Opinión /

Otegi, la excarcelación de un terrorista tras cumplir condena

Por Editorial 02 marzo, 2016 - 8:00

El dirigente abertzale fue condenado por haber actuado activa y conscientemente bajo la tutela y dirección de ETA
 

La excarcelación de Arnaldo Otegi tras haber cumplido la condena de 6 años y medio de prisión por un delito de pertenencia o integración en organización terrorista constituye un triunfo del Estado de derecho. El dirigente dirigente abertzale ha salido de la cárcel como el resto de delincuentes condenados por delitos graves, es decir, una vez cumplida la pena. Sin componendas políticas ni subterfugios legales.

De forma torticera y malintencionada, distintos dirigentes políticos han tachado el encarcelamiento de Otegi como injusto e, incluso, se le ha tildado de preso político. Nada más lejos de la realidad. En España no hay presos políticos desde la muerte de Franco. En un proceso penal justo con todas las garantías, la Audiencia Nacional condenó a Otegi y le impuso 10 años de prisión, una condena que fue rebajada a 6 años y medio por el Tribunal Supremo al considerarle mero “integrante” en vez de “dirigente” de la organización terrorista ETA. Esta sentencia fue avalada por el Tribunal Constitucional.

Otegi y el resto de procesados en el caso Bateragune fueron condenados por actuar a las órdenes de ETA, por su subordinación a la banda terrorista. Según el Supremo, la organización criminal delegó en Otegi y Rafael Díez Usabiaga “la labor negociadora y de aglutinación del sector soberanista del País Vasco” dentro de la izquierda abertzale. Es decir, ambos siguieron las pautas de ETA de forma activa y consciente, actuando bajo su tutela y dirección y a su directo servicio. Queda claro, por tanto, que Otegi fue condenado y encarcelado no por sus ideas políticas, sino por su subordinación a ETA, un grupo terrorista y asesino.


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