Opinión / Construcciones y derribos

Jugarse la vida paseando por Pío XII

Por Fermín Alonso 22 marzo, 2018 - 9:31

El cuatripartito de Asirón licitó el martes las obras de Pío XII para comenzar a levantar en mayo las piedras de una avenida en la que, como todo el mundo sabe, los peatones se juegan la vida a diario.

Avenida de Pío XII de Pamplona desde su tramo más próximo a la calle Iturrama. ARCHIVO.
Avenida de Pío XII de Pamplona desde su tramo más próximo a la calle Iturrama. ARCHIVO.

O al menos eso es lo que parece al escuchar a cualquier miembro del cuatripartito, cuando explican los supuestos problemas de esta calle como si Pío XII fuera el ‘Camino de la muerte’, en Bolivia. Es la excusa para gastar 2 millones de euros y que Asirón tenga así esa obra faraónica por la que todo mal gobernante quiere ser recordado. Poco importa que la zona registre datos de siniestrabilidad muy por debajo de los de otras calles.

Y es que, como se encargó de recordar un vecino en el último encuentro del Foro de Barrio de Iturrama, las aceras de Pío XII ya son a día de hoy unas de las más anchas de la ciudad. “Podemos colocarnos 35 peatones en fila y entraríamos”, decía con sorna el ciudadano, mientras Iñaki Cabases (Geroa Bai) miraba el reloj entre nervioso y aburrido, deseando que terminase esa reunión que el cuatripartito entendía como un mero trámite con el que cumplir con el expediente de la participación ciudadana.

En Pío XII sólo existía realmente un problema: la coexistencia entre ciclistas y peatones. Sin embargo, para hacer sitio a un carril bici en la avenida, no hacía falta gastar 2 millones de euros y eliminar las plazas de aparcamiento que tanto reclaman los comerciantes, sobre todo después de ver el terrible efecto de la amabilización en los establecimientos del centro.

Desde que se planteó la intervención han existido varias propuestas sobre la mesa, como aquella defendida por el inefable Cuenca en la que las villavesas circulaban por el centro de la calzada, eliminándose los árboles de la mediana.

Otros, como el Grupo Municipal de UPN, explicábamos que se podían mantener todos los aparcamientos de al menos uno de los sentidos (posiblemente de ambos lados) e incluir el carril bici a cada lado de los carpes, pero que, de intervenirse, había que hacerlo junto a vecinos y comerciantes. Además, se podía haber apostado por una intervención reversible, que permitiera la vuelta al estado inicial sin grandes desembolsos si la solución propuesta no funcionara.

Sin embargo, el cuatripartito comete el mismo error que en la impermeabilización del centro: pasar de la mitad de los concejales del Ayuntamiento e imponer sus ideas sin escuchar a nadie, por encima de las quejas de, en este caso, vecinos y comerciantes.

Aunque claro, el objetivo de unos y otros no es el mismo. Algunos apostamos por fomentar el uso de medios de transporte sostenible facilitando su uso, mejorando la red de carriles bici o el sistema de villavesas. Otros, buscan ese fin persiguiendo el uso del coche y la moto.

Es decir, unos queremos facilitar la libertad de usar la bici o la villavesa en las mejores condiciones, y otros prohibir la utilización del vehículo privado. Dos maneras de entender la política e, incluso, y por qué no decirlo, también la vida.

Al margen del resultado final, el descontrol alrededor de este proyecto ha sido, además, absoluto. Lo que comenzó presupuestándose en 900.000 euros, pasó al millon y medio y luego a los 2 millones, sin demasiada explicación. El propio concejal de Movilidad al explicar sus presupuestos para este año hace apenas 3 meses, no sabía si lo de Pío XII iba a ser cosa de 1.200.000 o 1.900.000 euros. Rigor.

Es lo que ocurre cuando gobiernas y ordenas la ciudad a base de eslóganes. Lo importante es poder cumplir una frase hecha, poder presumir de llevar a cabo la consigna, aunque ésta se haya aplicado como una fórmula prefabricada sin importar su impacto en la ciudad y, sobre todo, en sus habitantes. Se hace también sin tener en cuenta la realidad previa de Pamplona, que como demuestra la Tesis doctoral del arquitecto Héctor Machín Gil (Universidad Politécnica de Madrid), era ya el mejor ejemplo de espacios peatonales en nuestro país, por delante de las buenas prácticas de San Sebastián o Burgos.

Esperemos que a los 2 millones de Pío XII no haya que sumarle decenas de miles de euros como los que Asirón gasta estos días en una campaña de propaganda para convencernos de que la amabilización es buena y de que todo lo hace por nuestro bien; que no sabemos lo que nos conviene.

Respira, se llama. Seguro que la has recibido en tu buzón.

Cuando te llegue a casa o la veas en una marquesina, en una web o la escuches en la radio recuerda que ha costado casi 50.000 euros de tus impuestos. Y eso, respira hondo. Cuenta hasta 10 y trata de mantener la calma. Respira. Arnastu.


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