Opinión / La vida misma

Las peñas... Y que empiecen las fiestas

Por César Martinicorena 27 junio, 2017 - 7:26

No podían faltar a la cita con la decrepitud moral. Las peñas “solidarias” han subido el último escalón de la cuesta presanferminera. Uno de enero, dos de febrero...seis de junio, cagada de ciertos peñistas y...  ¡viva San Fermín!

Sare-Nafarroa y 11 peñas de Pamplona, a favor de los presos de ETA. PABLO LASAOSA
Sare-Nafarroa y 11 peñas de Pamplona, a favor de los presos de ETA. PABLO LASAOSA

Y el que se extrañe que se lo haga mirar. Aquel balcón del Muthiko lleno de sonrisas condescendientes tras la muerte de M.A. Blanco no hizo más que dar la razón a todos aquellos que detestan esa parte de los festejos que basan la fiesta en vender y regocijarse en el dolor ajeno. Desde un graderío, tras una pancarta o en la seguridad de la manada. No los busquen en la soledad de una conversación animada con un discrepante porque no van a encontrar ni huella de algo parecido a un ser humano.

Leo la noticia de Navarra.com en diagonal. No hace falta demasiado para extraer el jugo. En resumen, algunas peñas y peñazos piden el regreso de los revientanucas-parabellum a sus cunas de adoctrinamiento por su condición de presos políticos. Los análisis sagaces los dejamos para La Tuerca y al gran Pablo, ese que pregunta si no es hora de que los presos de la Eta vayan saliendo de la trena. ¿Alguien se extraña? Uno siempre quiere a sus conmilitones ideológicos cerquita, sanos y rezongantes de felicidad y sangre no propia.

Hace mucho que no acudo a la plaza de toros que construyera mi abuelo- con más gente, creo- junto a un estupendo arquitecto donostiarra y que quedaría inaugurada un siete de julio de 1922. Con veinticinco años se me quitaron las ganas. Paso mucha envidia al ver como disfrutan tantos y tantos amigos en el coso pamplonés pero, qué quieren que les diga, ni soy demasiado taurómaco ni taurófilo como para, además, aguantar a esa parte de “sol” que disfruta con lo que el resto sufre.

¿Por qué duele tanto esa postura de ciertas peñas y peñistas? Para empezar, por tener postura cuando nada ni nadie se la pide y, para acabar, por elegir al verdugo humillando al caído. Duele tanto porque Las Peñas fueron la representación perfecta de las fiestas junto con el encierro. Aquel lugar donde podías bailar aunque,en cualquierotro contexto, fueras incapaz de hacerlo sin que lloren los niños al verte.

Un espacio donde desaparecía el término desconocido ya que todo Blas iba del mismo palo: juerga y p´alante. Pero los de siempre lo hicieron muy bien. Como en otras muchas actividades sociales, grupales, inocularon su virus para disponer un tentáculo más con el que joder la marrana y desterrar todo signo de cordura y bondad de un espacio ciudadano más. Su éxito ha sido clamoroso. Felicidades y les deseamos suculentas subvenciones de ese estado que odian. Si, amigos. Ayuntamiento y Diputación son Estado. En este caso no estoy seguro de si es opresor o majete y molón.

Pocos días restan para que se escapen unas lagrimillas a las doce del mediodía mientras te abrazas a los tuyos como si no hubiera un mañana. Repetir las rutinas que nacen en la adolescencia y que cada año renacen milagrosamente a la misma hora y en los mismos lugares. Por unos momentos de felicidad plena merece la pena dejar de pensar en aquellos que robaron el Riau-riau a la ciudad con la complacencia de muchos, embarran la procesión de todos y dejan un poso de tristeza y rencor antes, durante y después de cada festejo en la plaza.

Que disfruten ustedes todos. Que sean unas fiestas maravillosas y de bien para todos y cada uno de los pamploneses. ¡Suerte!


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