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Pedro Sánchez, con los votos de Bildu

Por Editorial 01 junio, 2018 - 12:44

El nuevo presidente del Gobierno llega a la Moncloa con el voto de los que aspiran a imponer en Navarra un régimen totalitario. 

Mariano Rajoy (PP) y Pedro Sánchez (PSOE) durante un encuentro de ambos en La Moncloa. EFE
Mariano Rajoy (PP) y Pedro Sánchez (PSOE) durante un encuentro de ambos en La Moncloa. EFE

Pedro Sánchez presentó una moción de censura contra Mariano Rajoy a las pocas horas de la aprobación de los presupuestos generales del Estado.

La chispa que prendió la mecha fue una de las sentencias sobre el caso Gürtel, exponente de la corrupción que el Partido Popular ha negado de manera sistemática y ha sido incapaz de eliminar como sombra inseparable de las siglas de su partido, en especial en Madrid y Valencia. 

No es tampoco menos cierto que el PSOE, en materia de corrupción, no es el más indicado para ofrecer lecciones, con dos presidentes autonómicos sentados ahora mismo en el banquillo por el caso de los ERE en Andalucía, donde el desfalco al erario público se cifra en 741 millones de euros. 

En cualquier caso, la corrupción ha desgastado hasta puntos insostenibles a Rajoy en el Gobierno y Sánchez ha sabido aprovechar el resquicio de una sentencia para presentar su moción de censura, que era esperada con ansias por los partidos nacionalistas e independentistas.

Hasta este punto todo se encuadra dentro de los mecanismos contemplados en la Constitución, donde un presidente puede ser derrocado por un nuevo candidato y un nuevo programa, aunque esto último ha brillado por su ausencia durante el debate de jueves y viernes en el Congreso. 

Que Pedro Sánchez y el Partido Socialista lleguen de nuevo a La Moncloa no es en sí mismo nada malo para el país, todo lo contrario, y debe ser tomado como algo natural en un país donde la alternancia en el poder en los últimos años ha garantizado mayores niveles de crecimiento democrático

Sin embargo, existe un punto que Pedro Sánchez ha pasado por alto y que genera ahora el mayor de los rechazos para miles de demócratas que han visto arruinadas sus vidas en Navarra, País Vasco y el resto de España por el totalitarismo vasco de ETA. 

Los dos votos de Bildu que Sánchez ha aceptado para llegar a la presidencia de España representan el mayor deshonor con el que un mandatario puede llegar al mayor puesto de nuestro país

Bildu no sólo no condena a ETA, sino que hoy en día sigue integrado por personas que formaron parte de ella o que tuvieron puestos de especial relevancia en Herri Batasuna y su denominada Mesa Nacional, donde se decidía, incluso, el siguiente tiro en la nuca

El Tribunal Supremo determinó que Herri Batasuna formaba parte de ETA, algo que hacía "incompatible el ejercicio de la política por su invocación, defensa o justificación de la violencia como método válido para su ejercicio".

Esta misma legisltatura, tanto en el Parlamento de Navarra como en el Ayuntamiento de Pamplona, Bildu se ha negado en repetidas ocasiones a condenar la violencia criminal de ETA, porque defiende su acción, defiende a sus miembros y pide que sean puestos en libertad sin cumplir sus penas.

Por eso resulta especialmente doloroso comprobar como un representante socialista se alza con el control del país gracias a los votos de los que siguen defendiendo que matar, asesinar, extorsionar y masacrar a toda una sociedad estuvo bien y resultó efectivo. 

Sánchez lo hace con la excusa de terminar con la corrupción del PP y la regeneración política. ¿Hay acaso mayor oprobio que alcanzar el poder con los que creen que asesinar por opinar diferente fue correcto?

¿Con qué legitimidad podrán ahora los cargos socialistas de Navarra recriminar a Bildu sus permanentes guiños a los presos sanguinarios, como con frecuencia han hecho esta legislatura los concejales de Pamplona, que ha sido todo un ejemplo de honor, orgullo y lucha personal contra la barbarie?

Es un día triste para Navarra, no por la llegada del Partido Socialista a la Moncloa, todo lo contrario. 

Es un día triste porque el nuevo presidente de España asciende hasta ese puesto gracias al apoyo de los que defienden y aspiran a imponer en Navarra un régimen totalitario en contra la libertad de los ciudadanos. 

Sólo esperamos que este paso en falso no signifique que se abra la veda para que en Navarra el PSN deje de lado una actitud inquebrantable ante los violentos. 


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