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La obligada dimisión del presidente de la AVT

Por Editorial 05 Febrero, 2018 - 9:45

Alfonso Sánchez vuelve este lunes a Navarra para participar del blanqueo del terrorismo de ETA junto al Gobierno de Uxue Barkos. 

Alfonso Sánchez, presidente de la AVT, se funde en un abrazo con el portavoz de Uxue Barkos, Koldo Martínez. NAVARRA.COM
Alfonso Sánchez, presidente de la AVT, se funde en un abrazo con el portavoz de Uxue Barkos, Koldo Martínez. NAVARRA.COM

Las víctimas de ETA en Navarra han tenido que unirse ante la connivencia del presidente de la AVT con el Gobierno de Uxue Barkos y Bildu, los mismos que hace sólo unos años alentaban a los asesinos y todavía hoy siguen sin condenar los asesinatos terroristas. 

Resulta incomprensible que Alfonso Sánchez, el indigno presidente de una asociación de víctimas, no haya tenido todavía la vergüenza de dimitir y de dejar el puesto, aunque sólo fuera por el bochorno que debe sentir al haber movilizado en su contra a prácticamente todas las víctimas del terror vasco en Navarra. 

Hace sólo unos días, el ínclito Sánchez se abrazaba en el Parlamento de Navarra con el portavoz nacionalista Koldo Martínez, conocido por su memorable frase esta misma legislatura: "Que se vaya la Guardia Civil es una reivindicación de ETA y mía". A partir de aquí se entiende, por ejemplo, que el Gobierno de Uxue Barkos, que tanto admira Sánchez, se haya volcado en apoyo de los radicales que apaleraron a dos agentes y a sus novias en Alsasua.

Pecata minuta para Sánchez, sin duda, que piensa que el Gobierno de la peneuvista Barkos trabaja por la memoria de las víctimas, sobre todo después de haber homenajeado a etarras y de haber borrado de Internet el laborioso trabajo que reconstruía la historia del terror en Navarra, Relatos de Plomo

Que Alfonso Sánchez vaya a pisar este lunes Navarra de la mano del Gobierno Barkos para facilitar el blanqueo del terrorismo de ETA sin el apoyo de las verdaderas víctimas es como si el presidente de los representantes del holocausto alemán participara en un congreso de las SS alabando su gran labor. 

Alfonso Sánchez Rodrigo se pegó hace unos días una tourné por los medios afines del Gobierno Barkos para insultar y menospreciar a las víctimas de ETA en Navarra, a las que llegó a acusar de estar controladas "por un partido político", en el colmo de su bajeza humana y personal.

¿Acaso no conoce el dolor y el sufrimiento añadido que este gobierno manejado por Bildu inflige a las víctimas a diario? ¿Acaso prefiere mirar para otro lado mientras la sociedad navarra contempla atónita su connivencia con los que jalearon el tiro en la nuca?

Adolfo Araiz, miembro de la Herri Batasuna que señalaba los asesinatos, o Joxe Abaurrea, el concejal silente que no condenaba en pleno el asesinato de su compañero Tomás Caballero, son ahora miembros activos del Gobierno de Navarra y el consistorio de Pamplona. Los compañeros de viaje del indigno Sánchez que, o no se entera, o prefiere no enterarse, que es peor. 

La AVT es una asociación que en Navarra ya no habla ni representa a las víctimas del terror etarra, que bien al contrario le han pedido que rectifique sus palabras y actitudes por representar "una falta de respeto intolerable" a sus familiares asesinados.

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