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Opinión / Especializada en política vasca y el análisis parlamentario.

El fuego y el humo del PP

Por Charo Zarzalejos 16 octubre, 2015 - 2:18

Si algo tiene claro el PSOE es que si hay fuego en casa, lo importante es que no se vea el humo. Y en esas están, con una apacible, aunque no de todo cierta, paz interna.

Se han conjurado en la tregua a Pedro Sánchez y no les va mal. Justo lo contrario a lo que ocurre en el PP. En el partido del Gobierno hay fuego y además humo. Unos y otros, cada cual a su modo y como mejor puede, han abierto sus propias ventanas y los desahogos han desbordado las paredes de la calle Génova.

Arantxa Quiroga, Cristóbal Montoro, el famoso e irrelevante video presentado en el Congreso es el humo, solo el humo del fuego interno. No es seguro que sea un fuego incontrolable, pero que es fuego, de eso no cabe la menor duda. El grupo parlamentario que es donde está la "tropa", algunos ánimos están encendidos y otros alicaídos. La mezcla de irritación y pesadumbre puede ser letal.

Que Cayetana Álvarez de Toledo, justo cuando la legislatura acaba, diga que Rajoy no cuente con ella no es algo relevante. Por eso no va a temblar ninguna estructura. Lo que sí hace temblar estructuras, es decir, percepciones, es la imagen global de descontrol, de mensajes inesperados y si el PP quiere perder las elecciones no tiene más que repetir dos o tres miércoles "negros".

Rajoy ha dicho que el PP no es un invento de hace media hora. Tiene razón. El PP es el partido mas fuerte de España y el que más militantes tiene de toda Europa, pero, cuidado, porque solo los juncos, finos y maleables, son capaces de sobrevivir a los temporales. Los robles, cuando caen y suelen caer, se caen enteros. Se quedan inservibles.

El PP vasco, que es un partido especialmente bregado por las dificultades, que tiene en su haber muchos asesinados por ETA, se ha apresurado a cerrar el boquete producido por la dimisión de Arantxa Quiroga y ahora hace lo que debió haberse hecho hace dos años: Alfonso Alonso, presidente del partido.

Y es que así deben reaccionar los partidos. Visto el problema, solución inmediata y en el caso y tiempo que nos ocupa, la solución la tiene que poner Mariano Rajoy. Solo él, hoy por hoy, tiene autoridad y capacidad para poner orden pero si lo hace a la gallega, algunos, muchos pueden no darse por enterados. Decir lo que haya que decir con sujeto, verbo y predicado no es necesariamente ofender, es, simplemente, decir las cosas de modo y manera que no haya necesidad de interpretar o de realizar exégesis alguna.

De todos modos y para poner las cosas en su justo punto, habrá que decir, que cuando se acercan las elecciones los nervios se ponen a flor de piel y más cuando se sabe de antemano que los gloriosos tiempos, en lo que a resultados se refiere de hace cuatro año, han pasado a la historia. La diferencia entre unos y otros, es que los hay que evitan el humo aunque haya fuego y otros, además de prender mechas, enseñan el humo. Es como si quisieran perder.


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