• martes, 07 de febrero de 2023
  • Actualizado 15:35

Opinión / San Fermín

Uno de enero: Jim Hollander

El primer escalón del año 2023 camino a los Sanfermines homenajea al fotógrafo Jim Hollander y a una de sus fotos más icónicas de la fiesta. 

7 de julio 1993. Just for the Lark of It (Solo por el gusto de hacerlo). Encierro en la curva de Mercaderes con toros de “Cebada Gago” (Foto Jim Hollander. Cortesía del autor)
7 de julio 1993. Just for the Lark of It (Solo por el gusto de hacerlo). Encierro en la curva de Mercaderes con toros de “Cebada Gago” (Foto Jim Hollander. Cortesía del autor)

Hoy inauguramos nueva escalera en cuyo primer escalón homenajeamos al fotorreportero de conflictos Jim Hollander con su fotografía más conocida y que él mismo califica de icónica. De hecho, la seleccionó como portada de su libro sobre los Sanfermines (SF), titulado Fiesta (Masterarts Press LLC, 2002) en la versión castellana y Run to the Sun (Carrera al Sol) en la inglesa.

Aunque la instantánea, a simple vista, pueda parecer obra del azar, en realidad se consiguió con un trabajo tenaz y constante a los que Jim dedicó dos o tres días de la semana sanferminera durante diez años. Su autor nos da idea de la dificultad al confesar que “No he podido repetir esta foto”. El resultado es muy satisfactorio, en el caos de un encierro, todos los figurantes están perfectamente colocados y ordenados.

Portada del libro de Jim Hollander, titulado Fiesta en la edición española y Run to the Sun en la inglesa.
Portada del libro de Jim Hollander, titulado Fiesta en la edición española y Run to the Sun en la inglesa.

La foto está tomada con una cámara motorizada, en el rollo –eran tiempos analógicos- no sirvieron ni el fotograma anterior ni el posterior. Además, la chiripa hizo que todos los corredores vistiesen de blanco. Capta la atención, en el centro, la cornamenta astifina de la res que proyecta una sensación inquietante de peligro. Estos factores hacen que la fotografía, además de trasmitir emoción, es muy representativa del encierro de Pamplona.

El autor nos ha remitido esta imagen digitalizada titulada Just for the Lark of It (Solo por el gusto de hacerlo), desconocemos si este título se refiere en exclusiva a esta fotografía o a una serie del encierro. En lo que respecta al aspecto técnico la foto está bien resuelta si tenemos en consideración la dificultad de tener un fuerte contraste de luces, agravado por el contrapicado que capta las partes altas de los edificios ya soleadas, pudiendo haber una diferencia de dos diafragmas.

Fue obtenida el 7 de julio de 1993 con toros popularmente conocidos como los “Cebada Gago”. En aquel tiempo se denominaba “Herederos de José Cebada”, ya que éste había fallecido en 1984. En la actualidad, sin haber modificado ni el hierro, ni la divisa, el nombre oficial de la ganadería es Herederos de Cebada Gago S.L.

7 de julio 1993. Just for the Lark of It (Solo por el gusto de hacerlo). Encierro en la curva de Mercaderes con toros de “Cebada Gago” (Foto Jim Hollander. Cortesía del autor)
7 de julio 1993. Just for the Lark of It (Solo por el gusto de hacerlo). Encierro en la curva de Mercaderes con toros de “Cebada Gago” (Foto Jim Hollander. Cortesía del autor)

Desde la primera vez que los “Cebada Gago” se lidiaron en la Feria del Toro de 1984, han demostrado que embisten y son peligrosos. Esta ganadería ha obtenido en Pamplona siete años el premio a la mejor corrida: 1986,1990, 1992, 1999 (compartido), 2001, 2006 y 2012. También ha sido galardonada cuatro años con el Trofeo Carriquiri al toro más bravo: 1990, 1992, 1998 y 2007.

En aquel primer encierro de 1993 la manada pisoteó a dos mozos en Mercaderes, seguidamente se puso en cabeza un grupo de cinco toros y tres cabestros, momento que capta la instantánea de Hollander. Por detrás llegaría otro grupo compuesto por un toro y cuatro mansos. El encierro, que duró 4’04”, fue especialmente accidentado con 47 mozos atendidos por los servicios de urgencia, diez traumatismos graves y tres heridos por asta: uno a la altura de la Bajada de Javier; otro en el vallado de Telefónica; y el tercero en el ruedo.

Por la tarde la corrida fue sosa, sin ningún trofeo, lidiada por los toreros: Juan Mora; el mediático Jesulín de Ubrique; y el pamplonés Paquiro. Presidió, como suele ser habitual el 7 de julio, el alcalde, en aquel caso, Alfredo Jaime (UPN). Los toros no dieron el juego que se esperaba de ellos, teniendo en cuenta que el año anterior la ganadería había sido galardonada con el doblete: a la mejor corrida y el Trofeo Carriquiri.

La mundialmente conocida calle Mercaderes, si tomamos como referencia la historia descrita por Arazuri en su libro Pamplona, calles y barrios, ha pasado por distintas denominaciones; empezó a nombrarse tal cual a comienzos del siglo XVIII, pero en 1916 el Consistorio acordó renombrarla Doña Blanca de Navarra. Y así la hemos conocido hasta el año 1972, en el que se restauró el nombre antiguo. La plaza que hoy se denomina Doña Blanca de Navarra en el II Ensanche sustituyó a la reminiscencia franquista de El Alcázar de Toledo.

Carlos Albillo, en su blog Memorias del viejo Pamplona hace un interesante recorrido evolutivo de los comercios de esta calle. Carlos recuerda haber visto la tienda de tejidos de Juan San Julián abierta hasta finales de los 80. La foto de Hollander demuestra que, al menos, el cartel de Casa San Julián permaneció hasta 1993. Actualmente Burger King ocupa este local.

Es obvio que el comercio de esta calle ha evolucionado con las costumbres y modas. Aunque no se aprecia en la foto, el cambio más llamativo lo encontramos en el bajo del edificio (en el centro de la imagen) delimitado por las calles Calceteros y Mercaderes, allí donde había una oficina del Banco Español de Crédito (Banesto), hoy encontramos una tienda de chuches de la cadena Belros. Es consecuencia de la implacable política del sector bancario de eliminación de oficinas de atención al público para ahorrar costes e imponer el modelo on-line.

En la fotografía de Hollander distinguimos el antiguo adoquinado y una minúscula acera en la esquina de Estafeta donde hoy se encuentra Mucho. El actual adoquinado proviene del año 1996 cuando se adoptó el plan de pavimentación del Casco Histórico con una combinación adoquines más elaborados en el centro de la calle y losetas planas en los laterales que obligó a eliminar las aceras.

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