Opinión / Es periodista, uno de los fundadores de Telemadrid y su primer director de informativos.

De la gran coalición

Por Fermín Bocos 01 enero, 2016 - 23:42

Hace unos años tuvo cierto éxito una película protagonizada por Verónica Forqué y Jorge Sanz cuyo ingenioso título

lo decía todo "¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?". Pues eso. Algo parecido es lo que quieren decir pero no directamente quienes reclaman "altura de miras" a los dirigentes del PSOE para que se avengan a apoyar con su abstención la investidura de Mariano Rajoy. Los guionistas de la campaña elevan el registro y apelan a la "responsabilidad histórica" para evitar que llegue al poder un coalición de la que podría formar parte Podemos. Podemos, es un partido que en las elecciones del 20D fue votado por más de cinco millones de ciudadanos y consiguió 69 diputados. Están, pues, "dentro" del sistema.

Se dirá --algunos de ellos todavía lo proclaman-- que es para dinamitarlo desde dentro. Seamos serios. Asaltar los cielos es una metáfora traída a colación por Pablo Iglesias en un mitin. Después hemos visto cómo han ido rebajando sus pretensiones adaptándose a la realidad. Como lo hizo en su día el PSOE de Felipe González tras renunciar al marxismo e hibernar la República. A qué viene tanto miedo. El PP ha perdido poder, pero conserva mayoría absoluta en el  Senado y sin los diputados del PP no se podría cambiar la Constitución. No es ése su temor. El PP teme ser desalojado del Gobierno porque sabe que  la corrupción, como el cartero (en este caso la Justicia), llama dos veces. Y ha sido la corrupción --no asumida con dimisiones en el vértice de la pirámide-- la que ha pasado factura a Mariano Rajoy y los suyos. Cuando se predica para España la Gran Coalición que funciona en Alemania se olvida de que allí un Canciller (Kohl) dimitió por un caso de financiación ilegal de su partido; qué dimitió un presidente de la Republica (Wulff) por haber aceptado un crédito ventajoso y que dos ministros renunciaron porque se descubrió que habían plagiado sus tesis doctorales. En Alemania funciona lo que aquí no sería posible. Allí los políticos, cuando les pillan en un caso de corrupción, renuncian. España es diferente. Paro lo malo, triste es reconocerlo.


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