Opinión / Es periodista, uno de los fundadores de Telemadrid y su primer director de informativos.

Días contados

Por Fermín Bocos 29 junio, 2016 - 7:59

Sombrías son las expectativas del futuro político que se le atribuye a Pedro Sánchez, todavía secretario general del PSOE pese a que el pasado domingo este centenario partido cosechó el peor resultado electoral de toda su historia reciente.

¿Cuánto tiempo van a tardar los principales barones socialistas en llevar al próximo congreso una propuesta de relevo en la dirección del partido? El que tarde en despejarse la agenda nacional. Lo que pueda tardar Rajoy en conseguir apoyos para ir a la investidura, -caso de conseguirlo-, el tiempo añadido que se tome para formar Gobierno.

A juzgar por la opinión de Susana Díaz ese es el tiempo que tendrá en cuenta el PSOE para convocar un congreso. Finales de septiembre, primeros días de octubre. Durante ese tiempo Pedro Sánchez permanecerá al frente de la secretaría general. Después, ya veremos.

A esta conclusión se llega tras analizar lo dicho por Susana Díaz, presidenta de Andalucía, al ser preguntada por la situación del partido. Habla de "reconstrucción", de pasar a la oposición y construir un liderazgo creíble. A Pedro Sánchez le reconoce que ha trabajado con coraje pero no le dedica una palabra más.

Susana Díaz, pese a la derrota sufrida por los socialistas en Andalucía -ganó el PP en cinco de las ocho provincias- recuerda que la federación que preside es la más fuerte de cuantas tiene el PSOE en España.

Aunque matizados por el alivio que entraña que Podemos no haya conseguido adelantarlos, lo cierto es que los malos resultados del domingo parecen haber sentenciado a Pedro Sánchez y a su equipo. Susana Díaz achaca la debacle (85 diputados) a la campaña del miedo desarrollada por el PP y también dice que al PSOE le ha perjudicado la duda que tenían muchos votantes acerca de un posible pacto de Sánchez con Iglesias.

El domingo el PSOE perdió 124.000 votos respecto del resultado conseguido el 20D. Puede que el miedo a Podemos haya sido el factor determinante de la victoria de Mariano Rajoy pero en el caso de los votantes socialistas el argumento de que les ha perjudicado el temor a un posible pacto del PSOE con Podemos carece de consistencia porque los ciudadanos saben que ese pacto ya se había producido en el universo autonómico y municipal.

En Madrid y en Barcelona, Podemos gobierna gracias al apoyo del Partido Socialista. En el caso de Valencia, Aragón o Extremadura es el PSOE quien se beneficia del acuerdo con los populistas. Tarde o temprano las amistades peligrosas acaban pasando factura. Algunos dirigentes socialistas lo vieron desde el principio; otros, tentados por la expectativa de tocar poder o cegados por el rechazo ancestral al PP, cedieron a convertirlos en compañeros del viaje. Visto lo que Pablo Iglesias pretendía hacer de ellos, algunos han recordado la fábula de la rana y el escorpión.

Esperemos que hayan aprendido la lección, aunque para Pedro Sánchez, mucho me temo que ese saber no le salvará. Sus días al frente del PSOE parecen contados.


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