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Chivite suspira ahora por los votos de los proetarras asesinos

Por Editorial 05 julio, 2019 - 13:46

¿De verdad le merece la pena al PSN rebajarse hasta estos niveles para convertirse en la alfombra del nacionalismo vasco y validar así 50 años de terror asesino que ni hoy en día condenan?

María Chivite, minutos después de una reunión entre el PSN-PSOE, Geroa Bai, Podemos e I-E en el marco de los trabajos para un acuerdo de programa de gobierno para Navarra. IÑIGO ALZUGARAY
María Chivite, minutos después de una reunión entre el PSN-PSOE, Geroa Bai, Podemos e I-E en el marco de los trabajos para un acuerdo de programa de gobierno para Navarra. IÑIGO ALZUGARAY

Produce repugnancia ver a los socialistas navarros que luchaban contra el nacionalismo vasco hace unos días suspirar y soñar con los votos de los proetarras de Bildu.

Prometieron en campaña unas líneas rojas, en las que, para empezar, equipararon a víctimas y verdugos en ese repelente juego para blanquear al mayor enemigo de Navarra de los últimos 40 años. 

María Chivite quiere los votos de Arnaldo Otegi y Josu Ternera para pasar a la historia. Para los socialistas navarros, bien muertos deben estar todos aquellos que plantaron cara al terror vasco, ya que ahora anhelan gobernar gracias al visto bueno de los que justifican los crímenes y se niegan a condenarlos.

No hay más realidad tras su acuerdo con el PNV y el populismo de Podemos que han cerrado este viernes en Pamplona, en víspera de San Fermín. Falta que Bildu comience a manejar el guiñol socialista. 

¿Qué sociedad pretende construir Chivite si cree que es correcto mantener alianzas con los que respaldan el asesinato selectivo de cientos de personas? ¿Podrá mirar a la cara a las familias y personas que lucharon contra ETA tras coaligarse con los representantes de la banda por estar unos días en el poder?

Para nosotros, que gobierne María Chivite, es lo de menos. Que el PSOE llegue al poder, nos da igual. De hecho era algo que defendimos desde estas mismas páginas, incluso en ocasiones con entusiasmo.  

¿Pero de verdad les merece la pena rebajarse hasta estos niveles para convertirse en la alfombra del nacionalismo vasco y validar así 50 años de terror asesino sin condena alguna?

Hace sólo unos días que la persona ante la que tendrá que rendir cuentas María Chivite, el jefe de Bildu-Batasuna-ETA, Arnaldo Otegi, mantuvo firme sus convicciones terroristas, se negó a condenar los crímenes de la banda e hizo juegos de palabras sobre el dolor, que según él, tenían derecho a infligir a la sociedad navarra y española.

Chivite puso en campaña aquellas líneas rojas, pero ahora se las salta porque los números no le salen. Total, ¿qué más da? ¿Qué hay que olvidar? ¿Unos tiros en la nuca, unas bombas lapa? 

Los socialistas, en lugar de reconocer que los ciudadanos no les han dado mayoría ni les han elegido para gobernar Navarra, llevarán a buena parte de los navarros ante una de las mayores humillaciones posibles: el sometimiento a los asesinos que a muchos nos hicieron la vida imposible.

La líder del PSN se ha negado a hablar con Navarra Suma, el partido con mayor respaldo ciudadano, algo que ella aún no ha podido aceptar.

¿Se puede ser más miserable que poner en el mismo nivel al partido de José Javier Múgica y Tomás Caballero que a los cómplices de Josu Ternera o el 'carnicero' de Mondragón'?

Si este es el planteamiento de la futura presidenta del Gobierno, será un placer volver a hacer una fuerte oposición desde estas líneas.

Será todavía más férrea que en los últimos cuatro años, porque la indecencia y la afrenta a Navarra aún va a ser mayor. 


Chivite suspira ahora por los votos de los proetarras asesinos