Opinión / Sabatinas

Dar ejemplo

Por Fermín Mínguez 25 marzo, 2017 - 10:01

Einstein decía que liderar con el ejemplo no es la mejor forma de liderar, sino que es la única. Faltaría precisar que dar ejemplo no es dar sermones, que es más un “obras son amores y no buenas razones” de Santa Teresa. Menos hipster, pero más directo.

Portada del nuevo disco de Miqui Puig, 'Escuela de Capataces'.
Portada del nuevo disco de Miqui Puig, 'Escuela de Capataces'.

Es muy difícil ser ejemplo, o al menos ser ejemplo las 24 horas al día, el mismo Einstein debía ser un tiipejo misógino y egoísta,  y más en estos tiempos de control social, de Gran Hermano absoluto del comportamiento, donde uno nunca sabe cuál es el piloto rojo de la cámara que le está grabando, pero al menos al menos está la obligación de intentarlo. Militar en la honradez, resistir. Pero no como un discurso manido, prefabricado, típico de colaborador amateur en su columna de sábado, sino como compromiso personal.

En el disco Honestidad Brutal, de Calamaro los agradecimientos se cierran con la frase “La honestidad no es una virtud, es una obligación”. Creo que esto se lo había contado, disculpen, pero es que es verdad. La honradez se trabaja, el compromiso se entrena, la voluntad se ejecuta. La próxima vez que alguien les diga que no tiene fuerza de voluntad respóndale que sí, que lo que no quiere es ponerla en práctica, y si no le convencen se lo envían a mi Mister, que se lo explicará mejor, créanme.

Les cuento todo esto porque tenía en mente hablar por enésima vez de la rabia que da sentirse engañado, que si las propuestas de los partidos que no se cumplen, que si los estafadores, otra vez. Pero ya estoy hasta el gorro de escribir como el enanito gruñón.

Y miren que tenía una lista preparada entre partidos del cambio y la regeneración que colocan a sus hermanos y familia en altos cargos, altos cargos que roban millones y se les condena a pagar una multa inferior a lo robado, multas que quedan sin efecto por la condición del multado, y hablar de ese efecto dominó que a veces no vemos. Empiezas dejando que el primer nivel sea mediocre y luego cae en cascada la corruptela y la desvergüenza, y nos sorprendemos del efecto azar.

Pero no, he preferido guardar la navaja y no entrar en el juego de la queja y la reyerta de valores, que también nos encanta esto de ponernos por encima del bien y del mal opinando, a mí el primero, y en lugar de hablar mal de los malos (que entre ustedes y yo, se la sopla) hacerlo bien de los buenos, que los hay, de los que dan ejemplo. De los que lo intentan. Y desde trincheras difíciles de mantener, música y rugby, ¿qué esperaban?, la poesía es cosa Pablo en este diario.

¿Han oído hablar de LAV Records?, es la propuesta musical que defiende Miqui Puig, échenle un vistazo. Entre una foto del 87 en uno de los primeros bolos, y una grabación en el iPhone de la última propuesta musical a defender se esconde una apuesta por trabajar despacio, de que cada proyecto encuentre su espacio, de hacer entender que la cultura del pelotazo musical no tiene recorrido. Del valor del esfuerzo y de la constancia, y del compromiso, de que la palabra y la confianza superan al valor de un contrato.

Todo eso que todos defendemos, pero en lo que por supuesto  no estamos dispuestos a poner un duro, claro. “A veces es desesperante picar piedra y ver que el esfuerzo no vale para nada, que la gente se va y fracasa; pero hay que seguir”. Seguir, ese es el mérito. Seguir.

No rendirse. Mantener la fe, que se encienda sabiendo que puede que salgan las cosas bien. Por eso lo llaman fe.

La misma fe que va a hacer que mañana el equipo femenino del Gòtics Rugby Club, cuña de mi equipo, gane la final dela Copa Catalana. Hace una par de semanas jugamos un mal partido contra el mismo rival que nos enfrentamos en semifinales. Perdimos y bien perdido.

Pero ante una segunda oportunidad siempre hay dos opciones, morirse de miedo y asumir que te van a pasar por encima y buscar mil excusas en el tiempo, los medios, el dinero, el trabajo, la sociedad o la abuela fumadora, o entrenar sabiendo que de ti depende hacerlo bien. Aferrarte a la fe como opción y no como azar y pasar por encima de quien una vez te ganó. No como venganza, sino como demostración personal. Ganarán, nos harán ganar a todos.

No rendirse. Mantener la fe, que se encienda sabiendo que puede que salgan las cosas bien. Lo llaman fe. Insisto.

Y estas actitudes son el ejemplo a seguir. Atribuyen a Lincoln, hoy estoy de frases célebres de figuras cuestionables, una cita que dice que hagas lo que hagas hazlo bien, o en el lado de los buenos y eso es lo que hay que hacer. Y no me vengan ahora con la discusión filosófica de qué es bueno y qué malo, que solo sirve para evitar tomar decisiones, no se engañen. Mentir en lo prometido, coger lo que no es nuestro, abusar de la confianza, engañar, causar daño, por ejemplo y como resumen no está bien, ¿estamos de acuerdo?, pues no demos la ventaja de discutir sobre esos comportamientos, directamente se denuncian.

Pongamos el foco sobre quien lo hace bien, y sería fantástico un trasvase de lo robado hacia los que lo hacen bien, ¿se imaginan? Que lo que se ha llevado Millet o Urdangarin o Bárcenas lo devuelvan y se dedique a la promoción de deportes minoritarios. Que los puestos que ocupan (o más bien okupan) familiares de políticos sin ningún mérito pasen a gente que lleva treinta años promocionando la cultura y la música.

Total el gasto ya lo hemos asumido, al menos que nos revierta en las próximas generaciones. Optimizar el recurso se llama, reinversión social de lo robado podríamos llamarlo, o reivindicación de los buenos, como quieran, pero es necesario poner en valor los buenos ejemplos. Hablemos de ellos.

Apoyemos a los buenos. Mantengamos la fe. Se lo pido por favor, se lo ruego con una canción. Soul, claro.


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