hembra puede poner unos ocho mil huevos. Breve pero intensa la vida de las moscas, una especie de James Dean de la marranada son.

No piensen que he venido hoy a amargarles el desayuno, es que me dio mucho que pensar la propuesta gastronómica, y vital de las moscas. Igual no somos tan diferentes, fíjense, y no me refiero a esa gente come haciendo ruido con la boca abierta, y a la que habría que encarcelar, sino al comportamiento en general.

Me sonó conocido esa forma de funcionar en la que cuando alguien no tiene capacidad para digerir algo, o para manejarlo, en lugar de admitirlo prefiere sacar lo peor de sí mismo para disolverlo, destruyendo el ambiente o lo que necesite con tal de llevarse su parte. Deja todo peor de lo que se lo ha encontrado pero le da igual, porque volará a otro lugar o a otro proyecto y lo que dejan atrás no es relevante. Es más, ya que me voy, y por si acaso a alguien le da por evaluar en serio qué ha pasado, reparten su poquita de mierda alrededor, no vaya a ser que alguien le deje en mal lugar. Y ahí que vuelan, bien comidos y llevándose lo suyo, al siguiente lugar donde mover las patitas para que parezca que se esfuerzan mientras vuelven a vomitar sus jugos de impotencia y mala praxis para poder seguir comiendo.

Lamentablemente esta gente vive más que las moscas, hay quien lleva años haciendo esto hasta hacerse imprescindibles, volando siempre alrededor de quien toma las decisiones, pero esperando que otros las tomen. Lo que sí hacen es poner larvas, ya que hay quien ve en este modelo una forma de medrar, algunos de ellos gente buena que se harta de que les vomiten encima y de despedida les dejen un regalito. Lo peor de las moscas es que inspiran con esta forma de funcionar, y así se perpetúa la estructura. Empieza una alrededor de tu comida, y acaba habiendo una nube de moscas si te descuidas chupando del bote.

Asco de moscas, ¿que no? Llegan, revuelven, destruyen, se lo llevan, te dejan un recuerdo y se van. Afanadas siempre, con ese discurso tan manido de que están desbordadas, pobres, mientras van de un lado a otro ensuciando lo que tocan. Van allá donde puedan sacar algo, sin importarles si es bueno o malo, si es miel o es otra cosa. Y así una y otra vez, día tras día.

Alguna noticia buena hay también, claro. Si se han fijado estos días de tormenta y calor están como atontadas, vuelan lento, se descuidan, ¿lo han visto? Eso quiere decir que si no encuentran el ambiente propicio se les acaba el chollo. Incluso si no encuentran el material necesario para su actividad tendrán problemas. Les encantan las cosas en descomposición, viven bien en la toxicidad y sacan partido de estas situaciones. Así que si el ambiente al que llegan es limpio, se sentirán asfixiadas y será más fácil espantarlas o, no sé, reventarlas de un revistazo que también es bien bonito. 

Pues eso, espero haberles entretenido el desayuno, y fíjense para todo lo que dio conocer cómo comen las moscas. Siento haberle reventado la sorpresa para próximos cursos, Don Roberto, pero esto lo tenía que compartir, espero que no le moleste.

Y al resto ya saben, mosca que identifiquen ya saben cómo se alimentan, así que mejor espantarlas. Cuanto antes y más contundente mejor, que los buenos ganen también requiere contundencia. Piensen que estarán tan ocupadas comiendo, pensando sólo en ellas mismas, que será fácil sorprenderlas. 

Identifíquenlas y saquen a las moscas de su vida

Me refiero a los insectos, claro, no me malinterpreten… 

Sonrío.


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