Opinión / Sabatinas

El ligre o la equidistancia

Por Fermín Mínguez 07 diciembre, 2019 - 10:07

Lo recordarán seguro, sé que lo cito con frecuencia... El ligre, mitad león, mitad tigre.

El ligre, una de las grandes atracciones del circo..
El ligre, una de las grandes atracciones del circo..

Recuerdo el énfasis con el que lo anunciaba el circo. Siempre me pareció un poco timo, nada especial, y sin embargo en tiempos de equidistancia se ha convertido en uno de mis animales favoritos.

Me parecía un timo porque un cruce entre león y tigre no es fácil de distinguir para la mayoría, podía ser un tigre peludo o un león pintado a rayas. Otra cosa es que hubiera sido el toroso mitad toro y mitad oso, o la vacafa mitad vaca, mitad jirafa, pero el ligre era como una especie de perro lobo salvaje, nada relevante.

Y sin embargo ahora, como les digo, le estoy viendo el valor a tener algo bueno de dos especies, tiene mucho mérito ser mixto, tener dos partes integradas dentro de uno mismo. Es importante ser capaz de poner en valor lo bueno que tenemos y a su vez asumir la parte buena de los otros, claro que esto implica también asumir las ruinas propias y las bajezas ajenas.

En este orden; porque lo de asumir las bondades propias y hacer de ellas bandera y poner a caer de un burro a las ajenas, que es lo que mejor se nos da, no aporta valor y nos aleja de la autocrítica. Calentitos entre el rebaño propio siempre se está bien, aprovechando la mínima para cargar contra el resto de rebaños.

La cumbre del clima, por ejemplo. Ya les dije mi opinión sobre Greta en estas páginas, y sinceramente me parece terrible cargar la responsabilidad, y los focos, sobre una cría de dieciséis años con un trastorno diagnosticad. Me parece excesivo el seguimiento que se le hace, teatralizadas sus intervenciones y excesivamente programado todo lo que le rodea como para no intuir intereses detrás.

Pero de esto a decir que el cambio climático no existe porque esta cría come alimentos envasados en plástico hay un abismo. No se la huella de carbono que deja organizar una cumbre como la de Madrid, pero, como decía Brown, sólo en los plotters ya se ha deforestado medio Teruel. Qué quieren que les diga, a mi me parece mal lo que están, estamos, haciendo con esta cría, también me parece mal organizar una cumbre en la que se debatirá mucho pero se asumirá poco, y me parece todavía peor que se ningunee la urgencia de intervenir para frenar el cambio climático. El ligre climático. Igual si lo digo en positivo es más fácil no generar tensiones. Estoy a favor de que las nuevas generaciones se impliquen en el clima y de que los países se impliquen y tomen decisiones efectivas en reuniones más sencillas. ¿Así sí?

Me pasa algo parecido con Amancio Ortega. No lo acabo de entender bien. Me parece fantástico que alguien pueda donar parte de su fortuna para mejorar la dotación sanitaria, y me parece fatal que alguien pague menos impuestos de los que debe.

Pero lo que me alucina es que la solución la tienen los mismos que la critican. Vamos a ver, si se tiene la certeza de que este señor está pagando menos impuestos de los que debe, en lugar de hacer tribunismo lo que tendrían que hacer es denunciarlo, porque eso es delito. Sí lo está haciendo bien, acorde a la ley, y el problema está en esa misma legislación que permite que se tribute menos de lo deseado, lo que hay que hacer es cambiar la legislación, que, oh sorpresa, está en manos de los que lo critican. También les digo que ojalá lo que tributen la grandes fortunas revierta directamente en mejoras para el ciudadano y no se pierda en comisionistas, cargos a dedo y especialistas externos. Que esto también nos lo tendríamos que hacer mirar.

Así que estoy a favor de que se ajuste el sistema de tributación a grandes fortunas, agradecido a la generosidad de quien decide invertir en su país y cabreado con quien pudiendo intervenir se dedica al plañiderismo. El Ligre fiscal.

Y así podría seguir escribiendo hasta casi el infinito hablando del Ligre catalán y la equidistancia forzosa entre tigres y leones atrincherados en sus torres; o el Ligre educativo, a favor de una enseñanza dinámica e innovadora sin que esto suponga la ausencia de un criterio didáctico; o el Ligre empresarial que defiende una gestión organizada y profesional sin perder de vista el valor de las personas.

O incluso el Ligre opinador, que es consciente de que le van a pedir bastantes explicaciones por posicionarse en contra de algunos dogmas autoimpuestos, aunque también lo haya hecho a favor.

La ausencia de autocrítica, venga de donde venga, siempre lleva a la inacción, siempre. Esa seguridad en absoluta en uno mismo, en la pureza de ser león o tigre, no permite avanzar y entonces solo queda discutir, o inventarse mitos a los que defender. Pero no me hagan demasiado caso, soy muy de los ligres. De no ser de esos.


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