Opinión / La vida misma

Kill Monteskié

Por César Martinicorena 23 febrero, 2016 - 23:46

De tal guisa lo escribirán en Somosaguas el piloso mesías y el nuevo apostolado. Manda pares lo que han dejado escrito negro sobre blanco

en un maravilloso canto a los estados dictatoriales revestidos de democracias.

Cito de El País. “El programa de Podemos plantea que algunos puestos clave de la justicia, como el Fiscal General del Estado, los magistrados del Tribunal Constitucional o los vocales del Consejo General del Poder Judicial sean designados, además de por los criterios clásicos de mérito y capacidad, por su “compromiso con el programa del Gobierno” . Fin de la cita. Leído e interiorizado el programa, es tal cual.

Resumiendo. Jueces y fiscales le han dicho a Podemos que no pueden ni deben trabajar de acuerdo con el gobierno. Podemos ha rectificado y ha cambiado su propuesta. Tarde. Tarde y mal. El error existe, fundamentalmente, en dejar tallado en piedra lo que en realidad piensan, lo que llevan en la mochila ideológica. Se han equivocado al mostrar exactamente lo que esperan del estado. Porque, seamos serios, no existe nada en lo que ahora dicen que fue error que no lleven grabado a fuego en el corazón. Rectifican por la sencilla razón de no es rentable ser demasiado sinceros con lo que pretenden institucionalizar. En plata.

Ahora bien, que nadie se la coja con papel de fumar. Mi generación- o la de usted, da igual- no ha conocido la mejor versión de la separación de los poderes en nuestro país. Hemos asistido a una desmesurada influencia del ejecutivo- central y autonómico- en el judicial con un estoicismo que roza la autoflagelación. Si bien los principios socialdemócratas y liberales nacen de esa premisa los grandes partidos, PP-PSOE-PNV-CIU,  en ocasiones han deformado un sistema que, de facto, dificulta la soberanía que debe de imperar en cada uno de los mentados poderes.

Podemos no ha hecho más que proponer que el judicial trabaje para el gobierno. Atentos: no para el estado sino para el gobierno. Ya han aparecido sus huestes explicando que es un error de novicios, que se les ha escapado un copia-pega, un mal gas o pedete digno de otros tiempos. Teniendo como tienen el mejor ejército de busca-excusas de la historia de la red, pasaremos sobre este asesinato del progreso democrático como el Madrid por el Camp Nou, o sea, de tapadillo.

Impresiona como el país se dispone a tolerar cualquier aberración si proviene de los “suyos”. La broma con merengues y culés no es gratuita. Vemos la política como el fútbol. En su área, penalti y en la mía, piscinazo.

El leninismo amable de Monedero- peazo oxímoron- deja de figurar en el Guiness de las imbecilidades para plasmarse en programa de gobierno. Y aquí es cuando te dicen que exageras, claro. Ahora es cuando el defensor de la red sonríe con cierta condescendencia reprochando tu conspiranoicismo, por supuesto. Podemos e Iglesias no lo pueden dejar más clarito. Venimos a derrumbar el edificio. Muchos piensan que tratarán de limpiar la democracia putrefacta que vivimos hoy día. Otros muchos opinamos que llegan para que desaparezca.

No dispondremos de suficiente tiempo para agradecer a nuestros dos últimos presidentes la desgracia de su paso por la Moncloa. Del mismo modo que Chirac creó a Le Pen, Rajoy ha parido un monstruo que lo va a deglutir y con justicia. De hecho, ya lo ha devorado. El patán previo y el cobarde actual pasarán a la historia como los hombres que consiguieron destrozar a sus partidos y, de paso, reventar su país. Ese es su legado.

Me pregunto el porqué de mi inquina hacia Podemos. En ocasiones pienso que hay algo más que mi absoluta discrepancia ideológica. Y me doy la razón; claro que lo hay. Veo que poco o nada tienen que ver tantos amigos que son sus votantes con la megalomanía y odio que corroe a sus líderes. No soporto la genuflexión continua de la mayor parte del periodismo español para con sus fines y métodos. Me asombra la indignidad de políticos que son tachados de subnormales y agachan la cabeza como la bestia ante la bella en vez de comportarse como un ser íntegro, tirando el guante y dejando que el otro escoja florete o pistola.

Llego al extremo de desesperar cuando compruebo como han convertido la Complutense en la peor facultad de Ciencias Políticas de Europa. Veo como algo tan bello como la libertad de cátedra se utiliza para el más feroz de los adoctrinamientos. Cómo abusan del discrepante donde y cuando discrepar debería ser el camino más seguro hacia la gloria intelectual. Aborrezco el desdén y asco que rezuman hacia sus mayores; aquellos que los trajeron hasta aquí. Matar al padre, lo llaman. Causa putrefacción verlos presumir de transgresores y revolucionarios cuando ya no cuesta peaje ni lo uno ni lo otro. Observar su odio hacia el que luchó de verdad en cualquier trinchera política por el bien de los demás. El complejo del mediocre. Esa transgresión que se basa en el coño de María, las tetas del altar, cachimbas en los pasillos de la Uni y goraetas propios de malnacidos. Luchadores sin cicatrices, como siempre. Qué ocasión está perdiendo España. Qué momento tan impactante si hubiera aparecido una fuerza tras el 15-M basada en la justicia y el bien común. En vez de eso, lo presente. Averno.

Como dijo Alfonso Guerra, Montesquieau ha muerto. Si existía posibilidad de resucitarlo, los nuevos lo guillotinan. La mano la lleva Pedro Sánchez. Rajoy duerme. ¡Ay Dios!

P.D.- En los agradecimientos que hace Iglesias tras la presentación de su programa aparece un ex-lider del PP, de AP, nacido  en el regazo del franquismo, ahora insigne politólogo en Somosaguas. Al parecer no es casta. Los suyos nunca. Me encantaría saber si ahora saluda levantando el puño izquierda o extendiendo la palma de la mano derecha. 


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