Opinión / Construcciones y derribos

¿Por qué castigan en Navarra y en Euskadi incentivan?

Por Fermín Alonso 27 septiembre, 2018 - 9:19

Se anda en Pamplona debatiendo estos días sobre la puesta en marcha de un nuevo impuesto (otro más), esta vez a los propietarios que deciden no alquilar las viviendas en las que no residen.

Joseba Asirón, alcalde de Pamplona, en un acto junto a Uxue Barkos, Ainhoa Aznárez y Alfonso Carlosena.
Joseba Asirón, alcalde de Pamplona, en un acto junto a Uxue Barkos, Ainhoa Aznárez y Alfonso Carlosena.

Siendo el diagnóstico alrededor de la burbuja del mercado del alquiler más o menos compartido por todo el arco político, las soluciones propuestas resultan absolutamente divergentes y reflejan dos maneras de entender la política y, me atrevo a decir, también la sociedad. 

Para algunos, el objetivo es castigar a las personas que disponiendo de una vivienda vacía libremente toman la decisión de no ponerla en el mercado. Otros apostamos por incentivar que esas viviendas salgan al mercado, aumente la oferta, bajen los precios y se reduzca así el problema de miles de familias a lo largo de nuestro país.

Y es que, en primer lugar, hemos de preguntarnos si es legítimo que algunos partidos políticos quieran cargar sobre los ciudadanos el deber del Estado de dar cumplimiento al derecho a la vivienda hasta el punto de pretender decirles qué hacer con su casa.

En segundo lugar, cabe analizar la efectividad de la medida y cuestionarse si castigando a unos se ayuda a otros.

¿Alguien que voluntariamente toma la decisión de renunciar a miles de euros de ingresos al año va a cambiar de parecer por un impuesto de 100 o 200 euros? Y en el caso de hacerlo, ¿no es del todo lógico pensar que ese pago repercutiría en primer lugar en el arrendatario?

Para solucionar el problema hemos de abandonar posiciones ideologizadas y preguntarnos por qué alguien que tiene una vivienda vacía renuncia a ponerla en el mercado y a esos ingresos.

Según la inmensa mayoría de estudios y agentes implicados, es por inseguridad jurídica y por falta de alicientes que animen a los propietarios a pasar por encima de lo que entienden como riesgos a la hora arrendar sus viviendas.

Por eso, si lo que de verdad  se busca es aumentar la oferta de viviendas de alquiler, se debería apostar por consolidar las garantías para los propietarios, incentivar fiscalmente el alquiler y tener una política seria y potente de vivienda pública de alquiler y de rehabilitación; además de, por supuesto, medidas sociales para las personas que se encuentran en una posición incluso más precaria.

Es lo que, por ejemplo, defiende el PNV en el País Vasco.

Sin embargo, como en muchos otros asuntos, su marca blanca en nuestra comunidad (Geroa Bai) ha tomado con Barkos la dirección contraria y apoya, de la mano de Asirón, la creación en Pamplona de este nuevo impuesto, después de eliminar además las deducciones por alquiler de la declaración de la renta.

De hecho, el 18 de junio de 2015, el portavoz parlamentario del PNV durante el debate de la Ley de Vivienda vasca (Sr. Aldaiturriaga) rechazó el impuesto a viviendas vacías y afirmó: “nosotros somos partidarios de promover estímulos e incentivos para que las viviendas vacías se incorporen al mercado (...) y así lo hemos hecho históricamente en el ámbito tributario”.

Por eso, una vez más debemos preguntar al ‘Hacendado’ de la política navarra, ¿por qué en Euskadi sí y en Navarra no? ¿Por qué en el País vasco incentivan y en Navarra castigan?

¿Por qué aceleran el TAV en Euskadi y tratan de frenarlo en Navarra? ¿Por qué bajan impuestos en la CAV y los suben a familias y empresas en Navarra? ¿Por qué se impone un impuesto al patrimonio de las empresas familiares Navarra y se quita en Euskadi?

Doy por hecho que al PNV le importa Euskadi, ‘como no podía ser de otra manera’, que diría la señora Barkos… ¿por qué entonces Navarra les importa tan poco?

Por mucho postureo y populismo que se practique, si uno se entrega felizmente a Bildu y Podemos, ralentiza la construcción de vivienda pública, recorta cada año las partidas destinadas a subvencionar la rehabilitación de edificios, castiga y desincentiva fiscalmente el alquiler y frena radicalmente la actividad prioritaria de la sociedad Pamplona Centro Histórico (la compra y rehabilitación de edificios en el Casco Antiguo), se hace flaco favor a todas esas familias que no pueden acceder a una vivienda de alquiler.


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