Opinión / Construcciones y derribos

El ataque a nuestra tradición taurina

Por Fermín Alonso 14 Junio, 2018 - 9:18

Existe constancia escrita de la tradición taurina de las fiestas de San Fermín al menos  desde el siglo XIV. Mucho han cambiado las fiestas desde entonces. Y también han cambiado los festejos, desde los primeros encierros (‘entradas’).

Empleados de la Carpintería Hermanos Aldaz comienzan el montaje del doble vallado para los encierros de San Fermín junto a la plaza de toros. IÑIGO ALZUGARAY
Empleados de la Carpintería Hermanos Aldaz comienzan el montaje del doble vallado para los encierros de San Fermín junto a la plaza de toros. IÑIGO ALZUGARAY

Sin embargo, la pasión con la que los pamploneses vibran con el mundo del toro en sus distintas expresiones permanece a lo largo de los siglos y sigue muy viva todavía hoy.

En los últimos días, la tradición taurina de nuestra ciudad ha sufrido un lamentable ataque por parte de un reducido grupo de violentos y cobardes que se creen con la legitimidad de imponer su criterio a todos los demás. Desde esa superioridad moral que, deben creer, les otorga quemar una carretilla elevadora son los nuevos censores.

Anuncian, además, nuevas acciones para tratar de impedir el normal desarrollo de la fiesta.

Tristemente, nuestros queridos encierros no contaron con el respaldo unánime de la Corporación municipal, en un debate celebrado el mismo día en que se conocieron los hechos.

Izquierda Ezkerra y Aranzadi, evitaron posicionarse en favor de esta tradición y en su lugar, prefirieron subrayar la necesidad de abrir un debate en torno a su permanencia en el programa de nuestras fiestas.

Los mismos concejales, ya quisieron cambiar el nombre del Día de San Fermín por ‘Día grande de las fiestas de la ciudad’ y su Procesión por “desfile del día grande de las fiestas”, durante el debate del Reglamento de Protocolo del Ayuntamiento.

Sin embargo, no se entenderían los Sanfermines sin su tradición taurina y sin sus raíces cristianas; sin la devoción por el Santo que los pamploneses transmitimos de generación en generación traspasando la esfera puramente religiosa.

Nuestra ciudad y nuestras fiestas son conocidas en todo el mundo por sus encierros y, por tanto, por sus corridas de toros. Son un todo; el acto de la mañana no tiene sentido sin el de la tarde.  Periodistas de todo el mundo, nos visitan cada año para conocer, sobre todo, cómo es esa tradición que llega hasta nuestros días desde el siglo XVI.

Lamentablemente no sólo no somos capaces de defenderla unánimemente, sino que las vergüenzas generadas por la dictadura de lo que creemos políticamente correcto impiden incluso a algunos promocionarla.

Deberíamos ser capaces de poner en valor la riqueza centenaria de nuestras tradiciones, de los hechos diferenciales de nuestras fiestas, promocionándolos más allá de lo puramente festivo y profundizando en su vertiente cultural, histórica y etnográfica.

No cabe duda de que el cuestionamiento de las tradiciones taurinas va a crecer en los próximos años y quizás la mejor defensa sea la promoción de su conocimiento con el que desmontar clichés y prejuicios.

Nadie es capaz de amar, o respetar y comprender siquiera, lo que no conoce.


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