Opinión / La vida misma

¡Cuidado, España!

Por César Martinicorena 06 abril, 2016 - 0:00

Pero mucho. Alargar las negociaciones hasta que se hiele el infierno o podemos acabar en todo el país con un gobierno como el navarro. ¡Sin prisas, por piedad!

No sean tacaños con las horas invertidas en repartir sillones. Luchen por ellos con actitud y egoísmo narciso. Recuerden que podrán hablar a sus nietecitos de que una vez tuvieron un presupuesto a mano para subvencionar aeropuertos sin aviones, estaciones sin trenes, mapas clitorianos tamaño dinosaurio o concejalías de flamenco. ¡No renuncien a la gloria!

Si escaquean el bulto por no tomar unos cafelitos de más acabaremos con un gobierno guay-foral. ¡Negocien!

No hagan caso a esos agoreros que les calientan las orejas y les mete prisa. Uno se despista y acaba con una presidenta del parlamento que quiere joder a unos y hacer callar a otros cuando no con una portavoza  que  “ehmmm….eeeeeee, esqueeeeeeee…... uysssssss…..uyuyuyuy no me lo sé”. No hay excusa. A negociar. Después elecciones. Tras ellas, más  negociación. Luego entrevista con Ana Rosa. Tras ella, Ferreras. Acto seguido, Cintora. Bueno, Cintora no, que luego edita el programa y pueden acabar en una porno casera.

El riesgo merece la espera. Lo que compruebo con desaliento es que no cuentan en el conjunto patrio con un problema idiomático con el que enredar más aún la situación. Maldita sea. Nosotros tenemos el metropolitano batua que nos trae a maltraer. Así que les propongo el Panocho. Mi amigo Paco me enseña sus recovecos y vocablos y desde aquí pido la Cátedra y Ministerio de Panocho. Serían unos veinte sillones más aunque los ocupen pipiolos sin un adarme de inteligencia. De hecho, ni tendrían que ser murcianos. Ya puestos, ni siquiera saber panocho. Si Zapatero aprendió economía en dos tardes cualquiera obtiene el título panochil en una visita al excusado.

No deben temer la reacción ciudadana. Somos esa purria que les hemos votado así que recogemos lo cosechado. Decía Sócrates que a la vejez, viruelas – no estoy muy seguro de la cita,pero si cuela….- y el cicutas sabía de lo que hablaba. A jugar al tres en raya, chicos. El miedo es que tras el pacto pueda ser presidente el que pierda al tres en raya, que manda trillos.

Por escribir dos lineas serias, solo les pediría que no llegaran a la moqueta algunas personas como las que pacen en nuestro palacio, aunque no creo que dispongan de sujetos de semejante calaña. O eso espero. Tienen gente que los defienden, eso sí. Cuidado con ellos.

Recuerdo una viñeta genial de Forges. Un pobre tutor intentaba educar a Carlos II, aquel rey comido por mil enfermedades, la endogamia y una descomunal totalgia. El profesor le preguntaba por las letras y sus sonidos y el monarca contestaba:

- ¿La P con la E?

- Pedo.

- ¡Y dale!

- Pedales.

Ahora imaginen que aquel tutor representa a los problemas a los que se enfrenta España y nuestra realidad política es aquel niño rey.


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