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Opinión / Es periodista, uno de los fundadores de Telemadrid y su primer director de informativos.

El amo de la pista

Por Fermín Bocos 14 octubre, 2015 - 9:56

Albert Rivera va camino de ser el amo en la pista del baile político nacional. Cada vez recuerda más a Adolfo Suárez tanto en sus planteamientos políticos como en la puesta en escena.

También él ha convertido en valor político su apostura física, baza televisiva que en su día tanto utilizó el hoy añorado político abulense. Hay entre ellos un creciente mimetismo de gestos. Suárez no se limitaba a dar la mano, reforzaba el gesto haciéndose con el antebrazo de su interlocutor. Otro tanto le hemos visto hacer al joven político catalán en ocasión de su nada protocolario saludo al Rey Felipe VI en el transcurso de la recepción en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional.

El gesto, por su aparente y seductora espontaneidad, contrastó y mucho con la correcta frialdad de Pedro Sánchez o la rígida  articulación del Presidente del Gobierno. Rivera fue el otro "rey" de la recepción real. El que durante más tiempo y con mayor intensidad acaparó la atención y la curiosidad de los invitados, incluidos los periodistas. Está en estado de gracia y se nota. El triunfo de Ciudadanos en Cataluña -su candidata Inés Arrimadas es otra estrella en alza- y los buenísimos resultados que le pronostican las encuestas le han convertido en el político de moda. Es el que menos rechazo suscita entre los electores y al que la mayoría de analistas otorgan la condición de futuro árbitro del panorama político que nos depararán las elecciones legislativas del 20 de Diciembre. Por comparación con el PP, el discurso de Ciudadanos se deja etiquetar como partido de centro izquierda (así se definen ellos) pero si la referencia es el PSOE, entonces admite la calificación de centro derecha. Lo que podría parecer ambigüedad se torna en punto fuerte por lo que tiene de bisagra potencial, de fuerza capaz de completar la mayoría que permitiría gobernar al partido que por sí mismo no la  alcance. Pero, ojo, Rivera, como en su día lo fue Adolfo Suárez, es hombre ambicioso. Y puede que tenga el viento de la Historia a su favor, como lo tuvo Suárez en las primeras elecciones democráticas celebradas en España. Que no den por hecho ni en Ferraz ni en Génova que van a ser los primeros en llegar a la meta. Hay dos actores más en el baile (el otro es Pablo Iglesias de Podemos) y uno de ellos se está haciendo el amo de la pista.


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