Opinión / Sabatinas

La piel fina

Por Fermín Mínguez 11 enero, 2020 - 10:52

En España somos muy de las formas y muy poco de los fondos.

El cómico Ricky Gervais, en la gala de los Globos de Oro. EFE
El cómico Ricky Gervais, en la gala de los Globos de Oro. EFE

A todo el mundo le ha encantado el discurso de Ricky Gervais en los Globos de Oro, directo, sin contemplaciones y sin morderse la lengua. Estoy seguro de que ha encantado aquí porque tiraba contra otros; aquí tenemos la piel demasiado fina.

Discúlpenme, pero no creo que un discurso de este tipo hubiera tenido la misma aceptación en España. Hubiera habido legiones de ofendidos, tertulias televisivas, especiales de Ana Rosa y Al rojo vivo, y seguramente un juicio social que hubiera acabado con dos bandos apropiándose de lo que les conviene por un lado, y lapidando lo que no por el otro. Somos muy de las formas y muy poco de los fondos en este país. Somos tanto de las formas que seguimos convencidos de que la política se hace con manifestaciones y con la “solidez de la expresión popular en las calles”.

Me encanta cuando nos ponemos dignos con este tipo de expresiones que son a la política lo mismo que Coelho a la terapia, nada. Porque uno puede leer frases motivadoras y sentirse mejor si está teniendo una tarde mala, pero “potencia tu voz interior” no te sacará de la depresión; es más, igual te pone un AK-47 en la mano tu voz interior si se viene arriba. Les diré un secreto, así entre nosotros, las elecciones se ganan con los votos, no con las pancartas.

Sin embargo, seguimos prefiriendo indignarnos con las formas. Es más importante escribir todes, o todxs, que apostar por una acción integral, y esto pasa siempre por la educación, siempre, que aborde temas de igualdad. Es necesario concienciar y aquí claro que juega el lenguaje, pero no es lo único. Al final se dice lo que se vive y eso es lo peligroso, que lo que se vive manda. Por eso nos llama la atención un discurso como el de Gervais, que dispara contra Apple diciendo que tiene esclavos en China, pero después de aplaudirlo seguiremos comprando iPhones.

Miren, el otro día me sorprendió cómo me contaba una amiga la percepción de que su hija adolescente tenia sobre cómo reacciona su generación a temas que suponemos superados en la sociedad, como la orientación sexual. Decía que en su colegio se hacen bromas porque “los chicos son imbéciles” , que es un resumen bastante acertado para la mayoría de adolescentes, pero es preocupante que la generación que ha nacido ya sin prejuicios siga poniendo el foco en la diferencia.

Y esto no es culpa de los niños, o no solo, sino de esta forma de funcionar de cara y cruz que tenemos, de dar la cara con las manifestaciones, banderas y camisetas, de celebrar eslóganes en cartulinas de jóvenes para justificar que hay una generación dispuesta, mientras damos la cruz de mantener las mismas estructuras de funcionamiento de siempre. Es como ir a una manifestación feminista de la mano de la reencarnación del Fary. Es como si aceptásemos el sometimiento del día a día gracias a la espita que supone gritar en una manifestación. Como querer luchar por ideales universales sin asumirlos en el día a día. La forma frente a los fondos otra vez. Por eso el éxito de los discursos de Gervais, porque la bofetada se la lleva otro. Otro al que sustentamos nosotros, pero otro.

¿Conocen a Pantomima Full? Hoy cerraré el artículo con ellos, en lugar de con una canción. Pantomima Full son un dúo formado por Alberto Casado y Rober Bodegas que han conquistado las redes con unos vídeos de un minuto en los que parodian a la fauna urbana y moderna en la que nos hemos convertido, es decir, nos parodian. El mérito es doble: primero, porque sintetizar tanto en solo un minuto es bestial; y segundo, porque es una crítica bastante blanca en las formas, pero punzante en los fondos. En el mejor de los casos, uno de cada tres vídeos te sacude a ti, hace que te reconozcas y tengas que reírte. Si no, malo…

Les leía en una entrevista que había quien se quejaba de que se inspiraban en él para hacer los vídeos. Como si fuera el único… Aun a riesgo de reconocerme en su sketch Coach (o cantamañanas, que lo llaman), creo que tiene un valor más allá de la propuesta, brillante, de humor, y es que te puede llevar a la reflexión. Reconocerte en alguno de sus vídeos y pensar lo imbécil que puedes llegar a ser o que ya estás siendo.

Es más fácil utilizar un lenguaje encendido y criticar a fuego aquello que no te gusta esperando que los tuyos (que miedo usar los posesivos en personas, ay) te respalden y defiendan y se enfrenten a los otros (y que miedo las diferencias por bloques también), mucho más fácil ese “dales caña para que se enteren”, cuando lo de azuzar solo sirve para ponerse a la defensiva, y eso lo sabemos bien.

Puede que enfrentar los comentarios de los adolescentes con un simple “eres imbécil” y ninguneando su actitud tenga bastante más poder que una campaña encendida. Poner en valor que lo que se critica es absolutamente normal y que lo que es ridículo es criticarlo y, por tanto, el ridículo es quien lo hace. No podemos fiar las soluciones solo a las leyes, porque estas las hacen los políticos y estos, queridas y queridos, cambian. Las soluciones siempre están en la educación.

Bien por discursos como el de Gervais, porque agitan y a veces despiertan conciencias, pero mucho mejor por propuestas como Pantomima Full, que hacen bastante más daño, porque te llevan a la reflexión con una sonrisa mientras piensas,” serán cabrones…”.

Así que menos ofenderse sin razón, y más procurar tener menos razones para sentirse ofendido.


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