Opinión / La vida misma

Enaltecimiento terrorista

Por César Martinicorena 30 marzo, 2017 - 7:49

La Proposición No de Ley de Podemos nos llega trufada de un hediondo perfume a ciénaga que pretende relativizar las insoportables ofensas que una parte del arco político y social se siente con pleno derecho a esputar y que da carta blanca a futuras soflamas.    

Para entender la motivación de la proposición presentada por Podemos solo es necesario comprobar de qué ámbito político y social proceden el noventa por ciento de los actos que pueden ser tipificados como enaltecimiento del terrorismo. ¿Pero es que cualquier apología de la violencia no marca lo mismo en la báscula de la crítica política, ética, social y moral? Pues claro que no.

¿Estás diciendo que todos los muertos no valen lo mismo? Pues claro, primaveras; igualito que los asesinos. ¿Eso quiere decir que las palabras adquieren un valor diferente dependiendo de su procedencia ? ¿ Según quién sea el emisor? Pues claro, niñato.   Miren; vamos a hacer un ejercicio de equiparación de barbaridades.

Vamos a dar un par de  ejemplos de canalladas emitidas por los que proponen esta ley para, acto seguido, inventarnos otras de igual calado pero de distinta procedencia. ¿ De acuerdo?   1- Rita Maestre: “Arderéis como en el 36”. Invención: “Más garrote para el malote”  2- Monedero y su búsqueda del “leninismo amable”. Invención: ¿Qué tal un “Hitlerismo bondadoso”?    

Quien me diga que las tales boutades no son exactas por vomitivas cojea como un pirata con pata de palo. Y si alguien se ve reflejado o se molesta por verse aludido, que se joda. Ahora usen su imaginación y díganme que las reacciones ante unas salvajadas como las inventadas hubieran sido las mismas de haberlas proferido cargos públicos rivales de la niña-rebelde-bien y el maltratado defraudador. Saben que no.    

La sana convivencia no admite la búsqueda de cobardes vericuetos para encajar, sin responder, la sarta de mierda que hemos tenido que soportar de manera estoica los últimos años. Por cierto; se le escapó a la Santa Rita que esas alegres piras comenzaron en el año 31, en la maravillosa República.

Pero claro, esta vergüenza de postverdad impide que todos juguemos con las mismas reglas y todos seamos juzgados con igual rasero. ¿Por qué? Porque todos aquellos que no somos ellos nacimos culpables; y es que no solo la religión católica goza de un pecado original. En este caso se le conoce como no-pertenencia.    

Acusaba con fervor Ramón Espinar, el Cicerón de Podemos, que ellos “eran los hijos de los obreros que no pudisteis matar”. No,  descarado desecho. Tú eres la semilla podrida de un ladrón que ha saqueado las Cajas; aquellas que se fumaron la pasta de los obreros, del pequeño inversor... ¡del currela! Por cierto, entre esa pasta que te dejaron papá y mamá para el pisito de soltero ¿Había algo de la morterada que enajenó el cabronazo de tu padre?  Al carajo, sofista. -Si, aquellos que pretendían enseñar la virtud-.    

¿Qué se nos propone? Ni más ni menos; hacernos creer que se lucha por la libertad de expresión cuando, en realidad, lo que se busca es un páramo legal en el que toda bestialidad pronunciada por uno-de-los-nuestros llegue al imaginario colectivo como un acto de libre conciencia. ¿Por qué semejante vesania? Porque estos defensores de capuchas comparten un padre intelectual genocida y un enemigo secular; toda la España que no piensa como ellos y el resto del mundo que no comulga con su religión.  

Según para quién hay violencias buenas, justas y necesarias- recuerden los chicos descarriados-. Según para quién siempre existirá una justificación última para todo aquel que cometa cualquier delito dependiendo de su pedigrí. Haber perdido el tren intelectual y social de la historia confiere a este tipo de bellaco el don de no errar jamás. Si creen que exagero, recuerden la contestación del tocado-por-la-luz Alberto Garzón en su “extremadamente dura” entrevista con Ana Pastor: “Un delincuente no puede ser de izquierdas”. Y santas pascuas.  

PD: Parece mentira que estos cerebros de corcho no sopesen que el delito de enaltecimiento no debería depender de que este se produjera en un país que sufra un fenómeno terrorista. Como no soy malpensado, no diré que mucho tiene que ver esta propuesta con el hecho de que todos los grupos terroristas que pululan por occidente y casi todos en el resto del planeta comparten finalidad y enemigo. Exactamente igual que los chicos de Somosaguas.


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