Opinión / Desde la década de 1990 realiza entrevistas para el periódico El Mundo.

El cine...cosa de hombres

Por Esther Esteban 04 febrero, 2017 - 8:57

Un colega mío, Luis Martínez, hacía días atrás un reportaje de cara a los premios Goya donde sostenía que las mujeres mandan en la producción aunque siguen siendo minoría en la dirección de películas españolas. 

Deciden ellos pero ejecutan ellas como suele ocurrir en casi todos los sectores profesionales.

El compañero empezaba la información con esta frase de Sharon Stone: "En Hollywood no tengo ninguna rival. Al contrario, allí reinan los hombres" y relataba que la industria de la que hablaba la actriz allá en los 90, poco después de protagonizar 'Instinto básico', no hacía más que reflejar con una precisión muy cerca de la parodia el estado de la cuestión. Así era entonces y así ha sido siempre.

¿Qué futuro tendría Stone en una industria como la española?, se preguntaba el periodista, para añadir que probablemente el mismo. Según un informe publicado por CIMA (Asociación de mujeres cineastas) en 2015, la producción ejecutiva del cine español está en manos de, en efecto, ellos. Sólo una mujer por cada tres hombres (24% frente al 76%) decide qué historias se cuentan.

Sin embargo, pase lo que pase, gane quien gane de las cinco películas nominadas, quien recogerá la estatuilla será una mujer. Todos los directores son hombres, pero, cuidado, mandan ellas. O casi. Mercedes Gamero, por Atresmedia,es responsable de 'El hombre de las mil caras' y de 'Que dios nos perdone'; Esther García, como representante de 'El Deseo', acude por Julieta; Beatriz Bodegas aspira al título de mujer del año gracias a 'Tarde para la ira', y Belén Atienza es quien está detrás de cada uno de los éxitos de Juan Antonio Bayona, incluido, obviamente, 'Un monstruo viene a verme'.

Me ha gustado mucho el planteamiento del reportaje porque aunque da la sensación de que hay sectores donde la igualdad es mayor por la visibilidad de las actrices o por el renombre de algunas directoras, lo cierto es que como en todo también en el cine el poder se escribe en masculino casi siempre. Es verdad que cada vez hay más mujeres productoras pero su techo de cristal es el mismo que en la mayoría de profesiones. Lo más difícil es romper el techo y llegar a los niveles de máxima responsabilidad.

Dicen algunos que el siglo XXI será sin ninguna duda el siglo de la mujer. Sin embargo pensar en la igualdad, en la no discriminación en razón de sexo, parece aun una cuestión más cercana a la utopía que a la realidad. Dicen -aunque yo cada día lo dudo más- que los últimos años las mujeres hemos realizado una auténtica revolución silenciosa, imparable y efectiva, pero de ser así, desde luego ni ésta puede darse por concluida ni debemos pensar que las conquistas, por importantes que hayan sido no tienen marcha atrás. Es fácil, facilísimo, retroceder un día lo que ha costado años de trabajo y si se trata de defender cosas intangibles, como la dignidad o la igualdad, aún más.

Desde hace años ¡qué pereza! tenemos un intenso debate sobre si la fórmula para conseguir la igualdad debe ser el sistema de cuotas que lleve a una verdadera democracia paritaria, tal como sostienen las mujeres socialistas, o la política efectiva de igualdad que lleve a las mejores a ocupar los mas altos puestos de responsabilidad.

A mi, personalmente, me da igual. He defendido y defiendo el sistema de cuotas y también el de méritos propios porque si el fin es la igualdad me importa un pimiento el medio que se utilice para conseguirlo. El problema de verdad es que llevamos demasiado tiempo dando vueltas al mismo molino y los resultados son más bien escasos.

La mayoría de las mujeres prefiere minimizar los aspectos ideológicos que nos pueden separar y poner el acento en las muchas cosas que nos unen. ¿Qué mujer no es solidaria con el repugnante tema de la violencia machista que estos días ha tenido como protagonista al futbolista del Atlético Lucas Hernández, detenido por maltrato a su pareja?. ¿Qué mujer no se siente dolorida, humillada, maltratada y vejada cuando contempla la imagen de las Afganas y otras tantas mujeres llevando un burka, lapidadas por delitos que jamás cometieron o cruelmente mutiladas por la ablación?. Lo cierto es que las mujeres seguimos siendo objeto de discriminación o abuso y el machismo está en todos los partidos políticos y trufa todas las ideologías.

La realidad es que el techo de cristal sigue siendo demasiado grande y demasiado pesado, que parece transparente y fácil de romper pero se torna de una dureza extrema en el día a día de todas nosotras. Lo dicho por Sharon Stone: "En Hollywood no tengo ninguna rival. Al contrario, allí reinan los hombres" y en España también, añado yo.


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