Opinión / La vida misma

Tortas a Bildu en Twitter

Por César Martinicorena 05 junio, 2020 - 10:11

Alguien debería decirles a estos señoritos que, de extrapolar estas tierras a aquellas, Bildu quedaría como aquel amo de los campos del algodón y los vendedores de esclavos a peso y calidad de dentadura.

Bakartxo Ruiz, miembro de Eh Bildu, durante el pleno del Parlamento de Navarra. MIGUEL OSÉS
Bakartxo Ruiz, miembro de Eh Bildu, durante el pleno del Parlamento de Navarra. MIGUEL OSÉS

Como para no dárselas. La cuenta oficial del partido del hacha bífida, la hoz y el rastrillo condenaba la violencia racial acaecida en los EEUU con el trágico resultado de un muerto a manos de un policía.

Las consecuencias de semejante barbaridad continúan siendo imprevisibles y no se les ve un final a corto plazo a lo largo y ancho de todo el país. Desde la lógica queja y la expresión de la más que justificada rabia hasta brotes de violencia de distinta intensidad, el final del túnel no se aprecia por más que uno agudice la vista.

Y, como en la famosa novela de Jack Higgins, ha llegado el águila, si por águila entendemos a la mafia batasuna. Sobresaliente su intento de empatizar con quienes de verdad sufren un trato vejatorio e inhumano. Notable su empeño por clamar cual humanos por los derechos de los desfavorecidos. Bien por su, no se rían, definitiva postura moral ante el racismo. E insuficiente…

Insuficiente por semejante demostración de casquería moral. Insuficiente, penco, cate y cero patatero por su vomitivo intento de asimilarse al hombre afroamericano asesinado con una rodilla al pecho en vez de un tiro en la nuca.

Alguien debería decirles a estos señoritos que, de extrapolar estas tierras a aquellas, Bildu quedaría como aquel amo de los campos del algodón y los vendedores de esclavos a peso y calidad de dentadura. Ese blanquito tan sajón y protestante que llegado al nuevo mundo cambió la libertad del hombre por el derecho de propiedad sobre lo que para ellos eran subhumanos; vaya, como un guardia civil para un gudari. Causa nausea tener que leer la misma eterna porquería de los mismos jumentos. Esos para los que el resto de los españoles no contamos más que un nigger en Texas.

Baladí resultaría explicar a un fiera de éstos que aquel disparo que se oyó en todo el mundo en 1775 y que dio inició a la revolución americana sonó exactamente como debería hacerlo nuestra hartura de tanto padecer a una raza no étnica de iluminados vasco-bávaros. Ya está bien.

We the people. El texto de los textos. ¿Qué coño va a defender esta gente que ni sabe, ni entiende el significado de aquellas tres palabras? ¿ Qué dicen entender de libertad, propiedad y búsqueda de la felicidad si repudian los tres conceptos con cada escupitajo que regurgitan en la alcachofa de turno?

Qué bochorno. Qué hastío y qué desazón tener que compartir el tiempo y la tierra que nos ha tocado ocupar con los admiradores del látigo. The black men in the cottonfields, ese es su sueño húmedo para nosotros, sus negros. Cayetana Álvarez de Toledo clavó perfectamente a todo este tumulto de bestias mediante la perfecta descripción que hizo del prócer Pablo Iglesias- intervención que queda para la historia del parlamentarismo español- Nada los separa. Nada los separó.

Los afroamericanos merecen no pocas disculpas- entre otras cosas- de aquella tierra de las oportunidades. Merecen todo aquello que les pueda devolver lo enajenado. Justicia, igualdad en la linea de salida, protección y ….tanto. Pero hay algo que no merecen; jamás. La compañía, el afecto o la asimilación de su historia  con Bildu y demás calaña.


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