Opinión / Sabatinas

A cada cuál lo que se merece

Por Fermín Mínguez 02 junio, 2018 - 9:22

«Es difícil imaginar una manera más peligrosa de tomar las decisiones que encargarlas a las personas que no pagan el precio por equivocarse». Thomas Sowell

Pedro Sánchez y Mariano Rajoy se saludan tras la moción de censura en el Congreso. EL ESPAÑOL
Pedro Sánchez y Mariano Rajoy se saludan tras la moción de censura en el Congreso. EL ESPAÑOL

Creo que podría cerrar así el artículo de esta semana, y que cada cual saque sus conclusiones, no se me ocurre mejor manera de definir esta semana que esta frase que leí hace un par de semanas no recuero dónde. De hecho me gustó tanto que me puse a bucear  en la figura y la obra de Mr. Sowell y he decidido que escriba hoy por mí.

No en un sentido literal, ya que se retiró como articulista hace un tiempo, pero sí a través de algunos de sus pensamientos.

Les diré que si D. Thomas leyera esta introducción seguramente dejaría de leer ya que va en contra del principal leit motiv de su postura, o su filosofía casi mejor, lo que en inglés denominan como  "pull yourself up by the bootstraps" o algo así como consigue lo que mereces por tu propio esfuerzo, y no gracias a concesiones o ayudas externas.

Sowell es un economista de ochentaisiete años, afroamericano. Es un negro que defiende que la discriminación positiva y las ayudas a la comunidad negra son precisamente lo que le impide avanzar. Obviamente no es español, alguien que dice que las subvenciones y las contraprestaciones son palos en las ruedas muchas de las veces no tendría sitio ahora aquí, ¿no creen?

No podía dejar de pensar en la frase que abre el artículo cuando leía como avanzaba la moción de censura de jueves y viernes, y la post moción. Digo leer porque la seguí a través de twitter, que es la forma de ver qué opinan perfiles muy diferentes de forma simultánea y escapar un poco de ese compadreo predefinido de las tertulias de radio y televisión donde es difícil encontrar alguna nota discordante con la línea de la cadena en cuestión.

Pensaba en que ninguno de los que subieron al atril, pocas mujeres lo hicieron, van a pagar el precio de las decisiones que están tomando. Unas negociaciones al corto plazo donde lo que se intenta es sacar rédito para lo propio, ya no para la patria de cada uno sino para la misma casa.

Si nos alejamos de la decisión y permitimos que la tomen terceros que no sufrirán las consecuencias de lo que deciden, porque no lo harán, luego no vale sorprenderse y digo que no lo harán porque no hay más que ver el número de defensores de la educación pública llevando a sus hijos a centros privados que viven al margen de las normas que promulgan. Y quien dice educación dice sanidad.

Una de las frases más repetidas en la postmoción era “aprovechar la oportunidad”, para renegociar, reconducir, mejorar, reposicionar o lo que sugiera, y es una pena. Porque para lo único que habría que aprovechar es para decir que queremos un sistema que no soporta la corrupción y mucho menos en sus dirigentes. Y punto, y el que no quiera irse se le echa. Sea quien sea y del partido al que pertenezca. Ayer le tocó a Rajoy y al PP, y parece que le seguirá tocando, pero tendrá que ser igual con el resto de casos que se produzcan y se condenen en cualquier puesto y partido.

Porque si mantenemos esta historia de trinca el dinero y corre, de aprovecha la oportunidad tendremos políticas a cuatro años como mucho en las que se intentará aprovechar el tiempo para imponer los criterios propios ignorando los del resto, los de los otros. Imponiendo ese rodillo contra el que se clama cuando se está en la oposición, pero que tanto gusta imponer cuando se gobierna. Eso sí, lo que antes era rodillo, ahora se llamará compensación. Y aprovechar que se está en el poder para beneficiar a base de subvenciones lo propio es, en la línea de lo que decía Sowell, ponerse palos en las ruedas.

Otro de los pensamientos de Sowell que me parecen muy clarificadores es el siguiente: “La primera enseñanza de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de algo para satisfacer plenamente a todos los que lo quieren. La primera enseñanza de la política consiste en ignorar la primera enseñanza de la economía”. Quizás esta sea la clave, que la política no entiende, o no quiere entender, de escaseces.

Y mientras se dispara con pólvora del rey todo vale, tanto para llevárselo crudo cuando no se es honrado, como para prometer mejoras y subvenciones a cambio de apoyos, independientemente de dónde vengan y si he dicho digo, Diego, o Diego Armando Maradona antes.

Nunca hay suficiente de algo para satisfacer a todos los que lo quieren, por mucho que nos empeñemos, o por mucho que se empeñen. Así que parece que lo más lógico sea trazar unos planes consensuados a medio y largo plazo, e ir avanzando en esa dirección arrancando las malas hierbas que irán apareciendo en el camino, dejando de lado egos y sobre todo esos aires sobrevenidos como consecuencia de un poder que es temporal, esos nuevos ricos de la política que se creen con la autoridad moral de faltar al resto por el simple hecho de que ahora cuentan con un respaldo que así como viene se va.

Sowell es un economista conservador, con algunas propuestas bastante controvertidas, y que sin embargo, leído a la luz de la realidad de esta semana por ejemplo, suena bastante transgresor e incluso progresista, que cada cual se gane lo que merezca, la vergüenza o el éxito, y que el éxito se asocie a la mejora común.

Que me dirán ustedes que igual es mucho pedir, pero si lo pensamos la mayoría igual lo que hay que hacer es pedirlo de verdad.

Es la hora de los gigantes/ y no queda sitio para nadie más.


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