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La investidura fallida de Sánchez vuela los puentes de entendimiento

Por Editorial 03 marzo, 2016 - 8:00

Los líderes de los cuatro partidos mayoritarios han escenificado un elevado nivel de enfrentamiento y enconamiento
 

Tras un debate bronco, arisco, áspero, cargado de reproches y descalificaciones entre los líderes políticos, la peor consecuencia de la investidura fallida de Pedro Sánchez radica en el hecho de que han saltado por los aires todos los puentes de entendimiento entre los cuatro partidos mayoritarios.

Quizá a partir del próximo lunes se pueda reconducir la situación, pero la convocatoria de elecciones anticipadas parece el escenario más posible a la vista del enfrentamiento y enconamiento no entre adversarios, sino entre enemigos. Esta es la gran tragedia de la política española.

Si desde el 20 de diciembre pasado Sánchez se había esforzado por despreciar y ningunear a Mariano Rajoy, éste se ha tomado cumplida venganza en su intervención ridiculizando con la ironía y socarronería que le caracteriza al secretario general del PSOE.

Albert Rivera, por su parte, ha sido muchísimo más duro con Rajoy que con Sánchez, a quien ha defendido de forma fervorosa.

El enfrentamiento entre Pablo Iglesias y Pedro Sánchez merece mención aparte. El líder de Podemos atacó al candidato a presidente donde más duele, por el flanco izquierdo y por su falta de coraje para formar un gobierno progresista.

Como se preveía, el debate de investidura se ha convertido estos dos días en un acto más de la precampaña de las elecciones del próximo 26 de junio.

Desde el 20 de diciembre solo hay dos gobiernos posibles: una gran coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos o un pacto entre los partidos de izquierda –PSOE, Podemos e IU– con algunos partidos nacionalistas. Sánchez dinamitó la primera opción cuando el 23 de diciembre le dijo a Rajoy en su cara que con el PP nada de nada.

Y, como el otro acuerdo se ha tornado imposible por las condiciones y exigencias impuestas por Pablo Iglesias, la única explicación posible al hecho de que Sánchez hubiera aceptado el encargo del Rey de intentar formar gobierno estriba en que con esta investidura fallida ha evitado ser defenestrado al frente del PSOE.

Sánchez ha actuado así buscando su supervivencia política. A partir del lunes veremos si ha logrado su objetivo.


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